Desde que iniciaron mis capacitaciones para la residencia tuve qué suspender mi gym y el sueldo de mi entrenador por tres meses debido a que los inicios iban a traerme un desbalance financiero. Creí que las cosas las podría mantener bajo control por mi cuenta mientras, pero la verdad es que con los desvelos, las tareas, moverme de un hospital a otro, y para colmo un pequeño accidente con el auto de mis padres (el auto fue lo único dañado, no se preocupen) no he podido cuidarme bien y ya estoy comenzando a notar una alza en mi peso.
Apenas esta semana me lancé a la caza de un nuevo gimnasio, debido a que el anterior francamente era un nido de cholos cuyo precio iba a la alza con una calidad cada día más deprimente. Por fin dí con dos que cobraban un poquito más, pero tenían mejores instalaciones y serían tolerantes con la presencia de mi coach. Ahora solo espero a quitarme de encima otro pendiente para por fin concentrarme de nuevo en mi bienestar físico.
Tal vez no he logrado bajar más de diez kilos estos tres años de ejercicio ininterrumpido con sus altas y bajas, pero al menos sí he logrado crearme una consciencia que me regaña cada que doy una consulta en mi estado actual, y que me advierte todos los días que mientras más tiempo deje pasar, más riesgo corro de dejar viuda a Ludym y huérfanos a mis hijos para cuando yo ronde los 40.
Y si continuo con el ritmo de ejercicio constante, puede ser que quizás logre que mis hijos no tengan qué transitar el mismo camino trocho que yo caminé. No puedo ni debo renunciar.
Apenas esta semana me lancé a la caza de un nuevo gimnasio, debido a que el anterior francamente era un nido de cholos cuyo precio iba a la alza con una calidad cada día más deprimente. Por fin dí con dos que cobraban un poquito más, pero tenían mejores instalaciones y serían tolerantes con la presencia de mi coach. Ahora solo espero a quitarme de encima otro pendiente para por fin concentrarme de nuevo en mi bienestar físico.
Tal vez no he logrado bajar más de diez kilos estos tres años de ejercicio ininterrumpido con sus altas y bajas, pero al menos sí he logrado crearme una consciencia que me regaña cada que doy una consulta en mi estado actual, y que me advierte todos los días que mientras más tiempo deje pasar, más riesgo corro de dejar viuda a Ludym y huérfanos a mis hijos para cuando yo ronde los 40.
Y si continuo con el ritmo de ejercicio constante, puede ser que quizás logre que mis hijos no tengan qué transitar el mismo camino trocho que yo caminé. No puedo ni debo renunciar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario