De tantas cosas que posiblemente me podrian levantar el animo hoy, la mejor de todas fue una pequeña señal favorable y el haberme puesto a conversar una hora entera con un gato que ni me pelaba en lo que trataba de dormirse en una cornisa en la calle.
Al carajo las caras largas, quiero un gato (no, no lo nombrare como algun miembro del Proyecto Manhattan).
Al carajo las caras largas, quiero un gato (no, no lo nombrare como algun miembro del Proyecto Manhattan).
1 comentario:
Los gatos son graciosos. Aunque muy cabrones tambien; por eso nunca he querido tener uno.
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