sábado, 28 de febrero de 2015

Mala Noche

Había hecho un post kilométrico que describía mi horrible noche que pasé vomitando bilis tras una noche de tequilas en la fiesta de bienvenida que organizaron los Residentes de Segundo Año a nosotros los de Primero, pero mi conexión de Internet se tronó y no guardó ni puta madre de todo lo que redacté.
Y no, no fue mi estado de ebriedad (había parado de beber dos horas antes y dentro de lo que cabía estaba en perfectas condiciones), sino que recién añadí a mi lista de venenos el tequila que me produjo unos espasmos horribles del tubo gastroesofágico que no me permitían ni acostarme en mi cama sin sentir que ese sabor amargo inundaba mi boca y nariz con el más mínimo movimiento de mi eje.
Traté en vano de calmarlo de muchas formas sin éxito, y a las 6 de la mañana caminé a la farmacia más cercana rogándole por su madre al encargado que me diera con prontitud un Gatorade, Metoclopramida y Difenidol para ponerle fin a mi tormento y poder dormir en paz.

Definitivamente Don Julio y yo debemos llevar la fiesta en paz.

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¿Ya pasó todo?

Eduardo Cabreado dijo...

Estoy bien. Y su tú estás bien, yo estoy mejor :)