sábado, 16 de junio de 2012

Amigos de Cuatro Patas

En 1992, por ahí de Noviembre los perros de la mejor amiga de mi mamá tuvieron su primera camada. Entre ellos se encontraba quien iba a ser mi primera mascota mamífera, mi Chucho. Vivió 13 años en nuestro hogar formando parte esencial de nuestra familia, destrozando objetos personales, dejando olores peculiares, excretando diversidad de sustancias, recibiendo animosamente invitados, agrediendo a extraños que no le causaban buena espina, procreándose por aquí y por allá, peleando su territorio con otros animales y haciéndonos fiel compañía noche y día.
Fue difícil para todos nosotros hacernos a la idea de que después de tanto tiempo de convivencia y de cariño, desaparecería de nuestras vidas.


El vacío que dejó en casa era enorme. Ya nadie quería que otro perro entrara a usurpar su lugar de honor y mucho menos darle la oportunidad de robarnos el corazón para después volverlo a romper. Vaya que en ese entonces no me dí cuenta de que era una pequeña probada de lo que se venía adelante sobre muertes, rupturas, desencantos, malas elecciones y mucha mucha mucha rabia de mi parte.
Hoy en día sigo echándolo de menos, y me da algo de coraje ver que el perro territorial que se echa de patas extendidas y el melenudo vagabundo que así como si nada llegó para quedarse en la cuadra ultimamente han optado por pasar tiempo en la cochera de la casa ocupando espacio y buscando llamar nuestra atención con sus miradas lastimeras, sus meneos de cola y la forma en la que reaccionan al más mínimo estímulo por parte del resto de mi familia.


El enano blanco ya le pertenece a una de las familias de por aquí, pero en realidad es poca la atención que le prestan, y su acompañante negro es el que en definitiva le devolvió la alegría a mis papás y hermanos (son los ojos, tienen el mismo efecto que los de Bambi). Desde que comenzó a buscar llamar su atención, ellos no han parado de colmarlo de comida, agua, mimos y hasta conversaciones; el cabrón ya incluso persigue el auto cada que tenemos qué salir o cuando llegamos a casa, y mi hermano mayor incluso ya le ha comenzado a pagar veterinario para bañarlo, trasquilarlo y darle atención integral.


Admito que es un perro muy lindo y carismático, pero si hay algo que detesto es que traten de ganarse mi simpatía con lástima y gracias baratas. Cada que me echa esa mirada algo en mí hierve y se me sale un insulto nuevo para él y el otro gandul; el Chucho era ternura, vitalidad y lealtad pura, y para mí cualquier otra bestia que reuna esas mismas cualidades es una imitación de todo lo que fue. Por eso siento que Cosa la tuvo más facil para ganarse un lugar en mi corazón en el Servicio Social: ella era agresiva, peligrosamente territorial, devoraba a sus propias crías en tiempos de hambre, rohía los huesos de los cadáveres de otros perros, se iba cuando y adonde quisiera, y sin embargo a pesar de todas esa características que a la gente disgustaba, ella me respetaba, le cerraba el paso a la primera persona que me alzara la voz, me acompañaba esos días en los que solo quería salir a caminar por ahí, obedecía mis ordenes si le pedía que dejara a alguien en paz, y se sentaba a mi lado a hacerme compañía en esos momentos en los que simplemente no había nada más por hacer. Sabía que no iba a poder quedármela y sin embargo no me cerré a la idea de adoptarla durante todo ese año que estaría fuera de casa.


De hecho todo esto lo he estado reflexionando estos días, y creo que ustedes llegaron a la misma conclusión que yo de que en toda forma de afecto uno tiene qué dejar ir, seguir adelante y saber reconocer las nuevas oportunidades de felicidad, y por eso decidí darle una nueva oportunidad a esos dos hijos de la chingada nomás porque a final de cuentas son perros y tienen la inteligencia suficiente para apreciar los más mínimos gestos de cortesía.


Aunque creo que en este momento de mi vida lo que me gustaría tener es un gato para presumirlo como mi familiar de brujería.

1 comentario:

D3 & EGOSELF dijo...

COSAAAAAAAAAAAAA!!! T^T Y pues dale chance a los perros nuevos, no seran como cosa, pero al menos tendran en que entretenerse tus papas.