Ayer mi pequeña Muffin (por fin le había puesto un nombre bonito) fue hallada muerta afuera del cubil que le construimos. Tras un día entero de que batallamos para darle de comer y que nos esforzamos por mantenerla calientita con focos, mucho papel periodico y camisas, por la noche ella se salió de su caja, y caminó a un rincón oscuro y frío de la habitación donde cerró sus ojitos por ultima vez.
Me tomó media hora ordenar mis ideas, tomé el paño con el que me cubría para alimentarla, y con mucho cariño la envolví y la coloqué en una bolsa doble llena de cal. Si distinguía su figura, el color del paño o me llegaba algún olor que me sugiriera que esa criaturita a la que llegué a amar en menos de una semana estaba ahí, perdería el control y me pondría a llorar como Magdalena; llamé al veterinario nuevamente, para ahora pedirle que me recibiera el cuerpo y que dispusiera de él.
Emaciación, hipotermia o tal vez una enfermedad de la cual no nos percatamos...ya poco importa en este momento.
No nos cerramos a volver a tener un animalito bello al cual cuidar y querer...pero tomará tiempo. Mientras tanto el collar, la caja de arena, el alimento y el juguete seguirán ahí, para no sentir ese vacío en nuestras vidas.
6 comentarios:
que mala pata!!!
:'(
*abrazo*
:S
que feo, es muy triste cuando se muere una mascota, pero ya está en el cielo de las mascotas, tal vez se encuentre a Hersheys, Layla, Tuki, Wiki y Chica Chica (mis fallecidas mascotas)
Saludos!
Es feo ver a un inocente animal morir. Pero hiciste un buen trabajo, seguramente.
Dejé hace un buen tiempo de tener mascotas, precisamente por ese tipo de incidentes. No es agradable.
Es duro, feo y triste, pero neto, no por eso te prives de volver a tener otro gato...te lo dice la loca de los gatos profesional.
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