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sábado, 25 de julio de 2020

Vómito Mental

Jamás me he considerado a mí mismo un modelo a seguir: tengo muy mal genio desde hace tanto tiempo que aprendí a aceptarlo como parte integral de mi persona, sé que eso a lo largo de toda mi vida me ha metido en problemas, me ha ganado enemigos, me ha dificultado hacerme de amigos y que en general la gente tiende a evitarme con tal de no verme la cara o tener que fingir que me traga por pura convención social. Sin embargo, también he aprendido a contener todo ese veneno con silencio bajo el entendido de que no quiero ser una molestia para nadie por pura consideración a los demás.
Estaba haciendo un trabajo espléndido disfrutando de la vida, de las nuevas etapas que vivo en mi nuevo hogar con mi recién formada familia, cuando de repente ir a mi sitio de trabajo se convierte en la nueva puerta por la cual la ira se asoma a saludar. Antes podía escuchar pacientemente a una señora de barrio contarme toda su historia de hasta 15 años atrás que no tiene nada qué ver con su padecimiento actual, y ahora desde el momento que contestan con alguna burrrada que no sea la respuesta a 'Buenas tardes, ¿cuál es el motivo de su consulta hoy?' me obliga a tornarme en un inquisidor amenazante para sacar la información mínima de manera agresiva para establecer un diagnóstico, pronóstico y tratamiento, hacer en friega una receta y órdenes para estudios, explicar en menos de 2 minutos el plan a seguir, y sacarla del consultorio para ver al que sigue con tal de no salir minutos o hasta una hora más tarde de mi horario de salida por culpa de divagaciones pendejas en sus cabezas.
Cada día que pasa se repite la misma historia, habiendo muy contados casos de gente que a la primera me dice lo que necesito saber o que su problema es tan serio que me obliga a bajarle al ritmo de trabajo, hacer un par de llamadas telefónicas rápidas a mis jefes, y armar una nota que se enfoque en tratamiento, documentación y preparación para un envío a segundo nivel.
Algunas veces también me topo con gente que sí me toca el corazón, me hace reír, me hace llorar o al menos me inspira confianza de compartirle algo de mi vida personal, pero esos pacientes son cada vez menos frecuentes, abundando más personas que mandan al diablo su tratamiento, se automedican a lo bestia, me comentan una fake news sobre la conspiración de la OMS esperando que les dé la razón, siguen un remedio buenísimo de la pinche comadre, dejan a sus niños enfermos medio mes y esperan que les resuelva el tremendo cagadero que hicieron, o me traen una historia inverosímil de cómo cargando una caja de 3 Kg en su trabajo hace una semana se herniaron la columna y necesitan como mínimo a su criterio un mes de reposo.

Me encanta ser médico, en verdad, y me gusta saber que le ayudo a la gente...pero simplemente no puedo ocultar mi disgusto al toparme con otro más del montón que sólo me hace cuestionar por qué la pandemia no se ha llevado a estos prófugos del ácido fólico o como mínimo a mí.

martes, 14 de octubre de 2014

Los pecados del padre

Este fin de semana una de mis mejores amigas contrajo matrimonio con su pareja de más de diez años, y su tiempo de permiso en el trabajo ha traído consigo un pequeño desajuste en nuestros formatos de estadística que he tenido qué darme a la tarea de poner al día durante mis tiempos muertos.
Creía que podría salir del área como máximo a las 10:30 de la noche, pero la cosa se prolongó hasta la 1:20; no podía soportar la idea de que al dejarlo todo inconcluso mis pendientes se terminarían duplicando al día siguiente, así que no era una opción irme a casa hasta que por fin terminara.
Mirando el reloj y viendo los mensajes de Ludy y mamá, me dí cuenta que un vez más adopté uno de los malos hábitos de mi padre que es quedarse hasta tarde de Godínez en la oficina dándole privilegio al trabajo sobre su propia vida. Tal vez exagero al pintarlo así, pues estoy perfectamente conciente que mi padre siempre ha dado todo de su ser para sacar a la familia adelante, pero sería un cretino de no darme cuenta que eso para nada es agradable y a la larga termina haciendo más mal que bien.

No me gustaría que por estar inmerso en mi carrera, la vida de mi amor, mis hijos y mis demás serer queridos se me vaya en un abrir y cerrar de ojos, para acabar haciendo berrinche el día que me de cuenta que ya ninguno es solo mío...

martes, 2 de septiembre de 2014

Un mesero jamás se enojará porque le rechacen otra taza de café

Y si me lo repito muchas veces, menos me enojaré por las idioteces de la raza en el trabajo.

Yo solo haré lo que me toca y todo lo demás tiene qué resbalar.

Me duele decir esto, pero todos los días ir al trabajo para mí se siente volver a mis días de secundaria/prepa: horrible, en especial porque diario me esperan horas de mi existencia dedicadas a aguantar infantilismos, groserías y apatía empresarial en el Estado más sumido en la ignorancia de todo el país.

Me urge pasar ese examen para salir de aquí...

miércoles, 6 de agosto de 2014

Hace algunos días la gentuza del sindicato hizo de nuevo de las suyas y comenzaron a levantarnos falsos tratando de provocarnos, todo con tal de que desistamos de hacer nuestro trabajo ahora que vieron que no se nos puede sobornar, chantajear o amenazar.
Cuando uno de esos cabrones me la trató de jugar a mí gritándome como vieja histérica con el palo mal ensartado en la cola, acusándome de acosarlo solo por salirme de mi cubículo a dar las buenas tardes y extender una invitación protocolaria a la valoración médica, luché contra mi ego y las groserías las respondí con amabilidad y educación.
La mano me tembló por horas del esfuerzo que hice por tragarme la ira, los deseos de echarle en cara al cabrón lo deshuevado que me salió, de decirle cuánto me la pela su gremio de iletrados que nada me puede hacer y el cojare que me dió darme cuenta que por más que nos la cante el departamento de seguridad e higiene, en realidad nosotros estamos solos.
Me alegro de ver que ya hace rato me dejé de pendejadas de dimes y diretes y comencé a actuar según mi categoría, pero debo admitir que es un poco frustrante que mientras más renombre tiene uno, los mediocres que no tienen nada qué perder pueden hacernos los que queramos sabiendo que solitos nos mancharemos la reputación al rebajarnos.

Ya me está comenzando a cansar el juego de la paciencia.

martes, 24 de junio de 2014

Y surgió algo que revivió en mí un poquito de esperanza

Hace dos años, justo como lo he dejado plasmado en el blog en el costado derecho, yo perdí la fe en mi país el día que un títere mediático representante de toda la clase política doble cara de nuestra sociedad asumió el poder.
Desde entonces no he hecho más que indignarme, observar a diario cómo vamos de mal en peor y señalar a diario a los pendejazos que vendieron su voto por una miserable torta, enseres desechables con el nombre de esa alimaña, bolsas de cemento, tarjetas prepagadas, etc.
Pero lo cierto es que toda esa ira iba dirigida a mí mismo porque sabía que pude haberme sumado a la oposición de mi localidad por más pequeña que fuera, pude haber externado mi descontento en las calles y dado ese extra que sabía aún poseía. Tal vez insignificante, pero siento a veces que así me hubiera sentido distinto de aquellos mediocres que a lo lejos gritan "¡¡PÓNGANSE A TRABAJAR HUEVONES!!", o de los cabizbajos que se autojustifican con "Soy buen ciudadano, no tiro basura, pago mis impuestos, trabajo todos los días y vivo honradamente".
Al principio tuve mis dudas, cuestionándome si el movimiento Yo Soy Médico # 17 de verdad estaba justificado: a pesar de nuestro Juramento y de la naturaleza de nuestra labor, también es cierto que no siempre somos cuidadosos, llegamos a tener pleitos con los pacientes por estupideces, nos equivocamos y no lo aceptamos so pena de ser desacreditados, y de oídas dentro del gremio he sabido de elementos de renombre que cometen faltas serias a la ética con tal de llevarse billetes extra a la cartera. Somos imperfectos, corruptibles y estupidamente orgullosos. Tal vez nos estábamos dejando llevar por el coraje de que compañeros tuvieran qué pagar con su libertad sus errores y nos negabamos a ver la evidencia.

Fue entonces cuando me dí a la tarea de leer el caso, y tras encontrar contradicciones, declaraciones incoherentes, señalamientos que eran absurdos que fueran hechos por un médico, y el diagnóstico final, decidí por mí mismo que apoyaría la causa.

Y no solo se trataba de que se reabriera el caso y se hicieran las cosas con transparencia, sino de alzar la voz y señalar otros vicios que existen en nuestro medio. Los compadrazgos, las palancas, el desabasto de medicamentos, la saturación de los Centros de Salud, los calendarios ridiculamente espaciados de citas, la pobre cobertura de las derechohabiencias, las instalaciones en estado paupérrimo, las pagas ridículas, los horarios, la violencia entre compañeros, las malditas consultas de 30 pesos, los periódicos amarillistas, el uso indiscriminado del término 'neglicencia', la inseguridad de nuestros pasantes en el campo, los planes ineficaces de Salud Pública, nuestra patética bioestadística, nuestra desunión, nuestro pleito estúpido con la sociedad, las exigencias imposibles ante el prospecto de la muerte.

Durante los días que es estuvo gestando la marcha se fueron avivando las voces de los detractores. Algunos genuinamente afectados por nuestra incompetencia y otros que solamente eran los clásicos buscapleitos que necesitan con urgencia un culpable de todos los males de la sociedad y sus vidas vacías. Carniceros, asesinos, matasanos, ladrones, mercaderes de la salud. Leer todos los días esos calificativos no hacía mas que motivarme a seguir adelante y aguantarme las ganas de rebajarme al mismo nivel.

El Domingo que llegué al punto de reunión tuve el honor de conocer a la suegra de uno de los 16 implicados, un joven pediatra que solo tuvo al paciente bajo su cargo una noche durante su residencia, y su firma en el expediente fue la única evidencia que necesitó el padre dolido para exigir su cabeza. Sumado a eso que también me contó las vergüenzas que tuvo qué atravesar el hombre al ser más de una vez interrumpido durante su trabajo por policías, la revelación de que el acusador tiene aspiraciones políticas, antecedentes negros de pleitos legales y y el apoyo nada discreto del obispado jalisciense, terminé de convencerme de hacer mía la lucha por completo y sumarme con convicción a las filas de médicos solidarios.

Marchamos entre 450 y 500 compañeros por cerca de dos horas ocupando un solo carril de la calle, y por alguna razón ni un solo opositor se manifestó en nuestro camino contrario a lo que estuve leyendo toda la semana previa.
Fué muy emotivo ver cómo más colegas se nos iban sumando en el trayecto e incluso obtener el apoyo de personas ajenas al sector salud desde antiguos pacientes a trabajadores de otros sectores identificados con la urgencia de dignificar su trabajo.


Llegando al hospital señalado leímos el manifiesto del movimiento, entonamos todos juntos el himno nacional, y rompimos filas para continuar con nuestros deberes familiares (porque ninguno de los presentes teníamos trabajo ese día, los servicios de salud eran atendidos por los camaradas que les correspondía ese día, contando con su apoyo moral en todo momento).


Hoy ni un solo insulto a nosotros médicos me duele, pues ayer me quedó claro que existe una enorme diferencia entre hacer corajes silenciosos en un texto que se perderá entre millones en la red, y salir a la calle a dar la cara por aquello en lo que crees. Gracias al esfuerzo combinado de todos se logró la reacción del IMSS, de la Comisión de Arbitraje Médico, y hasta de la Cámara de Senadores, lo cual abre las puertas a cambios que favorecerán tanto a médicos como a pacientes, así como también a un trato más adecuado a nuestros compañeros tengan o no algún grado de culpabilidad en el caso disputado.


Si pudimos lograr algo saliendo a las calles, tal vez esto signifique que aún tenemos esperanza de retomar el control como Ciudadanos de nuestra tan lastimada Nación...


miércoles, 4 de junio de 2014

Jim Croce - Time in a Bottle








If I could save time in a bottle 

The first thing that I'd like to do 
Is to save every day 
Till Eternity passes away 
Just to spend them with you

If I could make days last forever 
If words could make wishes come true 
I'd save every day like a treasure and then, 
Again, I would spend them with you

But there never seems to be enough time 
To do the things you want to do 
Once you find them 
I've looked around enough to know 
That you're the one I want to go 
Through time with

If I had a box just for wishes 
And dreams that had never come true 
The box would be empty 
Except for the memory 
Of how they were answered by you

But there never seems to be enough time 
To do the things you want to do 
Once you find them 
I've looked around enough to know 
That you're the one I want to go 
Through time with





...................






Casualmente supe de la existencia de esta canción el fin de semana en mi cita con mi chiquita viendo cierta película geek...pero al buscarla y leer con más detenimiento las letras, supe que esta canción ilustraba perfectamente esta etapa de mi vida.
Claro que no será para siempre, que llegará el momento en el que de nuevo tendré tiempo de sobra para disfrutarlo con los que más quiero o a solas, pero mientras tendré qué encontrar la manera de poder estar con ellos.

Y curiosamente, muchas veces el mal del tiempo es el origen de las grandes decisiones en la vida. Porque si no es ahora, tal vez mañana no volverá a ser.

miércoles, 30 de abril de 2014

Y al diablo con estos pelafustanes encaprichados. Me llegó una oferta mejor remunerada que todos mis empleos anteriores, y mañana me entrevistaré.
Si el dinero y facilidades llaman, no tengo por qué seguirmela complicando.

Fácil.

domingo, 13 de abril de 2014

El viejo de la tarde

Y de nuevo me disculparán que vuelva a escupir un poquito más de negatividad a este mi humilde blog, pero la verdad es que todo el día algo me ha recordado a mi dolor de cabeza de esta semana.

Verán: de las tripulaciones de trabajadores que tengo qué revisar diario antes de que inicien su turno, hay una en particular (aparte de los iletrados sindicalistas en los que me cago en su puta madre) que por sus huevos han hecho de todo para evadir que los revise. El colmo es que es de los que de a diario nos tenemos qué ver las caras y de remate tienen un miembro hipertenso al que con más razón debo vigilar; son jóvenes, empiezan a trabajar pasadas las tres de la pinche tarde y nadie hasta ahora me ha salido positivo en el antidoping, por lo cual desde mi punto de vista no hay razón aparente para que se escondan de mí, y sin embargo el mes pasado los muy sinvergüenzas omitían pasar al consultorio muy a pesar de que es más claro que el agua que sus jefes les exigen hacerlo (si tuvieran testes) y posterior a que les han llamado la atención se inventan mil y una excusas para justificar no haber pasado conmigo, incluida la mentira desvergonzada de que sí los valoré y dí el visto bueno.

No soy para nada ignorante de que yo no le agrado a cierto tipo de gente: mi ceño perpetuamente fruncido no inspira confianza, mi vocabulario marea y mi meticulosidad desespera. Se me señala siempre de engreído, impaciente y poco amigable cuando soy serio, protocolario y muy seco...hasta que me dan razones para ser engreído, impaciente y poco amigable. Incluso sé que ya tengo reputación de maldito por haber relevado a 4 sujetos en mi primer día de trabajo por haberles encontrado Tensiones Arteriales y Glucosas inadmisibles por la Norma Oficial Mexicana y el reglamento de la S.C.T., de lento por revisar con más detenimiento casos con evidencia de enfermedad (que típico, los muy machos ni sienten ni se la tratan hasta que ahora sí los hace chillar como niñas), y de ser distinto a "las doctoras" porque en vista de que yo no soy vato compa ni mujer que les recuerde a su mamá o morrita eso me hace la peor opción.

Quizás eso hace que extrañe un poco mi viejo trabajo donde de perdi me daban las gracias, y rara vez alguien me hacía enojar, pero la mera verdad cuando me señalan de ser el malo del cuento, disfruto seguirles la corriente y asumir el rol de malo. Mi contrato me manda señalar como No Apto para laborar a todo aquel que arroje señales claras de riesgo laboral, y cuando hay números que claramente me respaldan lo haré valer le guste o no al implicado. Me vale madres que digan que la empresa que les da dinero, seguridad social y un trabajo digno sea inhumana y explotadora nomás porque haga valer la ley y se evite líos monetarios previniendo accidentes al mismo tiempo que evita que sus hijos se queden huérfanos o tengan un bulto en la familia, me vale madres los apodos, las faltas de respeto y las amenazas de que su sindicato compuesto por ex cholillos de colonia popular no se quedará de brazos cruzados, o que me odien porque gracias a la presencia de TODO el equipo médico ya no tienen el valor de llegar ebrios o con botellas escondidas al trabajo.

Soy el malo, soy el peor de todos, soy un hijo de la chingada que no sabe lo que es ser pobre o trabajar por necesidad porque tener un padre de orígenes humildes y haberme desvivido estudiando el cuerpo humano y enfermedades que azotaron países enteros por siglos me hacen ignorante e insensible. No me moveré de ahí ni me intimidaré ante los berrinches de plebeyos que jamás en la vida sabrán lo que es vivir con mis comodidades, mis lujos y mi título ganado a pulso.


Hasta que el contrato se venza, me seguiré presentando y cumpliré con mi deber.

miércoles, 2 de abril de 2014

A diferencia de ayer, hoy tengo más optimismo y certeza de que acabaré bien este condenado informe. Solo es cosa de administrarme bien y no dejar que esa serie interminable de celdas de Excel no acaben con mi cordura.

Y tan pronto acabe con él, podré volver a concentrarme en el cochino examen.

martes, 1 de abril de 2014

Cuando ni siquiera el café amargo y sin aditivos me puede salvar del cansancio y la desesperación ante mi carestía de tiempo, no queda más que respirar profundo, empacar, acostarme y planear paso por paso lo que sigue el día de mañana.

Sí, mañana quizás me irá mejor...

jueves, 27 de marzo de 2014

Máquinas

Ésta foto describiría perfectamente el desmadre que ha sido el día de hoy: llaves que se mueven de lugar, trenes cancelados, trenes asignados de última hora, trabajadores amontonándose afuera de mi consultorio apurándome al mismo tiempo que detecto anomalías en sus compañeros, la ausencia de mi bolsa de café recién molido, pagos, cursos, informes, e-mails, recetas por expedir, inscripción de examen, risas explosivas del ignorante feliz y nubes indecisas sobre si van a precipitar o a pedorrear tolvaneras en mi cara indiferente.
Ha sido una serie de eventos y factores sacados de una comedia barata de Ben Stiller del 2000.

Podría explotar y mandar lo que resta del día a la ñonga. Pero mi chiquita me espera para nuestra cita de todas las noches, podré fumar un cigarro, beber todo un litrote de mi Coffea arabiga con galletitas de coco para sopear, jugaré alguna pendejada en mis emuladores y me iré a dormir pensando en que mañana a huevo será un día mejor.

Tiene qué serlo, como otros días.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Admito que todos mis jefes hasta la fecha han tenido sus defectos que muy de vez en cuando me han saltado...pero mi jefa actual se pasa mal pedo: apenas el martes me vine a enterar que iba a dar una junta con la información que mis compañeras y yo hemos estado capturando por todo el mes y que todavía batallamos en integrar evitando redundancia de nombres y demás datos. Los conocedores quizás argumentarán que para eso existe la función de filtrado en Excel...pero no cuentan con que mi jefa y su equipo nos dieron un formato que claramente hizo el hijo de algún cooperador suyo que cursa la secundaria con faltas de ortografía imperdonables, combinaciones innecesarias de celdas y todo un despapaye que impide el copiado-pegado y el uso de filtros so pena de acabar descuadrando toda esa excusa de formato. Así, muy tensos y con una hora límite Janeth (quien por cierto también aparte de haberme recomendado, es una muy querida amiga desde tiempos de la Facultad y siempre hemos hecho muy buen equipo) y yo acordamos de reunirnos en la sala de mi casa para entre los dos ir dándole velocidad a la elaboración de gráficas, desglose, análisis y corrección casilla por casilla.
Apenas hace ya unos quince minutos que se fué resignada a que no podrá dormir nada (entra a las 6 a su turno) y yo aguantándome las ganas de mentarle la madre a la patrona por no haber sido clara, oportuna y concisa, sin mencionar que hasta la fecha ha sido increíblemente incompetente para dirigirnos a distancia desde el D.F.
Si ella queda mal me vale madres si se desquita con nosotros no renovándonos el contrato. Si lo que me espera son mes tras mes de estas jaladas yo no tengo deseos de seguir perteneciendo a un proyecto tan mal estructurado por parte de ella y de nuestro cliente.



Si me disculpan tengo qué entrar en estado de hibernación...

martes, 4 de marzo de 2014

Es inhumano pelearse con hojas de Excel a estas horas...hace que uno busque alimentos malsanos ricos en azúcares para mantener las neuronas funcionando...pero bueno, el muchacho quería un trabajo de gente grande con responsabilidades y áreas de oportunidad, y ahí lo tiene.

Aunque a veces tengo miedo de que este año vaya a descuidar la preparación para el puto examen...

viernes, 21 de febrero de 2014

Detallitos sobre el cambio

En lo que va de este mes, me he dado cuenta de que pequeños detalles son efectivamente los que hacen las grandes diferencias.


Del lado derecho podemos apreciar una lámpara de exploración con luz blanca LED, y a la izquierda otra lámpara con luz amarilla, también de tipo LED; la primera es la que mis jefes me proporcionaron para trabajar.
Ya antes había tenido lámparas de ese tipo, sin embargo durante mis primeros años como médico jamás me he tenido qué ver en la necesidad de usar esa luz para revisar a un paciente, siempre a causa de que para bien y para mal he contado con el apoyo de instrumental más versátil y tradicional de foco con filamento o fibra óptica.
Ahora es que tras muchos años de no usarlas, por fin veo la diferencia entre la luz blanca y moderna y la luz amarilla:



No ha habido ni un solo paciente que no se haya quejado de lo molesto que es ese resplandor en la oscuridad aún a distancia. Quizás la luz blanca está bien ahora que será el estándar de los alumbrados públicos, para linternas y para gendarmes...¡pero qué mentada de madre es que eso te dé directo en un ojo!
A raíz de eso, antier me dí tiempo de buscar y comprar la lámpara azul de luz amarilla (parecida a la de los instrumentos de generaciones anteriores), y ¡vaya que sí hay una diferencia enorme! No solo el color es más cálido y fácil de tolerar, sino que además el foco está en una parte profunda de la cámara, diluyendo por mucho la intencidad del haz de luz al salir de ella.


Quizás este es un buen ejemplo de tecnología moderna bien y mal aplicada. Sin olvidar, también que uno siempre debe prestar atención a las quejas del cliente si uno quiere mantener su interés.

martes, 18 de febrero de 2014

Como todo un Godínez

Han sido tres semanas bastante pesadas. Sobre la marcha mis compañeras y yo nos hemos dado cuenta que el proyecto al cual nos anexamos está hecho al vapor, pues muy a pesar de que la empresa que representamos tiene más de veinticinco años de trayectoria en salud ocupacional, no tiene bien definidos algunos puntos con nuestros clientes, ha habido muchas modificaciones de última hora con el plan de trabajo acordado, nuestros intermediarios están igual de desinformados como nosotros, y por supuesto que hay cierto grado de resistencia por parte de los trabajadores a acoplarse con planes distintos a los de equipos médicos anteriores.
Por el momento no tenemos muy buenas expectativas sobre lo que pase con el proyecto de aquí a unos dos meses, pero puede que el tiempo me demuestre errado y finalmente veamos la luz del túnel. Curiosamente muy a pesar de las dudas, cada día siento que voy mejorando en mi técnica, discurso, gestos y uso eficiente del tiempo, logrando ver volúmenes de 30 personas cuando antes apenas podía aspirar a que sobrepasaran los 8 en un día cualquiera de visita institucional, y hasta me atrevería a decir que voy extrañando un poquito menos al día mi antiguo empleo ahora que me consta que mi ciclo ahí llegó a su fin puntual.

Los mantendré al tanto (pronto, quizás) de eventos mucho más interesantes y coloridos que mi vida laboral.

viernes, 7 de febrero de 2014

¡Váaaaaaaaamonoooooss!

El martes inicié labores en mi nuevo trabajo, y el miércoles renuncié al original al confirmar que había incompatibilidad de horarios que me impediría ayudar a la Fundación a cerrar el mes en lo que encontraban un reemplazo.
Ha sido interesante incursionar con mi equipo de trabajo en el rollo de los trenes: valorar la puntualidad por encima de todo, sensibilizarnos al ritmo de trabajo y necesidad de los operadores, ir aprendiendo la jerga típica del medio, e ir adentrando a señores grandes y jóvenes a la medicina preventiva cuando en su vida han sabido que hay leyes que les impiden trabajar al no tener bajo control su estado de salud.
El cambio de horario también me ha favorecido al tener las mañanas libres para mi ejercicio, estudio y tareas pendientes del consultorio, al grado que estoy pensando seriamente postponer temporalmente la búsqueda de un segundo empleo.

Todavía hay qué afinar pequeños detalles. Pero todo está pintando bien y por primera vez en muchas semanas me siento emocionado de ir a mi trabajo.

lunes, 3 de febrero de 2014

Nueva Aventura



Al final recibí la notificación que mi solicitud de empleo más ambiciosa del año tuvo luz verde, porlo cual iniciando el martes anunciaré mi renuncia en la Fundación para en la tarde comenzar mi nueva chamba.
Tal vez no salga de la ciudad para vivir con mi chiquita (al menos este año), pero cuento con el apoyo de mis papás para continuar con mis proyectos de ahorro para mi boda, mi preparación para el siguiente examen de residencias y la adquisición de mayor experiencia laboral.
Estoy asustado y emocionado al mismo tiempo, pero sé que todo será para bien ahora que el plan se encaminó.


Por fin tras un buen rato, siento que me estoy realizando.

sábado, 1 de febrero de 2014

Finalmente tras mucho dar vueltas, mis papás y yo nos sentamos a platicar con detenimiento lo que ha sido mi vida en los últimos años, mis proyectos, mi relación con mi linda chica cursi, las propuestas de empleo que tengo dentro y fuera de la ciudad, así como mi necesidad de poner en marcha mi plan de 2 a 5 años de ir formando mi familia.
Recibir su bendición y reconocimiento como hombre fué un alivio para mí, y desde ese día siento que ya no hay barreras que me separen de ellos ni de mis sueños.

Para el miércoles la decisión habrá sido tomada sobre si me voy o me quedo...

martes, 14 de enero de 2014

Agua en movimiento

Creo que fue por una canción de Mägo de Oz que se me quedó grabado el concepto de no echar raíces en un solo sitio desde hacía años, pero apenas a estas alturas de mi vida realmente comencé a comprenderlo por lo que es.

Siempre supe que mi empleo no iba a ser para siempre y que las buenas intenciones que implica no iban a tenerme del todo satisfecho, sin embargo debido a que en estos momentos estoy iniciando una nueva etapa de mi vida a la vez que me preparo para otras dos, siento que es el mejor momento para dejar mi puesto vacante y agarrar nuevas oportunidades que se me ofrecen.

Hace un año exactamente tuve un dilema que implicaba la posibilidad de dejar el puesto, pero no lo hice porque no estaba listo y aún había círculos qué cerrar; he aprendido el valor de brindar mi tiempo a otros, que ninguna ayuda que se dé es pequeña, que mi carrera con o sin especialidad tiene un gran valor e impacto para mis beneficiarios, y que a final de cuentas las obras buenas las puedo hacer dentro o fuera de un puesto laboral.


Ahora es solo cosa de afinar algunos detalles, avisar a mis patrones más altos sobre mi baja inminente con antela, continuar preparándome para mi examen en tiempos muertos, y hacer un par de solicitudes a dos asilos para que se me de permiso de asistir como médico voluntario con una frecuencia mensual.