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domingo, 20 de septiembre de 2015

Rutina pendeja

No se requiere darme seguimiento por otras redes sociales para darse cuenta de que la única relevancia en el paso de mis días han sido estupidez y media que me sacan una risa banal. Desde que inició el módulo de medicina preventiva, mi vida ha girado alrededor de estúpidas diapositivas (el ñor que nos da clase tiene la genial idea de que obligándonos a preparar clase diario para pasar a uno de nosotros al azar, estudiaremos con madres...no está de más decir que su estrategia no funciona al haber una gran cantidad de compañeros que optan por copiarse entre sí los archivos...yo simplemente tengo un ego enorme que me lleva a desvelarme diario para no darle gusto al imbécil de que me fui por la fácil). Tanto ha alterado mi rutina diaria que hasta durante la visita de Ludy me llevé la computadora a todos lados y en los tiempos muertos me ponía a hacerlas.
Anhelo en estos momentos  acabar pronto este intento de enseñanza y volver a tener mis malditas horas de sueño de vuelta, conversar con mi novia acerca de cosas más alegres y no quejarme tanto (mis niveles bajaron mucho desde que entré a la residencia, subieron desde que esta madre comenzó), viajar para seguir preparando el camino a la pedida de mano, volver a salir con mi sobrino, ver crecer a la hija de mi amigo Mauricio, reunirme con viejos amigos a los que extraño y preocuparme unicamente de las pendejas guardias.


Jamás fue mi intención ponerme dramático, simplemente quise explicar el por qué de mi ausencia.
Lo siento.

lunes, 23 de febrero de 2015

Just a flesh wound...

Afortunadamente todo en el hospital ha tomado buen rumbo: los compañeros tenemos buena química grupal, nuestros docentes no tienen dificultad para darse a entender y respetar, y nuestros Residentes de rango superior (que hemos tratado hasta ahora) nos han ayudado a adaptarnos sin altercado alguno de por medio.

Sin embargo, la semana se agrió un poco al tener un accidente doméstico (muy estúpido) al manipular un exacto oxidado (nunca usen esas madres para modificar materiales que no sean papel o cartón) que como podrán apreciar me despojó de una cantidad nada despreciable de piel en una zona de movimiento importante. De eso ya ha pasado una semana, y la cicatrización ya me permite tener más tiempo la herida sin cubrir (me vacuné al día siguiente, no se preocupen).

Las cosas adquirieron un mejor matiz el día de ayer, pues mi sobrinito cabezón y yo participamos en una rodada masiva de 46 Km pedaleando (en algunos puntos cuesta arriba) un circuito que abarcaba tres ciudades vecinas. Para nuestro beneplácito, todos esos paseos dominicales recorriendo juntos de un extremo a otro la ciudad rindieron frutos, al ver que mi pequeño no solo lo toleró, sino que se enamoró de la experiencia y muestra interés porque paseemos más seguido por rumbos distintos a los que acostumbramos.


Hasta ahora, la cuenta regresiva al inicio de las guardias me tiene sin cuidado. Ojalá no me retracte de aquí al Domingo...