Viernes 5 de Septiembre de 2014
9:24 hrs.
Ludy, niña:
Es una mala combinación poco sueño, cafeína, cambios abruptos de horarios de trabajo, la anticipaciòn de un examen y tener inseguridades a flor de piel. Por suerte, como si se tratara de una intervención divina, hoy tocó en la empresa un operativo sorpresa de antidoping que me quitó de encima trabajo y la necesidad de andar a la expectativa de que pasara conmigo la gente.
Aún así no me siento más tranquilo al tener esta extraña sensación de que los latidos de mi corazón fungen de cronómetro, marcando una cuenta regresiva para la fecha y hora marcadas con un año de anticipación temerosa y paciente.
Estos días estuve pensando que por salud mental llevaré conmigo mi cuaderno de borradores para documentar en su momento todo lo que me pase por la mente, para exorcizar ideas de fracaso y compartirte con lujo de detalle un ENARM de principio a fin.
Está funcionando: mi intestino ha dejado
de retorcerse..
17:00 hrs.
El viaje ha tenido hasta ahora sus altibajos, y justo en este momento escribo muy chueco por el movimiento del bus. También estoy muy incómodo por la pose forzada que debo guardar en mi asiento, dado que esa pinche vieja que tengo por vecina está muy cómoda echada volteando para la otra hilera de asientos platicando con sus amiguitas del Tec sobre su cara, sociable súper complicada vida tipo ultra nice.
Mi día comenzó muy mal, pero ahora que ando muy encabronado por culpa de las periquitas de mall me siento enfocado en mi objetivo y no me tomaré la molestia de tratar de leer cardio con tal de no volver a sentirme inseguro.
Odio pinche cardio, siempre me ha cagado ese tópico a pesar de lo esencial que es en la clínica.
Volviendo a lo más importante, plasmar de alguna manera algo de negatividad y escribirte por mensaje ese rant largo me ayudó a recordar que aparte de que el silencio es una cualidad infravalorada en estos días de abundancia de medios de comunicación, fallar y levantarme año tras año ha hecho más por mí que cualquier cursito o consejo que cualquiera me haya ofrecido desde el fucking 2011.
¡Carajo!, cómo me vendría bien enojarme como en el trabajo para mega motivarme y ahora sí llegar con toda la actitud de partir madres en ese examencito elitista de mierda que se cree demasiado bueno para mí y echárselo en cara a la pinche vieja urraca que todos los años nos grita y regaña por micrófono la muy hija de su puta madre.
Mirando por la ventana, el cielo está más negro que gris con esas nubes tan cargadas. No traje mi chmarra ni mi sudadera esta vez (¡oh, shock!), sino solo mi paraguas junto con mi ya usual mochila gris y una maletita con riedas conteniendo dos cambios de ropa y mis botines cafés.
Pero el verdadero elemento indispensable de mi equipaje son el reloj de mi padre y aquella foto que me obsequiaste, que pienso tenerla acomodada sobre el tablero de la computadora mirándome en todo momento mientras presento el examen, regalándome tu linda sonrisa y tierna mirada en esos momentos tan atemorizantes.
Creo que ya estoy a hora y media de llegar
a Monterrey.
23:05 hrs.
Y el dichoso camión tuvo la desgracia de entrar en un clásico embotellamiento regio, y para colmo de lluvia, lo cual por ende provocó que el recorrido hasta la central fuera a paso tortuga por cerca de una hora. Esos diez semáforos se sintieron como cien.
Una vez fuera de la unidad busco un cajero, y para empeorar mi ya de por sí negro humor la cosa esa registraba cada tecla digitada como 20 segundos después, se pasaba del tiempo límite, y tenía qué volver a repetir hasta que por fin la madriola esa soltaba el varo. Inmediatamente procedo a solicitar por prepago una unidad de taxi (una gran comodidad de la central de autobuses de Monterrey, donde el dinero de transporte rinde bien), y saliendo ver que hay como una fila de 20 personas con harto equipaje esperando su turno para agarrar transporte.
Llego al hotel, me instalo, me pongo al corriente con mi comadre R a quien no había visto en dos años (te manda muchos saludos, por cierto), y nos dimos fuga al Vips más cercano para encontrarnos con M (en otros tiempos lo conociste como Roomie 3, quien como era de esperarse venía bien acompañado por su novia, que lo había seguido hasta Fail City en aquel entonces).
La charla fue entretenida y la cena deliciosa (yo pedí una baguette estilo Philly, que para fines simplistas para mi estómago era un lonchesote de pulpa de res con harto queso fundido y una garrafa de 500 ml de michelada...necesitaba olvidarme del idiota viaje a pesar de que todos recomiendan no beber la noche anterior).
Apenas nos regresamos al hotel, cada quien se encerró en su propia habitación para encarar sus miedos una vez más.
Yo dudo que a esta hora los míos hagan de las suyas
conmigo lo suficientemenre alegre, gracias a la magia
de "Vicky" en esos tarros que me bebí...
Sábado 6 de Septiembre de 2014
6:36 hrs.,
DOOMSDAY Tres veces fueron las que me desperté durante la noche temeroso de que se me hiciera tarde o entrara en estado de trance como en mis pesadillas. El cielo no se ha despejado para nada y allá afuera se siente muy bochornoso, por lo cual creo que no sería mala idea llevar conmigo el paraguas a la sede por si acaso.
En estos momentos me vienen a la imaginación las muchas formas en las que hoy podría fracasar, y me acuerdo de toda la lista de temas que este año no logré dominar, con los cuales sin lugar a dudas me torcerán de proponérselo.
Leo rápido en mi app de Medscape, para no perderme en mis libros de perlas y cuestionarios y mantenerme enfocado, al mismo tiempo que a ratitos le doy probadas a mi sándwich de tres quesos que me compré para prevenir una hipoglucemia.
¡Changos!, me acabo de dar cuenta que no traje dulces para el examen...aunque tal vez es mejor así, pues estos tres últimos examenes jamás me han ayudado a prevenir fallar en mi propósito.
Mejor ya me alisto...
13:50 hrs.
He salido lleno de confianza de la primera parte del examen gracias a tu foto, los simulacros, y cierta canción que te dediqué hace ya algunos meses. Ver tu linda sonrisa, sentir tu mirada, ocasionalmente besar la foto y recordar días felices que hemos compartido en nuestros largos fines de semana eran mi mejor motivación.
Ya no hay rastros de la ira, el miedo o la inseguridad en este día que por tanto tiempo estuve anhelando.
Saliendo de la sala de cómputo, los chicos y yo nos fuimos a comer a un restaurante que está dentro del centro de convenciones. Es la primera vez que yo entro a esta sección tan fancy del edificio, pues todo este tiempo me conformaba con comprar en las pequeñas vendimias del área de paquetería croissaints preparados, bebidas y mugrero y medio digno de un estudiante de secundaria, pero ahora que tengo un sueldo más decente y ya he terminado de asumir el título de médico, no me da miedo pagar por un buen servicio...que apenas me he dado cuenta que jamás fue caro (neta cómo me paso de pendejo, eh).
Se nos afanó un chico a quien apodamos Chiva. Es compa de otros compas de la generación, y aunque no nos tratábamos mucho en aquellos días, creo que los años de batallar como médicos generales y toparnos constantemente con el fracaso nos ha dado mucho más cosas qué platicar en común aparte de lo viejos que nos vemos entre tanto recién graduado.
Tengo el estómago a reventar y aún no me quiero levantar de mi silla (escribo mucho sobre lo que como, ¿cierto?).
Ojalá esté tan de buen ánimo terminando todo esto...
20:49 hrs.
No: no duró mucho el buen ánimo una vez de vuelta al recinto, pues la señora coordinadora le entró lo cotorra y no había modo de callarla con sus sermones, instrucciones repetitivas, y su manera tan chocante de compararnos con niños de preescolar solo por no guardar silencio en lo que por media hora esperábamos a que dieran el segundo banderazo.
Una vez ocurrido, me llevé la desagradable sorpresa de que esta vez no había más casos de gine, muy poquito de pediatría, leve de quirúrgicos y harta medicina interna (con especial énfasis en angio, cardio, nefro, gastro y reuma).
Ahí sí sentí que patiné horrible y tenía mucho miedo de que eso bastara para echar a perder tan buen desempeño en la primera parte. Había momentos en los que me sentí tentado por contestar cualquier pendejada, pero me detenía a ver tu foto e imaginaba que me propinabas un buen zape, diciéndome que sí me sabía la respuesta y que solo tenía qué detenerme a leer la pregunta.
Cuando por fin todo acabó, salí con el corazón en la mano y mis amuletos de buena suerte en mi muñeca yel bolsillo de mi camisa del lado de mi hemitórax izquierdo ;) , caminando con otros hacia el módulo a solicitar impreso original y copia de mis resultados. Ya en la fila para sellado y firmado es donde por fin me armo de valor para leer, ¡¡y cuál fue mi sorpresa de ver que mi calificación este año había subido otros cinco puntos!!, ¡¡sobrepasando el mínimo usual para Medicina Familiar!! (como la vez anterior). Estaba tan contento que hasta fui directo con la viejita esa salida de Monsters Inc. a que ella misma me foliara el documento en lo que le sacaba plática y amablemente le compartía mi alegría por romper un mal ciclo de 4 años de mi vida (así de feliz estaba).
Chiva ni se quedó a esperarnos por cómo le había ido, M andaba muy serio, y R se nos había adelantado al hitel sin ponernos al tanto (según ella, sí), pues estaba muy tensa por el ambiente y se quedó en la incógnita sobre si era seguro su pase a Pediatría si acaso el promedio mínimo aprobatorio para la plaza no aumentaba este año.
En un ratito saldremos a cenar. Mis papás
están muy contentos, y mi abuelita materna
me halagó diciéndome que ese fue su mejor
regalo de cumpleaños.
Domingo 7 de Septiembre de 2014
12:00 hrs.
Me noqueó tanta cerveza que me bebí anoche. M declinó la invitación a cenar, por lo cual solo mi comadre R y yo fuimos a un restaurante llamado El Papalote; nos sirvieron cortes de carne muy gruesos (el mío lo pedí muy sangrón), papas asadas, y un dispensador de 2 litros que como seguramente leíste en los mensajes de anoche, me dejó muy mal pedo.
Ambos a nuestra manera tuvimos efectos secundarios en la mañana: R apenas comenzó a experimentar esa mezcla desagradable de sentimientos de ira, tristeza e indignación ahora que ella cree que la historia se ha repetido un año más, en lo que yo me estoy cargandp una cruda monumental que no se manifestó hasta después del desayuno en forma de migraña, lo que me obligó a salir corriendo a buscar alguna tienda de conveniencia que manejara Alcaseltzer Boost para aplacarme y resistir el viaje a casa.
Justo ahora escribo chueco debido a que el chofi del autobús está pasando por un boulevard muy accidentado. El tipo es un señor de muy mal genio con un gusto muy extraño por baladas norteñas de bailes, infidelidades y aventuras de una noche.
Aún no me termino de creer los resultados...
en realidad yo estaba tan acostumbrado
a regresar muy triste a casa que no estaba
preparado para volver exitoso...
Martes 9 de Septiembre de 2014
18:32 hrs.
Hoy me siento lo suficientemente repuesto de la monaña rusa de la que me bajé este fin de semana, y la verdad la mala actitud de estos cabrones en el trabajo me da la necesidad de escribir algo positivo.
Cada que alguno de los pocos trabajadores con los que tengo una relación cordial me pregunta sobre cómo me fue en el examen, paulatinamente se me ha hecho difícil suprimir la alegría de comunicar que he podido alcanzar el objetivo que me puse este año y el prospecto de iniciar pronto la especialidad...un postgrado clínico por mucho más atractivo (para mí) que los mugreritos que ofrece mi universidad, más contacto con pacientes, un medio hospitalario en el cual tendré apoyo de otras especialidades (ocasionalmente), y sobre todo una nueva oportunidad de seguir estudiando si no surgen grandes complicaciones sobre la marcha.
Tal vez lo único que sigue igual hasta ahora del fin de semana es esa hambre voraz, pero estoy seguro que este Sábado que te vea una vez más en mi tierra, eso pase a segundo plano.
Me encantó escribirte a lo largo de este accidentado peregrinaje que tal vez en un año te tocará experimentar por tí missma. De hecho me gustó como para subirlo (con tu permiso) al blog.
Gracias por guiarme hacia la victoria y haberme
inspirado para levantarme por fin del fango.
Te ama
tu eternamente agradecido Eduardo.