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miércoles, 21 de agosto de 2019

Mil años después...

Ayer me nació dejar un comentario en el blog del respetable Profesor Luis Azpe Pico en una entrada dedicada a sus tan célebres lecciones de etimología grecorromanas, y tras dos años de haber dejado mi último texto en esta vieja bitácora, releí el blog y recordé cuánto me llenaba dedicar unos minutos a una reflexión muy personal y extensa de algún evento en mi vida.

Claro: en Twitter mis ideas llegan más rápido al público, y en Facebook hoy día el intercambio de opiniones es más álgido...pero ninguna de las dos es íntima. Eso era lo que amaba de Blogger, pues era el equivalente de un diario o carta que por azares del destino llegaban a posar ojos distintos a los míos con mi consentimiento y de donde podía nacer una afinidad temática, estilística o directa a mi persona. Y gracias a ese mismo medio hice amigos muy queridos que me han visto crecer desde mis primeros años de universitario hasta mi nueva etapa como esposo y médico especialista.

Pero, ¿qué puedo compartirles en esta época donde en otros lares pueden dar hasta con una foto mía siendo acosado por mis gatas en paños menores a las 11 de la mañana?, ¿qué ideas puedo plasmar en la era de las batallas campales de twits y piolinazos?, ¿me quejaría todos los días de los largas que son las jornadas de consulta externa viendo pasar por mi escritorio señoras cuyas rodillas ya no las aguantan?

Esas fueron las interrogantes que me detuvieron, además de los inconvenientes de funcionalidad de mi tablet y laptop, mi creciente cronopenia que padezco como buen treintón que ya soy, y los cambios vertiginosos que ha tenido vida desde nuestro último intercambio.

Así que, ahí les va una breve reseña.

-En el verano de 2017 me fui de Torreón, Coahuila a hacer mi servicio social de la especialidad a un hermoso pueblo costeño de Tamaulipas por un semestre. Ahí experimenté por primera vez la responsabilidad de ser un médico a la cabeza de un equipo multidisciplinario, la eterna bronca de la falta de recursos, y tener que arreglármelas solo a mitad de la noche con equipo y espacio limitado con urgencias que me rechazan el traslado muy comodamente a kilómetros de distancia en un hospital de ciudad.

-Terminando el servicio, en la primavera del 2018 me mudé al Estado de Chihuahua con mi esposa, dejando a mis padres, hermanos, familia, al Negrito cara wey y amigos de toda la vida en Torreón. Desde entonces han sido contadas las veces que he podido regresar a casa, aprendí a amar una tierra ajena y a terminar mi transformación en adulto funcional al endeudarme por 20 años con una casa y tener qué dividir mi tiempo y quincenas en base a la puta necesidad.

-Desde la Navidad de 2018 nuestro auto 2004 ha sufrido múltiples descomposturas que junto con la inestabilidad laboral de mi mujer nos ha golpeado muy duro en nuestra economía. Aquí es donde inauguro una nueva sección del blog llamada 'Stratus from Hell'.

-Por fin hicimos nuestro sueño realidad, y somos los felices dueños de tres gatas: Calígula, Claudia y Cybel de 5 años, 1 año y 8 meses respectivamente. Tristemente perdimos a dos bebés rescatados a los que con mucho amor llamamos Rómulo y Remo, y descansan en paz en el patio de la casa que rentamos en nuestro primer año de mudanza.

-De momento, nuestro proyecto de convertirnos en padres biológicos está en pausa. Tentativamente lo retomaremos en 2020.

-En este momento estoy en una sala de espera afuera de un quirófano esperando noticias de mi suegro junto a Lucerita Asíntota (nada grave, no se preocupen). Tenemos muchísima hambre.

¿Y qué pasará ahora? Bueh, tal vez no puedo hacer mucho trabajo de edición desde el celular, pero a la mierda: NECESITO volver a escribir para nadie.
Así que ps me tienen de vuelta.
En cuanto tenga chansa quitaré mis adornos chairos del templete, rediseñaré el sitio y les compartiré mis otros espacios de escupidera.

Todavía hay mucho de qué hacer berrinche en esta vida jodida.

Saludos a todos.

miércoles, 10 de julio de 2013

Yo quiero ser como tú

Hoy pedí permiso de salir a una diligencia rápida a dos cuadras de la oficina después de acabar mi lista de pendientes. En el camino de regreso me percaté que entre un montón de ramas podadas de árbol, había un gato muy peludo de aspecto rechoncho, blanco con manchas grises; como ya es costumbre mía, me detuve y lo saludé con un maullido esperando la haitual respuesta, pero conforme me le quedé viendo, noto que tiene un ojo herido.
Quien sabe si el pobre había quedado atrapado minutos antes o quizás horas, pero el raspón escarlata que le cruzaba a lo largo de su ojito izquierdo sugería que era muy reciente la herida, quizás al entrar a ese horrendo enmarañado de ramas secas, pelonas y puntiagudas. Hubo un momento en el que pensé que él podría arreglárselas solo para salir, pues me consta que tanto perros como gatos tienen una habilidad muy llamativa de pasar ilesos entre espinas, nopales y ramas para hacer ahí el refugio de sus crías; pero ya con ver su carita lastimada no podía quedarme con el pendiente de dejarlo ahí con el riesgo de que se hiriera todavía más en un nuevo intento por escabullirse.
Así, dejé a un lado mis cosas y fui quitando algunas ramas. Posiblemente temiendo que yo tratara de hacerle daño, el gato aprovechó el espacio abierto y se fue corriendo a unos metros de distancia. Ahora sí el pobre estaba maullando como si estuviera buscando a su dueño o si eso fuera lo único que podía hacer desesperado ante una herida que el mismo no podia lamerse.


Curiosamente hoy en mi sexta evaluación psicológica me preguntaron qué animal me hubiera gustado ser, y no dudé en contestar que en definitiva me gustaría ser un gato: pues aunque son animales domésticos, tienen un balance perfecto entre la codependencia y la autosuficiencia que les envidio mucho.

sábado, 9 de marzo de 2013

De lo efímero de la felicidad

Ayer mi pequeña Muffin (por fin le había puesto un nombre bonito) fue hallada muerta afuera del cubil que le construimos. Tras un día entero de que batallamos para darle de comer y que nos esforzamos por mantenerla calientita con focos, mucho papel periodico y camisas, por la noche ella se salió de su caja, y caminó a un rincón oscuro y frío de la habitación donde cerró sus ojitos por ultima vez.
Me tomó media hora ordenar mis ideas, tomé el paño con el que me cubría para alimentarla, y con mucho cariño la envolví y la coloqué en una bolsa doble llena de cal. Si distinguía su figura, el color del paño o me llegaba algún olor que me sugiriera que esa criaturita a la que llegué a amar en menos de una semana estaba ahí, perdería el control y me pondría a llorar como Magdalena; llamé al veterinario nuevamente, para ahora pedirle que me recibiera el cuerpo y que dispusiera de él.
Emaciación, hipotermia o tal vez una enfermedad de la cual no nos percatamos...ya poco importa en este momento.


No nos cerramos a volver a tener un animalito bello al cual cuidar y querer...pero tomará tiempo. Mientras tanto el collar, la caja de arena, el alimento y el juguete seguirán ahí, para no sentir ese vacío en nuestras vidas.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Bienvenido al Club



OK, repasemos a ver si nos queda claro:

1-Desde la primera vez que la ví mi voz se volvió más chillona y balbuceo incoherencias cada que estoy con ella.

2-Al más mínimo quejido toda mi atención es para ella.

3-La dejo arañar mis manos, mi cara y mis camisas solo por tener contacto con ella y mimarla cuando me lo pide.

4-En menos de un día desarrollé resistencia a sus garritas.

5-El primer día no dudé en gastarme cerca de 1000 pesos en accesorios y productos para su buen vivir.

6-Poco me importa que en lo que aprende a usar su caja de arena se mée encima mío.

7-Me puse histérico los primeros días que ella se puso necia para comer de su mamila.

8-La he sacado a pasear en mis brazos o dentro de un maletin abierto para que le dé el sol con gente mirándome raro.

9-Jugamos a las fauces hambrientas ahora que sus dientitos están saliendo y me usa de su mordedera en todo momento.

10-No paro de hablar de ella.

11-Queda bien claro que ella es la "consentida de papá".

12-De momento sacia mi instinto paternal en brama.

13-Prefiero por mucho su compañía a la de los humanos.



Creo que con todo esto, puedo concluir que sin lugar a dudas entré oficialmente al club internacional de los Viejos Locos de los Gatos...¡¡¡HURRA!!!



Ilustración cortesía de *the-Chook.