miércoles, 6 de marzo de 2013

Bienvenido al Club



OK, repasemos a ver si nos queda claro:

1-Desde la primera vez que la ví mi voz se volvió más chillona y balbuceo incoherencias cada que estoy con ella.

2-Al más mínimo quejido toda mi atención es para ella.

3-La dejo arañar mis manos, mi cara y mis camisas solo por tener contacto con ella y mimarla cuando me lo pide.

4-En menos de un día desarrollé resistencia a sus garritas.

5-El primer día no dudé en gastarme cerca de 1000 pesos en accesorios y productos para su buen vivir.

6-Poco me importa que en lo que aprende a usar su caja de arena se mée encima mío.

7-Me puse histérico los primeros días que ella se puso necia para comer de su mamila.

8-La he sacado a pasear en mis brazos o dentro de un maletin abierto para que le dé el sol con gente mirándome raro.

9-Jugamos a las fauces hambrientas ahora que sus dientitos están saliendo y me usa de su mordedera en todo momento.

10-No paro de hablar de ella.

11-Queda bien claro que ella es la "consentida de papá".

12-De momento sacia mi instinto paternal en brama.

13-Prefiero por mucho su compañía a la de los humanos.



Creo que con todo esto, puedo concluir que sin lugar a dudas entré oficialmente al club internacional de los Viejos Locos de los Gatos...¡¡¡HURRA!!!



Ilustración cortesía de *the-Chook.

2 comentarios:

Gary Rivera dijo...

jajajajaja entiendo como te sientes, siempre tuve gatos de niño, aunque la verdad que confieso que prefiero la compañía de un perro!

Alexander Strauffon dijo...

Ah mira, qué graciosa.

También puedes tomarla en brazos y acariciarla mientras dices "No, señor Bond. Lo que espero es que usted muera."