miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ah que la chingada con los bichos

Como que estoy comenzando a encontrar un patrón entre corajes que hago antes de irme a dormir, que despierte temprano para después echarme una pestañita rápida y la aparición de pesadillas...

Esta vez por alguna razón que en ese momento me parecía irrelevante, me encomendaron el cuidado de mi pequeño sobrinito hijo de una amistad muy querida.

Como siempre el chiquitín andaba muy hiperactivo y caprichoso, pues pese a sus diez años de edad (qué rápido se va el tiempo, les digo) el seguía demandando toda la atención del mundo para sí mismo y me pedía hacer mil y un cosas a la vez como llevarlo a jugar futbol, a pasear, por una nieve, a ir de mirones a una jugueteria, etc, etc...como siempre que nos vemos.

Total, estaba arreglándome para salir de mi escondite al mundo exterior con el niño en mano, cuando de repente oigo sus gritos y que en chinga con el pantalón caido a los tobillos corro a ver qué le pasó.
Ahí veo un pinche escorpión enfrente de él, amenazador, grande y brillante moviendo su apéndice muy despacio hacia adelante y hacia atrás. No exagero al describirla como grande, pues facil media 40X15X10.

Despues de alejar al niño y de checar que no lo haya picado o pinzado, muy de lejitos con un libro le machaqué las patas del lado derecho, y ya con más seguridad me acerqué para rematarla con más madrazos con lo que sea que tuviera en mano.



Neta, estas pesadillas ya están agarrando tintes de fobias y escenarios de violencia. Algo me pasa ahí dentro.


1 comentario:

TeReSa dijo...

Acá en Hermosillo hay plaga de grillos, encontramos cientos de arañitas patonas recién "nacidas" y una viuda negra enorme.

Sería la pesadilla de cualquier fóbico.