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viernes, 14 de agosto de 2020

Dulce Ilusión

Durante la madrugada de hoy tuve algo que no puedo definir si fué sueño o pesadilla.

Mi esposa ha tenido problemas serios con su colon irritable a lo largo de este año. A veces ha tenido cólicos tan severos que ha tenido qué ausentarse del trabajo, y otras hemos tenido qué emplear medicamentos pesaditos para controlar el cuadro al ver que no era nada de índole quirúrgico.
Un Domingo cualquiera, tuvo un cuadro doloroso particularmente intenso, pulsátil, incapacitante al grado que la hacía llorar y gritar que la llevara a un hospital. Justo al momento que estoy llamando una ambulancia, notamos que su ropa se está manchando de sangre; le retiro sus prendas para examinarla, y para nuestra sorpresa nos damos cuenta que está pasando por un trabajo de parto, con una pequeña cabeza coronando en su entrepierna.
Estaba muy nervioso debido a que habían pasado diez años desde la última vez que atendí un parto. Pero el shock que me provocó esta revelación era lo que más predominaba en mi persona mientras hacía las maniobras.
Rompimos en llanto. Tras un año de intentarlo tantas veces de manera infructífera, un bebé vino a nuestra vida justo cuando nos habíamos decidido por comenzar a investigar los trámites de adopción.
Lo besamos, lo abrazamos, lo acurrucamos en los brazos de Ludym mientras buscaba colchas y toallas para cubrirlo, en lo que esperábamos la ayuda.

Pero no era posible que un embarazo nos pasara por alto. Tantas veces que he tenido qué revisarla no era posible que no pudiera distinguir la formación de un ser humano en su vientre. 
Simplemente era imposible.
Pero quería pensar que eso no era un sueño...

...entonces, desperté muy vacío y triste.

lunes, 3 de febrero de 2020

Yolanda

El sábado 1 de febrero de 2020, como era de costumbre marqué al celular de mi mamá para ponernos al corriente y darle tranquilidad de que yo estoy bien, así como ella a mí de que todos en Torreón están bien...las cosas no estaban nada bien en casa: mi abuela materna estaba en terapia intensiva.
Esa misma semana, la pobre sufrió una caída en su casa que provocó una fractura de cadera a sus más de ochenta años. Teniendo una valva mecánica en su corazón, dos procedimientos torácicos, habiendo sobrevivido a dos Eventos Vasculares Cerebrales Isquémicos Transitorios, siendo hipertensa y con un grado alto de fragilidad, tenía todos los pronósticos en contra, pero tampoco se le podía hacer un manejo conservador a su lesión. Debía pasar por el quirófano...y ella simplemente ya no tenía fuerzas para recuperarse.
No volví a saber nada sino hasta las 17 horas, que mis padres me llaman para despedirme de ella en altavoz diciéndome que se estaba yendo. Éramos muchos los que debíamos decirle adiós seguramente, así que fuí breve y conciso para darle tiempo a los demás y al equipo médico.
Ludym y yo limpiamos la casa, terminamos de lavar ropa, llamamos a nuestros jefes avisando que nos iríamos de la ciudad por emergencia familiar, dejamos mucha agua y comida a nuestras gatas, y partimos al amanecer a mi antiguo hogar.
En el camino, mamá me explica que ella estaba siendo cremada con prontitud como dejó estipulado en vida, y que su ceremonia y depósito tomarían lugar la noche del 3 de Febrero. No habría un velorio.
Llegamos a las 16 horas.
Nos reunimos con mis padres, y partimos juntos a la funeraria para recoger a las 20 horas su urna. Ahí estaban mis tíos, la mayoría de mis primos y hasta familia política. Ahí estaba, en una sencilla urna de madera con una placa del Sagrado Corazón que ella misma escogió; más pequeñita de lo que ya estaba, libre de sus medicamentos, su prótesis, las huellas del tiempo, de tristezas y pesares, reducida a polvo de huesos para hacerse una con el tiempo y su creador, pero sin el rostro sonriente que yo amé desde la primera vez que me acunó en sus brazos, o su dulce voz que me hacía volver a la niñez cada que me saludaba al visitar a su morada.
Acordamos partir a su casa a cumplir con el plan original de reunirnos a levantar su figura del Niño Dios en su ya silenciosa sala, y tal vez cenar ahí mismo como lo hacíamos cada año. Ludym y yo permanecimos en respetuoso silencio acompañando las dolorosas plegarias de nuestra familia creyente ante a la urna y el nacimiento montado. 
En lo que ordenaron la cena, comenzó un intercambio de anécdotas, al cual yo contribuí con unas fotos viejas que respaldamos de ella hace ya algún tiempo desde su niñez a su último cumpleaños al lado de mi abuelito Lauro. Sin embargo sentía que algo me faltaba, y eso era mi momento a solas con ella, como todas las veces que he viajado para saludarnos y despedirnos con miras a nuestro siguiente encuentro...entré a su habitación y me senté junto con mi esposa en su cama, y dejé que mi mente asimilara lo vacío que estaba su tálamo, lo pequeñas que eran sus pantuflas, la ominosa presencia de sus cruces y estampas religiosas, su cepillo con hebras de su cabello, su almohada con el olor de la cabeza que tantas veces besé, sus batas y suéteres característicos con los que andaba cómoda por la vida, los muebles y accesorios que la acompañaron por las distintas mudanzas que había tenido, y la tinita masajeadora de pies que le compré para su último cumpleaños...rompí a llorar en brazos de mi mujer como ella jamás en la vida me vió hacerlo.
Se había ido. No regresaría a besarme y abrazarme. No volvería a recibir su bendición para regresar con bien a casa. No podría presentarle a mi primogénito como deseaba hacerlo. No pasaríamos juntos una nueva Navidad. No podría tomar de nuevo sus manos entre las mías.
La persona que me cuidó casi a diario con amor y paciencia el año que me negué a volver al kinder por culpa de una maestra con problemas de control de ira; la persona que con un abrazo y un vivaz '¡Ay mijo, mijo, mijo!' me quitaba por un momento el miedo a crecer, la persona que se reía a vivas carcajadas con mis ocurrencias, preguntas, travesuras y hasta peleas con hermanos y primo; la persona que nos dejaba amontonarnos hasta cuatro niños con ella y mi abuelo en su cama por las noches; la persona que en juegos me dejaba cepillar su cabello y adornarlo con accesorios; la persona que bañándome me cantaba con cariño algo de Cri Cri; la persona con la que disfruté pequeñas aventuras viajando a la Sierra de Durango y las playas de Mazatlán por primera vez; la persona que con mucho orgullo me felicitaba cada logro académico; la persona que podía ver muy adentro en mi alma aún después de que de mi rostro desapareció el semblante de miedo y se quedó para siempre el ceño fruncido de la ira; la persona que sabía que debajo de la amargura había un niño que se sentía muy solo y temeroso.
Tardé media hora en componerme al tener el rostro hinchado y rojo, lavarme la cara en su baño y reintegrarme a la triste reunión fingiendo que no pasó nada.
Nos llevamos las cenizas para que mamá las guardara antes de que llegue la hora de entregarla a su último lugar de descanso. Le dí un tierno beso dándole las buenas noches, y nos fuimos a nuestro hotel a descansar y digerir lo que me estaba pasando.
Aún en este momento que escribo, se me siguen saliendo las lágrimas por más que trato de contenerlas, y está bien. Es parte del proceso que debo pasar al perder a mi otra figura materna que me acompañó 34 años de mi existencia. Sé que ella fué feliz a pesar de las crisis y pérdidas que vivió, que ella se sabía y sentía amada por todos nosotros hasta su último día, y que se fué en paz sabiendo que todos estábamos bien.



Pero aún sabiendo que ella vive en mí, no dejo de sentir que un pedazo de mi corazón ella se lo llevó.



Adiós, mi dulce Ángel. Gracias por todo tu amor.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Rutina pendeja

No se requiere darme seguimiento por otras redes sociales para darse cuenta de que la única relevancia en el paso de mis días han sido estupidez y media que me sacan una risa banal. Desde que inició el módulo de medicina preventiva, mi vida ha girado alrededor de estúpidas diapositivas (el ñor que nos da clase tiene la genial idea de que obligándonos a preparar clase diario para pasar a uno de nosotros al azar, estudiaremos con madres...no está de más decir que su estrategia no funciona al haber una gran cantidad de compañeros que optan por copiarse entre sí los archivos...yo simplemente tengo un ego enorme que me lleva a desvelarme diario para no darle gusto al imbécil de que me fui por la fácil). Tanto ha alterado mi rutina diaria que hasta durante la visita de Ludy me llevé la computadora a todos lados y en los tiempos muertos me ponía a hacerlas.
Anhelo en estos momentos  acabar pronto este intento de enseñanza y volver a tener mis malditas horas de sueño de vuelta, conversar con mi novia acerca de cosas más alegres y no quejarme tanto (mis niveles bajaron mucho desde que entré a la residencia, subieron desde que esta madre comenzó), viajar para seguir preparando el camino a la pedida de mano, volver a salir con mi sobrino, ver crecer a la hija de mi amigo Mauricio, reunirme con viejos amigos a los que extraño y preocuparme unicamente de las pendejas guardias.


Jamás fue mi intención ponerme dramático, simplemente quise explicar el por qué de mi ausencia.
Lo siento.

lunes, 30 de marzo de 2015

Té de menta para el vómito

Aunque el entusiasmo y las intenciones de aprovechar bien esta nueva oportunidad de mejorarme a mí mismo, me sorprende cómo en cosa de un mes mi rutina diaria se ha alterado por completo con tal de mantenerme en marcha. Regreso a casa y ya no siento deseo alguno por seguir con alguna otra tarea sin antes echarme una siesta de cuatro horas; despierto más ágil de mente, pero el tiempo una vez mas se me va y hay qué darle prioridad a las tareas y temas por estudiar por encima de un paseo breve en esa bicicleta a la que la pinche lluvia que ha estado yendo y viniendo no me la deja en paz con el fucking óxido. Y las guardias, las cochinas guardias en urgencias me dan fortaleza a la vez que me azotan con tanto movimiento y los sustos de cada vida en peligro.

Ludy vino hace una semana, y me iluminó la vida por unos hermosos pero fugaces dos días, el deseo de casarnos se vuelve cada día más fuerte y cuando menos lo pensamos ya estamos teniendo otra conversación sobre planes de boda para dentro de dos años. Pensamos en la lista de invitados, pensamos en el lugar, pensamos en el menú, pensamos en los malditos gastos que implicará dar una fiesta a un chingo de gente para tratar de darles gusto en vano en nuestro mejor día, pensamos en lo lejos que aún se siente  y de cuánto anhelamos contar con el amor y apoyo del otro en vivo a diario, aún a pesar de los malentendidos y la rutina que puede implicar, y de cuánto me gustaría encargar con ella un bebé desde la primera noche o tras el primer año. ¿Cuándo me animaré a decirle a mis papás que ya tenemos una fecha tentativa y que estamos comenzando a reservar parte de nuestros sueldos a ese fin?, ¿como siempre en todas mis decisiones importantes me cuestionarán si estoy seguro de lo que voy a hacer?, ¿me enojaré?.

Atrás se oye una fiesta pendeja de mocosos que obviamente ya salieron de vacaciones, no tienen por qué irse a dormir temprano y levantarse contra los mandatos del cuerpo a trabajar como burro de carga a cambio de poder adquisitivo (dulce, dulce poder adquisitivo sabor Droga-Cola Inc.). Oyen canciones actuales, de mi tiempo y del tiempo de mis papás, ¿qué coños es eso?, algo mejor que la basura de narcocorridos que acostumbran los otros mojones, eso sí he de admitir. ¿En qué me quedé?. ah sí:  mocosos idiotas con harto tiempo para desperdiciar sin preocupaciones de salud, incertidumbres del mañana o responsabilidades por las cuales deban dar la pinche cara.

No quiero salir ahora mismo de casa, no quiero ir al idiota hospital a buscar un médico de los pocos que se han dignado verme trabajar más de quince minutos para que con mano en cintura se dignen a imponerme números que le den un valor subjetivo a mis guardias y cooperación periódica en un servicio y unidad a la que no pertenezco ni soy del todo bienvenido. No pienso ir, a la verga iré a joder en otro momento, no ahora. Malditos cabrones que a sabiendas de que tienen gatos pendejos que les hagan la chamba a cambio de un título se largan a su casa a dormir hasta que reciben un fonazo de que alguien se nos está muriendo. Cabrones, cabrones, cabrones.



Hoy necesito despejarme, necesito mandar a la verga tantos miedos y corajes que se me han ido juntando. Tal vez necesito otra conversación sobre la boda. Aún tenemos que platicar de dónde nos iremos a vivir si nos casamos durante su especialización. No podemos comprar una casa sin un empleo fijo, así que tenemos qué pensar qué clase de departamento rentaremos.



sábado, 27 de septiembre de 2014

Festival de Lágrimas - Parte 2




Ahora que me he quitado de encima el ENARM, por fin tengo algo de tiempo libre he decidido continuar donde me quedé y de paso entretenerme un poquito escribiendo lo que sea y satisfacer mi hambre de nostalgia (sí, sí ví la peli de Saint Seiya, mañana les cuento).
Creo que iré en ritmo de 4 ó 5 capítulos por entrada para no sentir tan culero, que la neta hubo tres ocasiones en las que me sentí muy mal por Remi que hasta tuve qué ponerle pausa al DVD para agarrar fuerzas y seguirle.




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Capítulo 6 - Remi aprender a leer: determinación, curiosidad, añoranza, decepción, perseverancia, castigo físico. Remi comienza a tener sus primeras conversaciones personales con el Señor Vitalis, y en una de esas el chamaco se sorprende de que un hombre de procedencia Italiana que por primera vez ronda los caminos de Francia conozca tanto de sus caminos, poblados y lenguaje. ¿Cómo era posible eso? Fácil: él sabía leer y escribir (en esos tiempos recordemos era un conocimiento todavía limitado), y contaba con libros de los que podía aprender de todo un poco.
De momento la suerte no ha sido grata con la compañía de teatro, pues dieron con un pueblo bastante aburrido donde la vida se centra únicamente en el trabajo. Otra lección dura acerca de lo impredecible que es a veces la vida del actor callejero.
Contando con tiempo libre, Vitalis comienza a preparar material didáctico.
Aún extrañando a su madre, Remi está decidido a aprender rápido para poder escribirle a su madre y brindarle tranquilidad acerca de su bienestar.
Ah sí, y Vitalis le metió unas buenas nalgadas al tontito por atreverse a decir que no necesita ensayar su número. Obvio que al principio saca de onda, pero él pone muy bien en perspectiva que trabajar para vivir es lo primero antes que aprender.


Capítulo 7 - Do Re Mi: sorpresa, violencia, memorias del pasado, talento, ponderación, humildad. Hasta el momento Remi está muy entusiasmado con su logro de poder escribir su propio nombre. Esta vez tenemos otra oportunidad de aprender un poco más de Vitalis, que en una noche de luna llena a la orilla de un río, inspirado por su añoranza de Italia canta tocando su arpa una melodía triste en su idioma natal, tan triste que aún sin saber de qué hablaba, el niño captaba muy bien el sentimiento transmitido.
El talento que tiene es tan impresionante, que es claro que él alguna vez fue algo más que un artista de la calle (ocurre un incidente más adelante que lo sugiere con mayor intensidad).
Lógicamente Remi quiere aprender, y su tutor se muestra extra entusiasmado y extra exigente.
Queda más claro el rol de cada animal del grupo: Capi es una especie de segundo al mando que impone el orden con solo usar su presencia cuya inteligencia le permite interactuar casi humanamente con los demás, Cerdino aparte de ser un glotón es un cazador eficiente, Dulce siendo pequeña y peludita es la que sabe capturar el corazón del público, y Corazón Alegre es un alma libre que a veces es difícil de mantener en línea con su labor.


Capítulo 8 - Remi se pierde: miedo, violencia, muerte, hurto, amistades inesperadas. Durante su viaje al sur, el grupo hace una breve escala en una pueblo fantasma con rumbo a Bordeaux, que en realidad es una pena que no exploren por más tiempo, pues era enorme y con una iglesia llena de estatuas de mirada perdida.
En fin, volviendo a la reseña, ya en Bordeaux Remi tiene su primer contacto con la civilización, arquitectura, gentío, comercio e industria de la época. Siendo tan pequeño e inexperto, fácilmente se separa de Vitalis entre la multitud y el pánico se apodera de todos.
Es una experiencia espantosa para Remi al pasar la noche buscando en callejones oscuros, sin toparse con ni una sola alma caritativa que le ayude a encontrar a sus compañeros hasta que por fin da con un muelle en el que se encuentra con un hombre sumamente extraño con un cuervo cleptómano de mascota (cosa que lo reconforta de momento al ver la dinámica tan conflictiva entre el ave y su dueño).
Por su cuenta, el Señor Vitalis se aprecia cada vez más tenso al escuchar el rumor de secuestros de niños y aparición de cadáveres en el río.
Para sorpresa de Remi, el hombre de nombre Jean "El Cuervo" es un ladrón, que pese a su mal oficio se ofrece generosamente a ayudarlo a buscar a sus amigos por varios sitios de la ciudad mientras al mismo tiempo evita pandillas con sed de venganza.
Al final Remi de una manera dura aprende que aunque los ladrones y los ambulantes son despreciados por igual, la diferencia entre ambos es abismal.


Capítulo 9 - Grace, la primera amiga de Remi: clasismo, amistad, negligencia, rabia, determinación.En uno de sus espectáculos, Remi capta la atención de una niña en un sitio de descanso, tanto que hasta le dejó un pago especial en el sombrero en forma de un saco lleno de golosinas inglesas finas, cosa que se repetía cada 3 días.
Los días pasan, y el invierno llega muy distinto a como él estaba acostumbrado en las montañas de Chavanon (la nieve ni siquiera se acumula, se derrite al tocar el suelo), y un buen día en el interior de una iglesia, por fin tienen oportunidad de conversar olvidándose momentáneamente de la diferencia de clases sociales.
Tras una conversación muy personal es invitado a la fiesta de cumpleaños de la niña acaudalada, de la cual como quizás algunos lo podrán predecir, dejó otra lección amarga y estúpida en ambos por cuenta de los adultos.
A la mañana siguiente, la vida siguió.

domingo, 18 de mayo de 2014

Inicia el festival de lágrimas


Prólogo - ¡¿Qué chingados es esto?!: estaba paseando por ahí con mi sobrino en una tienda departamental, y cuando él se me escapó a la sección de DVD's y BlueRays me quedé embobado al ver toda una sección dedicada a animación de antaño. Ya conocía algunas ediciones que veía en vitrina, pues constantemente las veía anunciadas en Facebook...pero algo saltó a la vista, y en cuanto ví el precio ridículo de $170 por toda la serie completa, unicamente dudé un segundo pensando si tendría la fortaleza de volver a someterme a la tortura psicológica de ver a un menor de edad padecer la crueldad de la vida en la Francia del siglo XIX por un período de 4 años de su vida, y fué en ese momento que me decidí a comprar el set de discos.



Si en algo coinciden la generación de mis tíos y la mía es que para ser una "caricatura" a más de uno nos dejó de niños un nudo en la garganta de ver tanto sufrimiento junto peor que el de la pinche Pasión de Jesucristo, y en esta era de sarcasmo y humor ácido todos bromeamos con que éste es el origen de nuestra depresión crónica y nuestros abusos de sustancia a elegir (como en la ilustración de arriba, cortesía de RAL y Rulo Barrera).
Así decidí arriesgarme, y ya con un poquito de más callo en mi corazón de pollo petrificado confirmaré si es solo mi recuerdo distorcionado por la cultura pop o si efectivamente es así de insufrible la odisea de este pobre niño lo que me hace pensarla varias veces para volver a ver aunque sea un capítulo...


Capítulo 1 - Remi, un niño de la aldea Chavanon: no elaboraré en detalles para no echarle a perder a nadie la historia, pero lo resumiré en que el episodio habla de injusticia laboral, carencias económicas, maltrato animal, violencia doméstica y hasta esclavitud.
Desde niño conozco al derecho y al revés la historia, pero hoy decidí impulsivamente comprar la serie completa y ponerme a chillar como vieja. Solo que ahora que ya estoy un poco más grande quiero ver cuánto ha cambiado mi percepción de los hechos. Hasta ahora Remi es un pequeñín es imposible de no querer, su madre una lindura de mujer, y su padre, Jerome Barberin, un pedazo de mierda que no puede ni besar a un hijo al que no ha visto en 8 años.

Capítulo 2 - Remi, el niño del destino: enajenación familiar, depresión, desempleo, abandono infantil, ansiedad de separación, amor maternal, alcoholismo.
Jerome en la visión del pasado de cuando recogió al niño es muy distinto al monstruo inhumano que su trabajo y su invalidez física lo han transformado.
Es de llamar la atención que en sus pesadillas, Remi vé el orfelinato como si fuera una cárcel en la que se le abandonaría sin siquiera algo tan básico como una cama, lo cual ilustra precisamente cuán feliz fue teniendo una vida sencilla de niño granjero.
¡Y vaya que Rocío Garcel (Bulma en Dragon Ball, Kristie Alley en todas las películas de Mira Quien Habla) hace tan buen papel que apenitas la pude reconocer! Me encanta oírla mostrando su talento y versatilidad como actriz.
Y Señor Vitalis...usted es muy intimidante a primera vista.

Capítulo 3 - El viaje se inicia: trata de personas, separación familiar, codicia, miedo, mentiras por omisión, lágrimas amargas y ardientes. Noto que en todas las pesadillas de Remi existe la recurrencia visual de cristales rotos flotando en el aire, alegoría obvia al temor constante de perder la buena vida que tuvo hasta la fecha.
El Sr Vitalis se presenta y el pequeño niño francés por primera vez en su vida vé el aspecto real de un mico, sin hacer a menos el encanto que poseen los actores cuadrúpedos de la Compañía de Teatro del Señor Vitalis.
Reitero que el hombre es muy intimidante, pero haciendo de lado su enorme figura y su mirada penetrante en ningún momento es descortés con Remi o insensible a su llanto infantil.
Ver a la Señora Barberin llorar me recuerda mucho a cuando sorprendí a mi madre llorar en brazos de mi padre la primera vez que me fuí de casa...ahora sí lloré de acordarme.
Me pregunto si la Señora Garcel al interpretar esa escena también se le salieron las de cocodrilo.

Capítulo 4 - Continúa el viaje: inseguridad, sumisión, resignación, carencias, dolor físico, lágrimas, recuerdos reiterativos, miedo, curiosidad, oportunidad, aprendizaje, rechazo social, desesperación.
Aunque Vitalis es poco expresivo en el viaje, por la forma en la que mira a Remi se puede ver que en sus adentros compadece la suerte de su madre, del muchacho y del patetismo del padre.
Es interesante ver cómo Remi se está atento hasta el más mínimo detalle de los métodos de su amo para sobrellevar las inclemencias del clima, largos viajes con poca comida y bebida, e incluso sus métodos tan sutiles (y pícaros) para tratar de conseguir asilo gratuito. Ya está tan conciente de sus propios temores que hasta teme dormir ante la posibilidad de tener una nueva pesadilla.
Aquí comienza a verse también que hasta los animales tienen personalidades distintas y habilidades/defectos particulares.
Vaya que unos zapatos de piel a la medida pueden hacer la diferencia en el mundo de una criatura que hasta la fecha solo ha conocido los de madera.

Capítulo 5 - La primera actuación de Remi: disciplina, crecimiento, asombro, esperanza, dolor, ilusión, rabietas, bochorno, empatía. Ver al niño vuelto loco con solo ver el par de zapatos nuevos me recuerda mucho a las compras de regreso a clases de cuando era niño. Después de un rato me acostumbraba a ellos, pero tener un nuevo par bonito y aguantador es bastante motivante.
Otro aprendizaje nuevo es que nada en la vida es gratis, y que tarde que temprano todos tenemos qué luchar a nuestra manera y posibilidades para sobrevivir.
Oírlo gimotear constantemente es un recordatorio claro de que es un chamaco que ni podía cortar la leña de un solo tajo y que toda la vida se la pasó jugando al granjerito doméstico. Es lógico, pero también rapidamente se redime al comprender que si no pone de su parte, todo el grupo la pagará caro.
Adoro las expresiones chuscas de Corazón Alegre (General Corazón Alegre para ustedes).


Por hoy decido dejarle hasta ahí, que quiero llevármela tranquilo con la montaña rusa de emociones. Hasta ahora todo va bien...