viernes, 7 de febrero de 2014

¡Váaaaaaaaamonoooooss!

El martes inicié labores en mi nuevo trabajo, y el miércoles renuncié al original al confirmar que había incompatibilidad de horarios que me impediría ayudar a la Fundación a cerrar el mes en lo que encontraban un reemplazo.
Ha sido interesante incursionar con mi equipo de trabajo en el rollo de los trenes: valorar la puntualidad por encima de todo, sensibilizarnos al ritmo de trabajo y necesidad de los operadores, ir aprendiendo la jerga típica del medio, e ir adentrando a señores grandes y jóvenes a la medicina preventiva cuando en su vida han sabido que hay leyes que les impiden trabajar al no tener bajo control su estado de salud.
El cambio de horario también me ha favorecido al tener las mañanas libres para mi ejercicio, estudio y tareas pendientes del consultorio, al grado que estoy pensando seriamente postponer temporalmente la búsqueda de un segundo empleo.

Todavía hay qué afinar pequeños detalles. Pero todo está pintando bien y por primera vez en muchas semanas me siento emocionado de ir a mi trabajo.

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Me alegro mucho por ti, que te vaya muy bien.


Cuidate mucho

Alexander Strauffon dijo...

Fue para bien, entonces. Qué chido.