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miércoles, 29 de octubre de 2014

Pinche vida Godínez

Haciendo las cuentas en mi cabeza el día de hoy, llevo un tiempo considerable inactivo en el blog. Alguna vez me lo hubiera reprochado, pero la verdad es que en este período transicional entre ser un médico empresarial que todos los días se sienta a esperar en un consultorio a que viajeros entren a un estudiante de postgrado de tiempo completo me ha tenido cautivo entre reportes, trámites, viajes y ahorro de capital, sin omitir también que mi vida social ha estado yendo en picada por cuestiones monetarias.
Mi vida en este momento es tan aburrida como una caja de clips y mis únicos consuelos son Ludy, el gimnasio, mis paseos dominicales con mi sobrino y esas escasísimas salidas sociales.
La cosa va a seguir así de monótona hasta que termine el año, por lo cual desde hoy advierto que si me viene a la mente algo digno de escribir, lo haré. Pero bajo la advertencia que esto será un evento raro, hasta que se cumpla el plazo marcado.

Mientras les dejaré una foto de mi hija malagradecida y enojona (como su padre) que tomé este fin de semana que visité a mi novia en su pueblo de servicio social. Los quiero (de verdad).




miércoles, 27 de agosto de 2014

Huellitas de tierra en mi pantalón negro

No hay mejor elogio para mi habilidad de hacerle piojito a mi mascota (quien por ahora se encuentra bien) que me escolte a la cochera el auto y me espere impaciente a que abra la puerta, se me trepe y a su manera me pida que lo rasque, lo acaricie y lo llene todo de palmaditas por varios minutos hasta que el condenado me quita las patas de encima y me deje bajar del carro.
Mientras aún pueda gozar de su nobleza, su lealtad y su inocencia animal, lo seguiré queriendo y me dejaré querer por mi polvoriento y pequeño amigo.

miércoles, 10 de julio de 2013

Yo quiero ser como tú

Hoy pedí permiso de salir a una diligencia rápida a dos cuadras de la oficina después de acabar mi lista de pendientes. En el camino de regreso me percaté que entre un montón de ramas podadas de árbol, había un gato muy peludo de aspecto rechoncho, blanco con manchas grises; como ya es costumbre mía, me detuve y lo saludé con un maullido esperando la haitual respuesta, pero conforme me le quedé viendo, noto que tiene un ojo herido.
Quien sabe si el pobre había quedado atrapado minutos antes o quizás horas, pero el raspón escarlata que le cruzaba a lo largo de su ojito izquierdo sugería que era muy reciente la herida, quizás al entrar a ese horrendo enmarañado de ramas secas, pelonas y puntiagudas. Hubo un momento en el que pensé que él podría arreglárselas solo para salir, pues me consta que tanto perros como gatos tienen una habilidad muy llamativa de pasar ilesos entre espinas, nopales y ramas para hacer ahí el refugio de sus crías; pero ya con ver su carita lastimada no podía quedarme con el pendiente de dejarlo ahí con el riesgo de que se hiriera todavía más en un nuevo intento por escabullirse.
Así, dejé a un lado mis cosas y fui quitando algunas ramas. Posiblemente temiendo que yo tratara de hacerle daño, el gato aprovechó el espacio abierto y se fue corriendo a unos metros de distancia. Ahora sí el pobre estaba maullando como si estuviera buscando a su dueño o si eso fuera lo único que podía hacer desesperado ante una herida que el mismo no podia lamerse.


Curiosamente hoy en mi sexta evaluación psicológica me preguntaron qué animal me hubiera gustado ser, y no dudé en contestar que en definitiva me gustaría ser un gato: pues aunque son animales domésticos, tienen un balance perfecto entre la codependencia y la autosuficiencia que les envidio mucho.

lunes, 8 de julio de 2013

Quello piojito

En las últimas semanas he notado que El Negrito ya está captando quién de nosotros es el que mejor sabe darle piojito; y no es por nada, pero desde mi Chucho (que en paz descanse) yo sé muy bien qué zonas son las que dejan a un perro tendido boca arriba en el suelo y cómo hacer que cambie de poses para terminar de rascarle sus zonas de comezón o ñáñaras. El caso es que el canijo ya es tan aficionado a mis cariñitos en su cabeza, cuello, orejas, lomo, pecho y patas traseras (el rascado de muslo por fuera hace que estire curiosamente las patas), que cada que llego a casa no se conforma con moverme la cola: se alza en dos patas y me coloca las delanteras en mi cintura restregando su carita contra mí, casi como un niño abrazando a su mamá al regresar del kinder, pidiéndome su dosis diaria y llenándome el pantalón de huellitas en el proceso.
Me es curioso mirar atrás y recordar que al principio no veía con buenos ojos su constante mendigar en la casa, pero al final esos ojitos tristes, su compañía constante y esa lealtad tan conmovedora me conquistaron.

Quizás es porque al final todos necesitamos un amigo sincero.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Un día de nada que fue mucho

Contrario a lo que me propuse, todo el día me dediqué a cositas personales. Desde temprano tuve qué ponerme al corriente con mi entrenador en el gimnasio, saliendo salí a visitar a mi buen Jorge y a su mamá aprovechando la cercanía (vaya que me voy enterando esta vez que ellos conocieron a mi abuelito), llego a casa a cortarme el pelo, y acabando de comer hago un viaje largo a camión a hacer compras de cumpleaños que debo y que se avecinan (vaya que los libros son un placer caro...aunque no tanto como la bebida).

Salir de casa me ha relajado sobremanera. Lucir las gafas de sol nuevas (por fin de óptica, mis ojos lo agradecen), vestir un color alegre (verde), y recorrer largas distancias a lugares opuestos a mis rutas usuales de trabajo fueron un cambio a mi rutina que mi mente agradece a pesar de que solo se trata de un solo día de descanso. Pero vaya que he aprendido a apreciar días de éstos ahora que las vacaciones son inexistentes para mí.

En otras noticias, el Negrito aquí les presume su nuevo look. Desde que regresó de con el veterinario no se le ha quitado lo volado ahora que el calor no le es tan agobiante:




Mañana vuelvo a mi ritmo usual diario. Pero el pequeño break ha hecho un mar de diferencia. Esta vez sí que lo puedo sentir.

sábado, 9 de marzo de 2013

De lo efímero de la felicidad

Ayer mi pequeña Muffin (por fin le había puesto un nombre bonito) fue hallada muerta afuera del cubil que le construimos. Tras un día entero de que batallamos para darle de comer y que nos esforzamos por mantenerla calientita con focos, mucho papel periodico y camisas, por la noche ella se salió de su caja, y caminó a un rincón oscuro y frío de la habitación donde cerró sus ojitos por ultima vez.
Me tomó media hora ordenar mis ideas, tomé el paño con el que me cubría para alimentarla, y con mucho cariño la envolví y la coloqué en una bolsa doble llena de cal. Si distinguía su figura, el color del paño o me llegaba algún olor que me sugiriera que esa criaturita a la que llegué a amar en menos de una semana estaba ahí, perdería el control y me pondría a llorar como Magdalena; llamé al veterinario nuevamente, para ahora pedirle que me recibiera el cuerpo y que dispusiera de él.
Emaciación, hipotermia o tal vez una enfermedad de la cual no nos percatamos...ya poco importa en este momento.


No nos cerramos a volver a tener un animalito bello al cual cuidar y querer...pero tomará tiempo. Mientras tanto el collar, la caja de arena, el alimento y el juguete seguirán ahí, para no sentir ese vacío en nuestras vidas.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Bienvenido al Club



OK, repasemos a ver si nos queda claro:

1-Desde la primera vez que la ví mi voz se volvió más chillona y balbuceo incoherencias cada que estoy con ella.

2-Al más mínimo quejido toda mi atención es para ella.

3-La dejo arañar mis manos, mi cara y mis camisas solo por tener contacto con ella y mimarla cuando me lo pide.

4-En menos de un día desarrollé resistencia a sus garritas.

5-El primer día no dudé en gastarme cerca de 1000 pesos en accesorios y productos para su buen vivir.

6-Poco me importa que en lo que aprende a usar su caja de arena se mée encima mío.

7-Me puse histérico los primeros días que ella se puso necia para comer de su mamila.

8-La he sacado a pasear en mis brazos o dentro de un maletin abierto para que le dé el sol con gente mirándome raro.

9-Jugamos a las fauces hambrientas ahora que sus dientitos están saliendo y me usa de su mordedera en todo momento.

10-No paro de hablar de ella.

11-Queda bien claro que ella es la "consentida de papá".

12-De momento sacia mi instinto paternal en brama.

13-Prefiero por mucho su compañía a la de los humanos.



Creo que con todo esto, puedo concluir que sin lugar a dudas entré oficialmente al club internacional de los Viejos Locos de los Gatos...¡¡¡HURRA!!!



Ilustración cortesía de *the-Chook.

viernes, 1 de marzo de 2013

Bebé arañón


Poco importa ahora cómo se llamará o cómo le haremos para que se vaya adaptando.

Lo importante es que ya eres nuestro y nosotros tuyos desde ya...

sábado, 10 de noviembre de 2012

No hay nada que me deprima más por la mañana al despertar en casa que oír a un perro aullar a manera de llanto sin parar.


No cualquier pendejo tiene lo que se necesita para hacerse cargo de otra vida.

sábado, 6 de octubre de 2012

Como que esto de los gatos ya está agarrando fuerza...






Hoy el pequeño Tomás sí andaba de humor para convivir conmigo saliendo del gym, y según parece al condenado le gustó tanto la aspereza del guante, que ahí me tuvo media hora haciéndole piojito al muy desvergonzado.

Otra vez me llenó todo de pelos: creo que ya me marcó como su máquina dispensadora de rascado...

martes, 2 de octubre de 2012

Lunáticos, lunáticos por doquier

La Luna de Cosecha o Luna de Cazador es un curioso fenómeno visible en el Hemisferio Norte durante la época otoñal, muy común por mediados del mes de Octubre.
Los horarios de aparición de nuestro satélite varían cada noche durante esta temporada tan especial, hasta que una en particular en la que luce más grande, rojiza o dorada lo hace de manera prematura, permitiendo a los agricultores y pizcadores continuar con la cosecha unas horas extra para rendir cuentas lo más pronto posible, e iniciar un bien merecido descanso con la vendimia que conmemora un año de éxito laboral, la calidad del producto y el flujo del capital para todo el pueblo.

Aunque esta tradición se está perdiendo con los años por la llegada de la era moderna (bueno, existen las ferias, pero ya casi nadie se acuerda de por qué la mayoría son en Septiembre u Octubre), todos en nuestro haber hemos sido testigos de esa bella ilusión óptica todos los años, y a algunos nos nace hacer algo especial para conmemorarla en su momento cumbre.


Este año no será la excepción y cuando llegue el momento degustaré una copita o un caballito en la comodidad de mi patio.








Por supuesto, también otra sabiduría popular es que la luna pone inquietos a los animales y a personas susceptibles. Al parecer, a mis Tres Chiflados ya les hizo también efecto el ciclo lunar, y estas noches se han puesto a jugar muy brusco para ver quien es el macho alfa.

Moy parece muy indiferente a la disputa del Negrito y el Pinto.











Y también coincidiendo con estas lunas tan peculiares, el Negrito ha andado también muy pediche de cariño.

Ahí 'tá agarrándome mi manopla con sus patillas.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Racha de animales







¿Se acuerdan del Negro y el Moy?














Pues resulta que en una de esas que se desaparecieron con una chucha en celo, regresaron con un compa nuevo para terminar de integrar al grupo de Los Tres Chiflados (chiflados porque mis hermanos les aplauden sus ocurrencias y los sobrealimentan).
Lo llamamos "Pinto".





¿Tendra dueño?

martes, 25 de septiembre de 2012

Mi nuevo amigo tiene un nombre


De acuerdo a sus dueños, el pequeñín se llama Tomás.
Otra vez me respondió los maullidos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Socialitos

Mi sindrome de Crazy Cat Gentleman me hizo dar otro paso en mi mania y reencontrandome con mi amiguito gatuno afuera del gym, al notar que se me quedaba viendo comence a maullar quedito a ver si por fin se animaba a salir de su escondite para saludarme.

Y quien sabe por que, pero resulto y el pequeñin me contestaba los maullidos y sin titubeos al ver que me sente en la banqueta se me acerco para restregar su carita en mis manos.

No tengo muy buena suerte con los gatos por su naturaleza independiente y por lo selectivos que pueden llegar a ser, pero hoy fue una de esas contadas veces en las que un animalito de estos baja su guardia conmigo e impregna su olor en mis manos como signo de confianza o propiedad, y aunque se lea ridiculo eso me llena de mucha satisfaccion.


Me hace sentir que quizas no esta ya tan lejos el dia que pueda tener uno como compañero.

martes, 11 de septiembre de 2012

De tantas cosas que posiblemente me podrian levantar el animo hoy, la mejor de todas fue una pequeña señal favorable y el haberme puesto a conversar una hora entera con un gato que ni me pelaba en lo que trataba de dormirse en una cornisa en la calle.

Al carajo las caras largas, quiero un gato (no, no lo nombrare como algun miembro del Proyecto Manhattan).


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Crazy Cat Gentleman in Proccess


                                                        Fotografia original por Fiora Casey.

No es muy buena señal que digamos que al ver a un gato arrancar del asfalto una paloma muerta y aplastada y que despues sale corriendo como todo un pillin, me salga un 'aww' desde lo mas profundo del alma y hasta me parezca tierno ver a semejante animal carroñero escabullirse con esa asquerosidad en el hocico.

Estoy mal (pero ah, que lindo se veia :3).

miércoles, 22 de agosto de 2012

Hoy realmente no hay nada asi de relevante para expandir en un post y discutirlo. Solo puedo decir que por fin tuve una mañana tranquila para otro simulacro, que por fin tuve tiempo de comer mi fruta de colacion, y que se dio la oportunidad de convivir un poco con el perro en lo que le daba de cenar (extrañaba hablarle a un animal haciendo de cuenta que me entiende cuando en realidad ni me pela).

Hoy voy a dormir tranquilo y sin pendiente del que sera en unas dos semanas...

martes, 21 de agosto de 2012

Solo un chico y su gato


En los ultimos meses he estado considerando muy seriamente el prospecto de adoptar un gato que me haga compañia dentro de la casa. No es que haya algo malo con el vago pelon de afuera, pero siempre me quedo la espinita de ser el amo de uno y aprender las peculiaridades de esta bestia pseudo domestica.

A veces bromeando digo que por fin acepte mi destino de convertirme en viejo loco de los gatos con eso de que nomas no hay señales de que me vaya a estabilizar a corto plazo, y porque a veces pareciera que lo unico que pudiera tolerar mis cambios de humor, mi mamoneria y valemadrismo dentro de la casa seria algo que pudiera semejar todas esas cualidades.

Me gusta imaginarme algo asi como Klarion el chico brujo y su familiar felino Teekl, llevandolo en brazos por todos lados sin importar si es el trabajo, un lugar publico o la tienda de la esquina, pidiendole su opinion para todo, hablandole constantemente a pesar de las miradas extrañadas a mi alrededor, y dejandome llevar por su juicio sobre a quien dirigirle la palabra o a quien ignorar (nada mas confiable que un gato gruñendo o siseando maliciosamente para saber si una persona es o no digna de nuestra atencion).

Por supuesto que tambien pienso en el lado realista de las cosas, que a final de cuentas es un animal con sus instintos de depredador mas vivos que un perro, con tendencia a marcar su terreno de formas bastante incomodas para el humano, que no se dejan querer tan facilmente, y que tambien requieren de cuidados muy especiales para mantenerlos sanos, fuertes y felices.

Pero se en mi corazon que a pesar de los contras jamas me arrepentiria de tener uno y de escribir un nuevo capitulo de mi vida mas alegre.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Lealtad





¿Se acuerdan de este cabron que de un dia para otro le dio por adueñarse del tapete de entrada de mi casa?

Como les dije la vez pasada, despues de meditarlo mucho y de aceptar que el perro que crecio conmigo y la perrita que tan buena compañia me hizo ya no estan en mi vida, decidi darle una oportunidad a este condenado saco de pulgas de mirada triste y dejarme querer por el igual que el resto de la familia lo ha hecho desde antes.

Creo que me comenzo a caer bien cuando le dio por ponerse territorial con nuestra acera y a toda persona que timbraba lo corria en menos de 10 segundos a base de ladridos; total, si siguen ahi despues de que esa imitacion de cancerbero los amenaza es que de verdad es un asunto importante (lo se, soy una mierda pero no lo niego).

Pero desde que el pendejo me ha estado comenzando a pedir comida en dos patas y desde que lo dejaron pelon en su ultima visita con el veterinario (se parece tanto a mi con ese look), ya no pude seguirme haciendo el duro y muy de vez en cuando juego con el o lo chiflo hablandole como se que le gusta que le hablen. Supongo que aparte de su mirada y aspecto curioso, hay algo que me mueve esa lealtad que nos tiene...me conmueve pensar que un animal tiene mas claro ese concepto que los humanos que nos hacemos llamar la cuspide evolutiva en la naturaleza.



Aun siento que hace falta en mi casa un gato adoptado, pero eso seria ya forzar la benevolencia de mis papas con el prejuicio que existe hacia esas criaturas en mi familia.



sábado, 16 de junio de 2012

Amigos de Cuatro Patas

En 1992, por ahí de Noviembre los perros de la mejor amiga de mi mamá tuvieron su primera camada. Entre ellos se encontraba quien iba a ser mi primera mascota mamífera, mi Chucho. Vivió 13 años en nuestro hogar formando parte esencial de nuestra familia, destrozando objetos personales, dejando olores peculiares, excretando diversidad de sustancias, recibiendo animosamente invitados, agrediendo a extraños que no le causaban buena espina, procreándose por aquí y por allá, peleando su territorio con otros animales y haciéndonos fiel compañía noche y día.
Fue difícil para todos nosotros hacernos a la idea de que después de tanto tiempo de convivencia y de cariño, desaparecería de nuestras vidas.


El vacío que dejó en casa era enorme. Ya nadie quería que otro perro entrara a usurpar su lugar de honor y mucho menos darle la oportunidad de robarnos el corazón para después volverlo a romper. Vaya que en ese entonces no me dí cuenta de que era una pequeña probada de lo que se venía adelante sobre muertes, rupturas, desencantos, malas elecciones y mucha mucha mucha rabia de mi parte.
Hoy en día sigo echándolo de menos, y me da algo de coraje ver que el perro territorial que se echa de patas extendidas y el melenudo vagabundo que así como si nada llegó para quedarse en la cuadra ultimamente han optado por pasar tiempo en la cochera de la casa ocupando espacio y buscando llamar nuestra atención con sus miradas lastimeras, sus meneos de cola y la forma en la que reaccionan al más mínimo estímulo por parte del resto de mi familia.


El enano blanco ya le pertenece a una de las familias de por aquí, pero en realidad es poca la atención que le prestan, y su acompañante negro es el que en definitiva le devolvió la alegría a mis papás y hermanos (son los ojos, tienen el mismo efecto que los de Bambi). Desde que comenzó a buscar llamar su atención, ellos no han parado de colmarlo de comida, agua, mimos y hasta conversaciones; el cabrón ya incluso persigue el auto cada que tenemos qué salir o cuando llegamos a casa, y mi hermano mayor incluso ya le ha comenzado a pagar veterinario para bañarlo, trasquilarlo y darle atención integral.


Admito que es un perro muy lindo y carismático, pero si hay algo que detesto es que traten de ganarse mi simpatía con lástima y gracias baratas. Cada que me echa esa mirada algo en mí hierve y se me sale un insulto nuevo para él y el otro gandul; el Chucho era ternura, vitalidad y lealtad pura, y para mí cualquier otra bestia que reuna esas mismas cualidades es una imitación de todo lo que fue. Por eso siento que Cosa la tuvo más facil para ganarse un lugar en mi corazón en el Servicio Social: ella era agresiva, peligrosamente territorial, devoraba a sus propias crías en tiempos de hambre, rohía los huesos de los cadáveres de otros perros, se iba cuando y adonde quisiera, y sin embargo a pesar de todas esa características que a la gente disgustaba, ella me respetaba, le cerraba el paso a la primera persona que me alzara la voz, me acompañaba esos días en los que solo quería salir a caminar por ahí, obedecía mis ordenes si le pedía que dejara a alguien en paz, y se sentaba a mi lado a hacerme compañía en esos momentos en los que simplemente no había nada más por hacer. Sabía que no iba a poder quedármela y sin embargo no me cerré a la idea de adoptarla durante todo ese año que estaría fuera de casa.


De hecho todo esto lo he estado reflexionando estos días, y creo que ustedes llegaron a la misma conclusión que yo de que en toda forma de afecto uno tiene qué dejar ir, seguir adelante y saber reconocer las nuevas oportunidades de felicidad, y por eso decidí darle una nueva oportunidad a esos dos hijos de la chingada nomás porque a final de cuentas son perros y tienen la inteligencia suficiente para apreciar los más mínimos gestos de cortesía.


Aunque creo que en este momento de mi vida lo que me gustaría tener es un gato para presumirlo como mi familiar de brujería.