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sábado, 7 de marzo de 2026

Vivo, coleando y mas canoso

​¿Ha pasado mucho tiempo, verdad?

Tal vez muchos de ustedes ya me siguen en mis otras redes y tienen una noción de lo que ha acontecido en mi vida, pero para los que no, aquí va un resumen:

-Ya tenemos un año y medio de haber acogido a nuestra hija adoptiva, y seguimos pendientes de nuestro juicio de adopción por las idioteces burocráticas del estado en el que la conocimos.

-Ya logramos avances en cuanto a la materia afectiva y el sentimiento de pertenencia, pero la gestión de la ira, el retraso de lenguaje y la tolerancia a la frustración siguen siendo puntos a trabajar.

-He tenido algunos desencuentros con mi familia de origen, pero parece que por fin hemos podido resolverlos y la convivencia se ha vuelto armoniosa ahora que vivimos todos una nueva etapa de familia en expansión.

-Mis gatas siguen siendo gordas, caóticas y adorables a pesar de los años. Son nuestra vida.

-El trabajo se ha vuelto una fuente no solo de dinero, sino de fortaleza para mí. Me siento validado por mis jefes, compañeros y pacientes a pesar de los problemas típicos de mi medio, y sinceramente los problemas que enfrento como papá hace ver como niñerías mis broncas de hace años.

-Pronto cumpliremos diez años de matrimonio, y a pesar de que somos actualmente politeístas, estamos comenzando a considerar seriamente formalizarnos ante la Iglesia para simplificarle a nuestra niña su cosmovisión antes de abrirle las puertas a otras alternativas. Lo que menos queremos es que cualquier sectario o fundamentalista de mierda le lave el coco a falta de una postura espiritual clara.

-En recientes fechas hemos descubierto a través de los profesionales de la salud mental correspondientes que cada quien padecemos de algún tipo y grado de neurodivergencia, lo cual ya da algo de sentido a mucho de lo que he ido documentando con los años en este y otros blogs.


No se parece esto nada a mi viejo estilo, pero me comprenderán que a estas alturas de mi vida el tiempo se ha vuelto un lujo, y mi prosa hoy día es la última de mis preocupaciones.



¿Y ustedes que han hecho estos casi dos años?

miércoles, 3 de mayo de 2023

Desde ultratumba


¿Así que ya pasaron tres años desde mi último grito desesperado de ayuda? El tiempo se va volando cuando uno es prisionero de la rutina laboral, la cronopenia y las pandemias.

Despejando rápido dudas en aquellos pocos lectores que se quedaron con el pendiente: no, aún no somos papás, pero ya aceptamos nuestra condición de infértiles tras estudios médicos, y estamos en espera de que nuestro expediente sea empatado con el de algún niño para iniciar proceso de adopción; no, no he perdido mi empleo a causa del estrés laboral, pero he regresado a psicoterapia y de paso he solicitado ayuda psiquiátrica para diagnosticar con mayor precisión mi padecer, iniciar un tratamiento hecho a mi medida que no solo me ayude a sobrevivir a mi chamba, sino además ayudarme en mi productividad y cognición; sí, sigo viviendo en las tierras de Lucerita, y aunque hemnos hecho nuevos amigos en el proceso, seguimos odiando las idiosincracias de su gente; mi familia se encuentra bien, pero aún en reconfiguración tras la muerte de mis abuelas parterna y materna; no, mi relación con mis hermanos no es la misma mierda de aquellos años, la distancia y el tiempo nos han ayudado a sanar viejas heridas y apreciar el poco tiempo que podemos coincidir; no, mis padres ya están menos aprehensivos acerca de mi desenvolvimiento como adulto, y tienen mejor opinión sobre nuestras tomas de decisiones; no, mi relación con mi familia política ya no es un desastre, las crisis internas ayudaron a sincerarnos y conocernos mejor todos, ahora nos reunimos con mayor frecuencia y convivimos de forma muy llevadera, al grado de ya sentir que sí tengo familia en este Estado al que sigo siendo foráneo; sí, las pesadillas se han ido, y lo último que tal vez cuadraría como fue unba visión bizarra de mí teniendo qué darle de forma ultra incómoda a mi ex la bienvenida a nuestro vecindario, buscando mil y un pretextos para ser mal vecino y no presentarme ante su puerta sin éxito (desperté cuando estaba a unos metros de la banqueta), mi esposa se murió de la risa ante semejante historia la mañana siguiente.

¿Qué más ha habido de nuevo estos tres años?, pues ya tomamos la decisión de iniciar poco a poco empredimientos para hacer un poco de dinero extra, mi chica terminó su maestría, yo inicié una para formarme como terapeuta familiar, sobrevivimos a la pandemia, nos reconciliamos con los dioses y nos hemos vuelto politeístas (por no llamarlo de otra manera sigilosa 🧙), nos hemos vuelto genuinos señores de las plantas, comenzamos a cultivarnos de conocimientos para una vez retirados vivir de una granja autosustentable, y afortunadamente esta Navidad pudimos autorregalarnos una PC desktop ante la caducidad inevitable de las laptops, la impracticidad del teclado táctil de un móvil, y la falta de alma de una tablet.

Justo ahora estoy aprovechando los últimos días de vacaciones que me quedan de este semestre, y mi horario se ha volteado totalmente al pasarme todo el día dormido para en la tarde despertar y hacer todos los pendientes como buen amo de casa que soy (insisto que nuestra casa es nuestro paraíso de cuatro paredes, y amo darle vida tanto como mi mujer). Ya han pasado dos semanas de insomnio, y hoy sentí que era un buen momento para desfogar mi cabeza y desempolvar un poco mi viejo (pero querido) espacio virtual.

No me gusta prometer que procuraré publicar más seguido, porque a estas alturas siento que puedo contarle todo lo que me aqueja a mi compañera, pero lo que sí puedo jurar es que seguiré dándome la vuelta, de vez en cuando, hasta el día que deje este mundo, pues escribir aquí ha sido mi salvavidas incontables veces, quizás más de las que estaría dispuesto a admitir.

Además, es entretenido ver cómo entre líneas se puede ver cada una de las etapas que vivo en el momento de publicar, así que creo que vale la pena dejar una pequeña muestra a mis seres amados de quién fui en vida.

Por cierto, Cali sigue entre nosotros, y a sus ocho años les quiere recordar que los odia a todos.




martes, 10 de septiembre de 2019

No puedo dormir, no tengo ninguna idea que me esté robando horas de sueño, las gatas no están jodiendo esta vez y Ludym a pesar de que se está moviendo mucho no me está molestando. Ya comí algo y hasta me afeité esos jodidos pelitos que me picaban en la mandíbula. Tengo alergia, no tengo calor, el silencio y el ruido me dan igual, no me apura desvelarme al estar todavía de vacaciones, no es opción jugar a algo, no me apetece ver porquerías y ya interactué lo necesario en Twitter.

Chingado, en momentos como estos quisiera volver a tener pesadillas para escribir sobre cosas más interesantes.

Qué regreso tan triunfal al blog.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Mil años después...

Ayer me nació dejar un comentario en el blog del respetable Profesor Luis Azpe Pico en una entrada dedicada a sus tan célebres lecciones de etimología grecorromanas, y tras dos años de haber dejado mi último texto en esta vieja bitácora, releí el blog y recordé cuánto me llenaba dedicar unos minutos a una reflexión muy personal y extensa de algún evento en mi vida.

Claro: en Twitter mis ideas llegan más rápido al público, y en Facebook hoy día el intercambio de opiniones es más álgido...pero ninguna de las dos es íntima. Eso era lo que amaba de Blogger, pues era el equivalente de un diario o carta que por azares del destino llegaban a posar ojos distintos a los míos con mi consentimiento y de donde podía nacer una afinidad temática, estilística o directa a mi persona. Y gracias a ese mismo medio hice amigos muy queridos que me han visto crecer desde mis primeros años de universitario hasta mi nueva etapa como esposo y médico especialista.

Pero, ¿qué puedo compartirles en esta época donde en otros lares pueden dar hasta con una foto mía siendo acosado por mis gatas en paños menores a las 11 de la mañana?, ¿qué ideas puedo plasmar en la era de las batallas campales de twits y piolinazos?, ¿me quejaría todos los días de los largas que son las jornadas de consulta externa viendo pasar por mi escritorio señoras cuyas rodillas ya no las aguantan?

Esas fueron las interrogantes que me detuvieron, además de los inconvenientes de funcionalidad de mi tablet y laptop, mi creciente cronopenia que padezco como buen treintón que ya soy, y los cambios vertiginosos que ha tenido vida desde nuestro último intercambio.

Así que, ahí les va una breve reseña.

-En el verano de 2017 me fui de Torreón, Coahuila a hacer mi servicio social de la especialidad a un hermoso pueblo costeño de Tamaulipas por un semestre. Ahí experimenté por primera vez la responsabilidad de ser un médico a la cabeza de un equipo multidisciplinario, la eterna bronca de la falta de recursos, y tener que arreglármelas solo a mitad de la noche con equipo y espacio limitado con urgencias que me rechazan el traslado muy comodamente a kilómetros de distancia en un hospital de ciudad.

-Terminando el servicio, en la primavera del 2018 me mudé al Estado de Chihuahua con mi esposa, dejando a mis padres, hermanos, familia, al Negrito cara wey y amigos de toda la vida en Torreón. Desde entonces han sido contadas las veces que he podido regresar a casa, aprendí a amar una tierra ajena y a terminar mi transformación en adulto funcional al endeudarme por 20 años con una casa y tener qué dividir mi tiempo y quincenas en base a la puta necesidad.

-Desde la Navidad de 2018 nuestro auto 2004 ha sufrido múltiples descomposturas que junto con la inestabilidad laboral de mi mujer nos ha golpeado muy duro en nuestra economía. Aquí es donde inauguro una nueva sección del blog llamada 'Stratus from Hell'.

-Por fin hicimos nuestro sueño realidad, y somos los felices dueños de tres gatas: Calígula, Claudia y Cybel de 5 años, 1 año y 8 meses respectivamente. Tristemente perdimos a dos bebés rescatados a los que con mucho amor llamamos Rómulo y Remo, y descansan en paz en el patio de la casa que rentamos en nuestro primer año de mudanza.

-De momento, nuestro proyecto de convertirnos en padres biológicos está en pausa. Tentativamente lo retomaremos en 2020.

-En este momento estoy en una sala de espera afuera de un quirófano esperando noticias de mi suegro junto a Lucerita Asíntota (nada grave, no se preocupen). Tenemos muchísima hambre.

¿Y qué pasará ahora? Bueh, tal vez no puedo hacer mucho trabajo de edición desde el celular, pero a la mierda: NECESITO volver a escribir para nadie.
Así que ps me tienen de vuelta.
En cuanto tenga chansa quitaré mis adornos chairos del templete, rediseñaré el sitio y les compartiré mis otros espacios de escupidera.

Todavía hay mucho de qué hacer berrinche en esta vida jodida.

Saludos a todos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Nuevo Proyecto

Ya que últimamente me ha dado por hablar mucho de mi vida amorosa por acá y que a Lucerita Asíntota y a mí nos gustó mucho ser creativos juntos, hemos decidido hacer un espacio aparte de nuestros blogs personales para también escribir en plan de pareja de autores.
Los invitamos cordialmente a también pasarle a ésta su casa, pero no teman: el blog de mi linda esposa y el mío permanecen activos, pero con menos melcocha de la que han estado leyendo en los últimos meses XD

¡Los sigo leyendo en ambos lados!

martes, 29 de diciembre de 2015

Esa época del año

Oh sí, tras darse mucho a desear el puto calor en Torreón (háganme el rechingado favor que la noche del 24 estábamos a 32°), por fin la temperatura comenzó a bajar al grado de que aún de noche debo ponerme una sudadera, llevarme un mug térmico adonde sea es una magnífica idea, y mi cocina vuelve a impregnarse de los olores de orégano, miel, limón, epazote y gordolobo (lo cual a su vez implica que al día me gasto un rollo entero de papel de tanto que me escurre mi pobre nariz).
Yo aunque bien reniego un poco del frío por las mañanas, lo disfruto mucho siendo de una región donde la mayor parte del tiempo parece verano.
Es una pena que no todos (en especial las personas en situaciones precarias) experimenten el lado bonito del invierno, pero también creo que con más razón es motivo para ser agradecidos con la buena suerte que nos toca y ser compartidos como podamos.

Después de todo, ese es el espíritu de las festividades invernales.

jueves, 12 de febrero de 2015

Desaparecido

Y justamente el cambio brusco de clima, un misterioso olor a mar en el aire en una ciudad seca, y el recordatorio del invierno en un árbol me hicieron darme cuenta que ya me tardé en escribir algo.

Debido a que reestablecer comunicación con alguien siempre es incómodo de una forma u otra después de transcurrido un período considerable de tiempo, empezaré como la costumbre manda:  Hey, ¿cómo han estado?.

De Noviembre de 2014 para Febrero de 2015 es quizás el tiempo de inactividad bloguera más largo que he tenido en toda mi miserable vida, y aunque es cierto que necesitaba concentrarme en mi trabajo (el cual me robó la inspiración), también debo admitir que el motivo de mi tardanza era que desde hace ya algún tiempo he sentido que mis entradas comenzaron a carecer de ímpetu.  Todo se tornó un eterno recordatorio de lo furioso que me ponía la pinche raza de los ferrocarriles, que tenía qué aguantar de aquí al finiquito de mi contrato, lo mucho que me emputa estar a dieta y cargar con la responsabilidad de cuidar mejor de mi salud, los eternos conflictos en mi casa con mi hermano, los ocasionales malentendidos con mi padre, y de cómo me fui convirtiendo en una especie de zombie que solamente tenía uno o dos objetivos claros en mi existencia (no vida).
Leerme a mí mismo en esas condiciones me provocó mucho asco, y eso a su vez me hizo darme cuenta que seguramente hacía poco placentera la visita de ustedes, mis lectores estimadísimos. Fue así que decidí no volver a entrar a la cuenta hasta que por fin me sintiera compuesto y listo para compartir otras ideas menos fatalistas de la vida y las estupideces que me vienen en mente (que por supuesto, esas nunca faltan de mi parte, para aquellos que me tienen agregado en Facebook).

Apenas el día de ayer firmé mi renuncia voluntaria al trabajo para así poder integrarme a mi ambiente hospitalario el Lunes de esta semana entrante.  Llevo una semana dedicándome a fodonguear sabroso las vacaciones que no pude gozar en todo un año de trabajo poco fructífero, y debo decir que me ha sentado muy bien. He podido viajar para visitar a mi linda prometida sin anillo (sus padres ya me aceptan, ¡victoria!), he convivido más con mamá y papá, me he dado chansa de reparar una que otra cosita descompuesta que he tenido qué aplazar desde hace tiempo (mi bici, por ejemplo, que la pobrecita ha sufrido mucho por las lluvias de estas semanas), he retomado libros y cómics de mi gusto (adoro poder comprar mangas y estoy más que complacido con La Familia Burrón), he ñoñeado tantito con videojuegos de última generación en la computadora (Steam es el futuro), y por ende le he dado más uso a mi laptop nueva (tristemente la anterior pasó a mejor vida tras 6 años de leal servicio)...y eso refuerza más mi odio por Windows 8, Office y demás chingaderas básicas que año con año se han tornado menos funcionales a cambio de una supuesta mejor estética y accesibilidad (FAIL).

Mañana intentaré darles algo más chido, por hoy le quiero dejar hasta aquí porque si me he hecho de un buen hábito en todo este puto año, es el de dormir temprano para no despertar al día siguiente sintiéndome de la chingada.


Los extrañé mucho, y si ustedes están bien, yo estoy mejor (perdónenme, pero amé esa frasesita de Juanga).