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viernes, 9 de octubre de 2015

De la nada

Aún cuando esta pesadilla ocurrió el sábado en la tarde y tuve muchos impedimentos para documentarla al instante, la temática de esta en particular hace imposible olvidar todos los detalles...



En esta ocasión ninguna persona que me acompañaba era conocida, quizás ni siquiera existieron alguna vez en la realidad...por circunstancias que aún no me quedan claras estaba dando un tour cultural de la ciudad a un grupo de jóvenes por los edificios históricos de la ciudad. Eventualmente, siendo todavía de mañana, entramos a un viejo teatro de la ciudad, y mientras compartíamos impresiones sobre la arquitectura, la decoración, los murales, la acústica y la historia que se podía oler en el ambiente, una chica del grupo poco a poco se fue alejando de nosotros.

Para cuando paramos y nos movíamos a otro sitio, nos dimos cuenta de su ausencia. Todos incluyendo el personal de intendencia y administrativo nos dividimos para buscarla, y yo rondando los palcos veo a través de un acceso una sombra rondando las cornizas del techo. Grito llamando a todos a subir mientras salgo al exterior.

Dando finalmente con ella, la observo con la mirada perdida, distante, sorda a todo llamado a la razón y la seguridad, con tránsito inmutable bajo sus pies y una altura lo suficientemente larga para garantizar que de caer ni un solo hueso quedaría íntegro. Sólo bastó un paso mío hacia su dirección para que ella tomara la decisión final, dejando una enorme marca de sangre en la loza de la fachada. Nunca sabríamos por qué ni desde cuándo lo contempló.


Entonces, desperté.

martes, 4 de diciembre de 2012

Castillo de Mentiras

No es de sorprender para muchos que a veces me quedo pensando en el pasado, recordando momentos de dicha, de paz, unión y tranquilidad de conciencia; algunas veces la introspección es tanta que me quedo fijo solo en los aspectos positivos, y comienzo a cuestionarme por qué termino perdiendo lo que más quiero, y si mis decisiones fueron correctas ahora que he aprendido un poco más sobre lo complejas que somos las personas moralmente.

Anoche tuve una pesadilla que me recordó que la razón por la que mi paraíso de aquellos años se había desmoronado no fué (principalmente) cosa de orgullo herido, de pleitos que llegaban a extremos un tanto espantosos o de indecisiones...sino a causa de una vorágine de mentiras que al caerse el castillo de naipes, me hicieron ver viví engañado por años.

Bajo circunstancias que yo aún desconozco, nos habíamos vuelto a ver las caras y estaba dispuesto a hacer las paces ahora que la ira se había extinguido. Conversamos mucho, nos pusimos al corriente de nuestras vidas, compartimos las tristezas que a ambos nos golpearon al perder los dos por igual miembros de nuestras familias, y de alguna forma se sintió que nuestro estado natural era la convivencia pacífica, sin agresiones pasivas de mi parte.

Entonces ocurrió: sonó el timbre y ahí estaban sus hermanos recién llegados a la ciudad como un gesto espontáneo de cariño...y venían en compañía de su difunto padre. El hombre se veía ya golpeado por sus enfermedades crónicas, recién le habían amputado una pierna y hasta sudaba de dar unos pocos pasos con sus muletas, pero ahí estaba...vivo a final de cuentas.

Al ver frente a mis narices la contradicción, todos los recuerdos llegaron a mí como trueno que cae sobre la tierra. Volvió a mí el recuerdo de una enfermedad que nunca existió, de supuestas amenazas, de los delirios de persecución, los inventos de terrores nocturnos y evaluaciones psiquiátricas en la niñez, de viajes traumáticos que gracias a su hermana y madre aprendí que jamás ocurrieron, historias de maltrato donde también existían dos testimonios en su contra, cursos que jamás llevó a cabo y tareas extracurriculares enjaretadas a ella que en realidad nunca existieron (otro testimonio de una persona de fiar). Muchas mentiras alrededor de las cuales yo genuinamente temía por su bienestar, su vida y su felicidad, que a veces me llevaron al extremo de odiar gente, desconfiar de extraños, llamar a la policía o pedir ayuda desesperada a gente de confianza, haciéndome ver en última instancia como un loco paranoico una vez que supe la verdad. Entonces, fué que desperté.

Aclaro que su padre efectivamente murió, pero su aparición inesperada en mi sueño sirvió para darme el recordatorio de por qué al calor de mi arranque de ira quemé los barcos y destruí los puentes que posiblemente conducirían a que la perdonara y fuéramos al menos amigos. Me importa un carajo si hizo eso por maldad o a causa de algún trastorno psicológico o psiquiátrico: a final de cuentas viví engañado por años y esa enorme cantidad de mentiras eran evidencia de lo inestable y peligroso que era ese castillo que quería reinar a su lado.


Yo ya soy una persona menos crédula y soy adepto a nunca tratar de cargar el equipaje mental de mis amigos o amores. Pero aunque ya no vivo lleno de odio, esta lección de vida nunca la olvidaré como anoche lo hizo saber mi subconciente.

jueves, 11 de octubre de 2012

Aunque mi padre diga que no debo preocuparme

Él siempre me cuestiona cuando al salir de casa tomo mis precauciones con relojes, objetos e incluso prendas de vestir, argumentando que hay más cosas que le pueden sugerir al asaltante o secuestrador común que nuestra familia dista de estar bien acomodada.

No obstante en mi profesión desde la mitad de este cochino sexenio del crimen organizado e informal, he atendido a muchas víctimas de asaltos violentos, gente a la que a base de batazos, cachazos de pistola o a punta de navaja les bajaron una tarjeta, un celular o el anillo de la esposa, al igual que amigos ajenos a mi chamba que desgraciadamente también han sido amenazados por mocosos pendejos y huevones que se les hace más fácil apuntarte con una pistola para sacar el dinero para el cartón de cheves que acomodar cajas en la bodega de una tienda, cabrones que he visto bajarse de camiones como si nada con el arma envuelta en un trapo.

En los últimos días he escuchado detonaciones provenientes de la colonia vecina y el rechinar de llantas sobre el asfalto a grandes velocidades a altas horas de la noche, y eso siempre me lleva a pensar en las muchas posibilidades de cómo podría ocurrirnos una desgracia aún dentro de nuestra casa. Anoche mis razonamientos se extendieron a mis sueños y desde dentro podía ver a un grupo de cuatro cabrones afuera de mi cochera, parados sin hacer nada, sin conversar entre ellos, mirando fijamente la ventana como si pudieran verme a la perfección, y mirando discretamente desde otro punto de la casa podía ver a otro parado frente a la puerta con un objeto haciéndole bulto en la bolsa de su sudadera; el teléfono no funcionaba, al celular nadie me contestaba el numero de urgencias, como siempre nadie más en casa me tomaba enserio mi preocupación, y al final podía escuchrarlos moverse a otro punto para tratar de accesar por la fuerza. Y entonces desperté.

Yo por este temor a medias irracional, si veo autos desconocidos estacionados con pasajeros dentro por mucho tiempo o vagos que se quedan parados como los de mi pesadilla, no dudo en llamar a la policía para meterles un escarmiento, mantengo todas las puertas clave de acceso a la casa cerradas con llave aún conmigo dentro, no abro la puerta a ambulantes, y hasta soy partidario del uso de armas civiles debidamente reglamentadas en el interior del hogar con motivos de defensa (las armas no son la solución, pero se me hace justo tener una ya que esos imbéciles con armas en mano obtenidas de manera ilegal tienen acceso rápido a todo).

Estoy conciente que este es un síntoma de la psicosis que predomina en la mayor parte del país con la ola de violencia que nos azota, y tengo esa ilusa esperanza de que un día todo volverá a la normalidad. Sin embargo mi lado realista siempre me revienta el globito al hacerme razonar que esa gente no renunciará así como si nada a una vía rápida de ganancia monetaria, y que todo es producto de los defectos de nuestras leyes y mentalidad que siempre se hicieron a menos y se les escondió por debajo de la alfombra fingiendo que dichos problemas no existían.


Prefiero tomar mis medidas de seguridad a pecar de presa fácil.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ah que la chingada con los bichos

Como que estoy comenzando a encontrar un patrón entre corajes que hago antes de irme a dormir, que despierte temprano para después echarme una pestañita rápida y la aparición de pesadillas...

Esta vez por alguna razón que en ese momento me parecía irrelevante, me encomendaron el cuidado de mi pequeño sobrinito hijo de una amistad muy querida.

Como siempre el chiquitín andaba muy hiperactivo y caprichoso, pues pese a sus diez años de edad (qué rápido se va el tiempo, les digo) el seguía demandando toda la atención del mundo para sí mismo y me pedía hacer mil y un cosas a la vez como llevarlo a jugar futbol, a pasear, por una nieve, a ir de mirones a una jugueteria, etc, etc...como siempre que nos vemos.

Total, estaba arreglándome para salir de mi escondite al mundo exterior con el niño en mano, cuando de repente oigo sus gritos y que en chinga con el pantalón caido a los tobillos corro a ver qué le pasó.
Ahí veo un pinche escorpión enfrente de él, amenazador, grande y brillante moviendo su apéndice muy despacio hacia adelante y hacia atrás. No exagero al describirla como grande, pues facil media 40X15X10.

Despues de alejar al niño y de checar que no lo haya picado o pinzado, muy de lejitos con un libro le machaqué las patas del lado derecho, y ya con más seguridad me acerqué para rematarla con más madrazos con lo que sea que tuviera en mano.



Neta, estas pesadillas ya están agarrando tintes de fobias y escenarios de violencia. Algo me pasa ahí dentro.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

¡Al suelo!

La pesadilla de hoy (seguramente cortesia del examen del viernes) consistio en que mientras iba caminando cerca de una colonia pipiris de repente todo mundo nos paralizamos cuando a lo lejos oiamos los rechinidos de camionetas viajando a toda velocidad, y antes de que pudieramos asociarla con peligro inminente hicieron acto de aparicion, se estacionaron frente a una casa y justo en cuanto vimos que esa gente tenia armas en mano, no pudimos hacer nada mas que echarnos al suelo al instante.
Incluso para nuestra sorpresa un jardinero que estaba en la casa resulto ser señuelo y saco tambien su arma.

Sabiendo que seguro la policia no tardaria en llegar, sacaron un lanzacohetes y lo dispararon directo a la entrada del pobre cabron que seguramente tenia sus dias contados ahi dentro.
Nadie de los testigos parecia herido, pero la neta con el miedo que tenia lo unico que queria era escapar de ahi antes de que acabara muerto.

Tan rapido como llegaron, se fueron en medio del incendio que provoco la detonacion, pero aun cuando ellos se fueron el jardinero falso (que en este sueño raro tenia pinta de ser uno de esos mocosos que a temprana edad deciden irse por el camino del dinero facil) permanecio y nada conforme abrio fuego contra el domicilio, comenzo a vociferar maldiciones, y encima de todo comenzo a insultarnos a todos amenazando con volver por nosotros si le deciamos algo a la policia. Acto deguido se monto en su bicicleta y se marcho de ahi muy campante.

De inmediato se largo todos nos reunimos para hacer una especie de recuento buscando si alguien no habia salido lastimado por los escombros o las esquirlas, y en lo que eso pasaba todo mundo estaba marcando al numero de emergencias para dar a las autoridades aviso del sitio exacto del suceso. Pero mas alla de eso, hubo dos personas que hasta estaban relatando el incidente con detalle buscando darle a los operadores señales particulares de los matones, en especial de ese muchacho cabron.

El corazon se me fue a la garganta cuando el chico regreso pedaleando en friega al lugar de los hechos, y las camionetas siguiendolo. Lo detuvieron, soltaron amenazas contra el tipo por lo pendejo que fue de su parte quedarse a hacer ese numerito, y dictandole su sentencia lo levsntaron y echaron a uno de los vehiculos. Todos nos pelamos de ahi por miedo a que a pesar de que ellos dejaban claro que el problema no era con nosotros, nos hicieran algo al ver los celulares en mano.

Y justo cuando voltee hacia atras ya a una cuadra de distancia, desperte con un miedo que no habia experimentado mas que la unica vez en mi vida que estuve en el momento y lugar inadecuados, y cuando atendiendo a un herido del bando temido fui amenazado con ser levantado si no hacia lo que me pedian. Ocasiones en las que genuinamente me estaba dando ya por muerto.


viernes, 31 de agosto de 2012

¡A la verga pinche rata!

Anoche quizas producto del coraje tuve la pesadilla mas asquerosa de mi vida:

Estaba en mi clinica rural donde preste Servicio Social, como siempre todo lagañudo a las 6 de la mañana preparando mi desayuno que muy probablemente tambien fungiria funciones como cena mas tarde, consistente en un delicioso huevo revuelto con salchicha para asar y consome de pollo para sazonar.

No podia estar mas orgulloso de los resultados de mi ingenio improvisado con un presupuesto limitado (recordemos que el Municipio solo nos daba 250 pesos al mes de ayuda, mi institucion de Salud un sueldo de 700 quincenales que ni podia cobrar al no haber bancos en mi rancho, y lo demas tenia que venir de lo que mis papas me pudieran alivianar para aguantar el viaje de 20 dias al mes), y para dar el ultimo aval autocongratulatorio probe tantito con una tortilla de maiz (por supuesto que hecha por mi).

Todo iba bien, hasta que masticando senti una textura que no debia estar entre el huevo y la salchicha...cartilago. De inmediato escupi en una servilleta el bolo de comida, y entre los restos habia una pata de roedor. (antes de leer lo que falta de mi relato recuerden que es una pesadilla y cuando uno esta en el sueño REM la logica no existe) Y ante ese horrendo hallazgo busque bien con la espatula entre la comida, y de ahi emergio una asquerosa rata con la mitad del cuerpo freida, que a pesar del dolor que seguramente las quemaduras de segundo y tercer grado le debian estar generando, todavia caminaba sobre mi obra, defecaba en ella y hasta masticaba un poco por puro instinto.

No conforme con eso, la maldita volteo a verme y me dijo 'Ah, hoy preparaste huevo con salchicha, te quedo muy rico. Solo deja que que acabe de comer y despues podras servirte tu.' Estaba asqueado y muy emputado, pues no solo mis esfuerzos por limpiar diario mi clinica, incinerar mi basura y de desengrasar esa estufa solo sirvieron para limpiarle su casa a roedores insanos...tambien una fraccion de mi dinero que debia cuidar muy celosamente se acababa de ir a la basura porque mi alimento se habia tornado inmediatamente en incomestible.

No era lo mismo a comerme una rata de campo o culebras como lo solian hacer los habitantes del pueblo, se trataba de un animal oportunista que a mis cuestas estaba encontrando sustento para si misma, y que ademas era un animal que particularmente me genera fobia de lo horripilante que es (de verdad ver una rata enorme de mercado hace que vomite, sude frio y me aumente el pulso).

Sin poder aguantar semejante asquerosidad, sali corriendo buscando un martillo, regrese a la cocineta y sin darle oportunidad de reaccionar le machaque la mitad del cuerpo desparramando sobre el desayuno sus inmundas entrañas, y acto seguido arroje la sarten con todoy su contenido afuera de la clinica para que Cosa (mi perrita adoptiva con tendencia a comerse sus crias y cadaveres de otros canes) se comiera el huevo desperdiciado y los restos de esa plaga.

Y que en chinga agarro tablas para hacer un micro cerco en la cocina, y de inmediato salgo disparado a la tienda del rancho a comprar cantidades ridiculas de veneno para mezclar con mas comida, con la vision de matarlas a todas las supervivientes que se estaban escondiendo ahi en menos de 24 horas, sin darles oportunidad de escapar a la masacre silente que les esperaba.

Asi fue como a raiz de una pesadilla, recorde que pese al fallo del Tribunal Peña Nieto no va a triunfar jamas en un pais donde somos especialistas en ser mecos de primera.

domingo, 5 de agosto de 2012

Lecciones dificiles de aprender


Hoy desperte algo acongojado, pues fue una de esas raras veces en las que tuve un sueño muy lucido y todavia la memoria de aquel vistazo a mi inconsciente permanecia fresca en mi cabeza...pero era tan conflictivo que incluso ahora me hace dudar entre llamarlo sueño o pesadilla.

Ahi me encontraba yo, camino a la sede en la que nuevamente disputaria el derecho a ser llamado Residente, hecho un manojo de nervios y tratando de ordenar mis ideas antes de que el panico me traicionara a 24 hrs del momento critico. Una vez que me acomode en mi asiento y me coloque mis audifonos con mantras de exito, calma y seguridad, volteo y me doy cuenta de que hay cinco o seis caras conocidas, sin duda con la misma motivacion y preocupaciones...no obstate ninguno de ellos era contemporaneo mio, sino de la nueva generacion de participantes.

De repente ya ni siquiera podia escuchar las oraciones llenas de poder: mi temor de que nos reencontraramos hizo que mi vista y oidos se agudizaran al grado de que la mas minima señal de su presencia en el autobus fuera detectada filtrando todo distractor o elemento ajeno. Aquel timbre de voz al que me habia habituado por años, su mimica, sus rasgos faciales y su vocabulario eran imposibles de ignorar por mas que en el pasado me haya propuesto olvidarlos...estaba ahi a escasos metros de mi persona, y yo a pesar del rencor, las desepciones y la postura que habia adoptado sobre los asuntos del corazon podia sentir mi pulso dispararse y cada articulacion de mi cuerpo debilitarse, haciendome imposible la tarea de ponerme de pie si asi yo lo hubiera querido.

Despues de una hora de pelearme con mi sentido comun, hice a un lado mi orgullo y le envie un mensaje de texto invitandola a cambiarse de lugar conmigo a unos asientos del frente que estaban vacios...si ella gustaba. Me retire los audifonos, tome mis cosas, y con paso cauteloso me movi tratando de no caer en el intento mientras disimulaba tranquilidad, apropiandome del asiento haciendome a la idea de que sin importar que ella no atendiera me quedaria ahi.
Al momento que senti que tomo el otro asiento, mi cuerpo respondio haciendome voltear la cabeza, mirarla a los ojos, y saludarla con una sonrisa calida, pero silenciosa.

El viaje se sintio como una eternidad de tanto que hablamos, como si en realidad no nos dirigieramos a ningun lado. Me importaba un bledo las miradas indiscretas de los compañeros, los murmullos o la estupida pelicula que pasaban en la pantalla: por fin tras tanto tiempo me di la oportunidad de hablar con sinceridad del por que de mis silencios, mi ira y de por que estuve evitando a toda costa volverla a ver.
A pesar de todo lo que ocurrio entre nosotros habia una parte de mi corazon que aun estaba dispuesta a dar borron y cuenta nueva, de abrirle de nuevo las puertas a la parte mas vulnerable de mi ser y de solo enfocarse en ser feliz. Incluso el miedo al examen se habia esfumado, y no queria que ese momento acabara nunca.

Sin embargo desperte, y con esos sentimientos aun frescos dejandome un nudo en la garganta, estaba muy desepcionado de mi mismo. En aquel sueño-pesadilla estaba por echar a la borda mi primera leccion sobre ser un adulto real a cambio de volver a sentir uno de esos abrazos interminables; me estaba olvidando que sin importar cuan sinceros sean mis sentimientos, eso no les da el credito para ser el compas que marca la direccion que debe tomar mi vida.

Soy realista, y se que todos tenemos necesidades por satisfacer, entre ellas el amor. No soy tan tonto como para creerme que soy tan sarcastico, fuerte y centrado como mi alter ego de este blog, pero tampoco soy ya el romantico sin remedio que solia ser el Eduardo de aquel blog lleno de cursileria, ingenuidad y poca fe en si mismo. Haber caido tan duro fue lo que me hizo entender por fin que nada bueno me traia perdonar toda ofensa, dar prioridad a una persona que me hacia sentir cosas bonitas y que no sabia corresponder, que aparte de los sentimentalismos necesito que mi compañera sea tan fuerte que me cubra las espaldas mientras yo cubro las suyas en la guerra sin cuartel de la vida, que es peligroso comprometerme con una persona que no tiene ni siquiera la certeza de saber que hay dentro de su corazon, que tal vez donde yo siento que tuve una gran perdida quizas la otra persona tiene mayores facilidades para seguir adelante con su vida, que mi corazon debe ser ganado o recuperado con hechos y no promesas y que sin importar la opinion que tengan todos de mi yo tengo el pinche derecho a ser feliz le pese a quien le pese.
Esta leccion no solamente me costo a mi, tambien hubo gente que salio afectada en el proceso de aprendizaje, o que la sufrieron aguantando mis quejidos durante todo este tiempo, y lo menos que les debo es no desecharla asi como asi.


Solo espero no verme tan en la necesidad de salirme seguido de la linea habitual del blog. Sin embargo hoy me urgia mi catarsis.

sábado, 23 de junio de 2012

Hace más de diez años tuve un sueño bastante extraño. Sueño o pesadilla no puedo diferenciar, pues en sí era una situación inusual que me dejó pensando incluso días después de despertar y aún en estes fechas me sigue dejando mucho qué pensar.

Despierto y no hay nadie a mi alrededor. Nadie en la casa, en las calles o en ninguna vivienda o edificio que yo buscara inspeccionar. El camino de un destinatario a otro era tortuoso no sabiendo conducir aún y con la incertidumbre de lo que fuera a pasarme al anochecer. No había electricidad e n ninguna toma de corriente, el agua muy a penas podía salir de cada llave que abría.

Pasaban los días y cada vez iba perdiendo más la reserva de ir cambiando de refugio a refugio en zonas cada vez más alejadas entre sí de la zona urbana, mi temor de que despertara y de nuevo viera el mundo reanudarse conmigo en un estado deplorable en casa ajena se iba alejando conforme me iba acomplando al hecho de que sin ninguna razón todos se habían borrado del mapa.

No había monstruos, zombies o alienígenas como en las películas de ciencia ficción. Solo sentía un terror inmenso de preguntarme todos los días cuánto más soportaría vermelas por mi propia cuenta luchando contra el clima, el hambre, la soledad y el recuerdo de mi buena vida. Era un animal condenado a simplemente existir sin un objetivo más sustancioso, sin un placer qué perseguir o una ambición que me condujera a la superación. Ese grado de incomunicación no podía pasar desapercibido por el medio externo, por lo cual dí por hecho de que toda esperanza estaba perdida.

Es lógico que fue mi primer encuentro duro con la realidad de mi persona; disto mucho de ser fuerte y autosuficiente, que necesito de otras personas y que por más que me aleje del mundo no dejo de ser parte de él. Por eso fué tan aterrador ese letargo que aún hoy día me deja sin aliento



Este sueño o pesadilla que tuve quizás fue un catalizador importante para que comenzara a tomar conciencia de mis errores como persona.

martes, 15 de mayo de 2012

Angina Onírica

Después de varios meses, hoy tuve una pesadilla nueva que como siempre me hizo despertar de la chingada. Esta vez todo giró en torno al maldito examen de residencias.

En mi pesadilla, por alguna razón x (porque los sueños jamás tienen sentido ni obedecen ninguna ley de lógica o continuidad de tiempo) cuando emprendí mi viaje al destino marcado por los calendarios, al momento de mi llegada sobrevinieron una serie de descubrimientos espantosos. Primero que nada que el hotel al que me había registrado no tenía en su sistema mi registro y no hubo forma de comprobar la transacción;  después de irme a otro hostal (esos días la cosa se satura alarmantemente) resulta que tengo qué compartir habitación con más weyes tensos por el ambiente que se respiraba (no fue nada agradable la forma en la que descubrí que tenía roomies justo en el momento que me estaba bañando para irme de inmediato a dormir); y más adelante platicando con ellos descubro que no solo estaban ellos inscritos para otra fecha, sino que además la mía ya se pasó y lo confirmé para mis horrores revisando agendas ajenas a la de mi celular (maldita tecnología del demonio).

Traté de encontrar salidas para remediar el problema de la fecha de incsripción, pero muy dentro de mí sabía que fuera donde fuera se me iría a responder que por esas cuestiones se hacen las inscripciones con mucho tiempo de anticipo, y que mi caso no sería para nada una excepción a la regla como ocurrió con los compañeros del año pasado que se quedaron atrapados en la carretera a Hermosillo.

Era definitivo: sin siquiera haber disputado el título de residente con el examen, y a pesar del año entero de preparación y de gastos monetarios en cursos, mi oportunidad del 2012 de dar un paso más al frente en mi empresa por lograr mis cometidos como profesional se  habría frustrado por un estúpido error de logística muy probablemente culpa mía. Realmente no me preocupaba ser la comidilla de los chicos recién graduados o que mi familia y conocidos me tuvieran lástima regresando a casa, sino que conociéndome de rencoroso sabía de antemano que nunca me iba a perdonar a mí mismo el haber fallado a mi promesa solemne a mi persona de este año tomar todas las precauciones posibles para aumentar las probabilidades de victoria.
No quería hablar con nadie, y sabiendo que no quería tampoco regresar a casa a la brevedad posible, solo salí a caminar por ahí hasta que anocheció sin importarme que estuviera extraviado en una ciudad extraña.



Y entonces, desperté.