jueves, 2 de enero de 2014

Silencio

La víspera de año nuevo sin duda difirió bastante de las de otros años; si bien la otra vez me quejé de que el ambiente estaba muerto y existía un predominio de los niños que nos frenaba de pasaruna velada mejor ambientada, la madrugada del 1 de Enero de 2014 tuvo un tema de sobremesa bastante adulto que. Muchos hubieramos querido evitar.
Una vez que pasamos el conteo a media noche, mi abuela materna (mi segunda madre al haberme cuidado gran parte de la niñez aparte de ser mi confidente) anuncia que tiene deseos de internarse voluntariamente en un asilo de ancianos, entrando en detalles que las tareas cotidianas y el solo hecho de tener qué ver por sí misma se están volviendo una carga muy pesada: en términos médicos ella estaba perdiendo (naturalmente) autonomía.
Al principio hubo un silencio espectral en la sala que duró varios minutos hasta que mi abue nos pidió decir algo, y las reacciones no se hicieron esperar. Ninguna era hostil, pero mis tíos y mis papás trataban de racionalizar su decisión cuando ella fué más que directa en su declaración.
¿Mi postura?, aunque lo veía venir de lejos sí me agarró de sorpresa que los hechos se concretaran antes de lo que yo esperaba, pero fuí vocal en mi apoyo a cualquiera que sea el deseo de mi abuela en cuanto a su vida y su salud se refieren...cosa que en un principio no agradó a mis papás.
Como se imaginarán hubo una discusión en el camino a casa sobre si yo nieto tenía derecho a opinar en estos "temas de adultos", mientras yo también lanzaba mis argumentos de que en efecto nadie en la familia tiene el tiempo, espacio o voluntad de cuidarla las 24 horas del día y que esto apenas era el principio de su inevitable declive y que el tiempo era oro para no desperdiciarse en desidia, discusiones e intentos infructíferos de ir en contra del proceso natural de envejecimiento de mi abuela...quien hace no mucho le es imposible cruzar la calle, subir siquiera una banqueta sin ir del brazo de alguien o mantenerse demasiado tiempo de pie sin agotarse.

Al final llegamos al acuerdo (innecesario) de que nada se hará sin que todos estemos enterados, cosa que me parece ridículamente egoísta. Si en realidad esa es la voluntad de mi abuela, nuestra opinión y deseos salen sobrando.


3 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Eso es lo que yo digo, lo que importa es lo que ELLA quiere no los demás.

Gary Rivera dijo...

Caray que difícil!
Yo creo que debe ser respetada su decisión, pero debe ser difícil concretarla.
Caray!

El Khrix dijo...

La abuela siempre es sabia y nadie valora su sabiduría, estoy de acuerdo en que se deben de respetar sus decisiones, por el simple hecho de que si a ti te limitan el opinar por ser "temas de adultos", cuanto mas a ellos, pues la abuela es la verdadera adulta, animo y suerte con ello.