domingo, 5 de agosto de 2012

Lecciones dificiles de aprender


Hoy desperte algo acongojado, pues fue una de esas raras veces en las que tuve un sueño muy lucido y todavia la memoria de aquel vistazo a mi inconsciente permanecia fresca en mi cabeza...pero era tan conflictivo que incluso ahora me hace dudar entre llamarlo sueño o pesadilla.

Ahi me encontraba yo, camino a la sede en la que nuevamente disputaria el derecho a ser llamado Residente, hecho un manojo de nervios y tratando de ordenar mis ideas antes de que el panico me traicionara a 24 hrs del momento critico. Una vez que me acomode en mi asiento y me coloque mis audifonos con mantras de exito, calma y seguridad, volteo y me doy cuenta de que hay cinco o seis caras conocidas, sin duda con la misma motivacion y preocupaciones...no obstate ninguno de ellos era contemporaneo mio, sino de la nueva generacion de participantes.

De repente ya ni siquiera podia escuchar las oraciones llenas de poder: mi temor de que nos reencontraramos hizo que mi vista y oidos se agudizaran al grado de que la mas minima señal de su presencia en el autobus fuera detectada filtrando todo distractor o elemento ajeno. Aquel timbre de voz al que me habia habituado por años, su mimica, sus rasgos faciales y su vocabulario eran imposibles de ignorar por mas que en el pasado me haya propuesto olvidarlos...estaba ahi a escasos metros de mi persona, y yo a pesar del rencor, las desepciones y la postura que habia adoptado sobre los asuntos del corazon podia sentir mi pulso dispararse y cada articulacion de mi cuerpo debilitarse, haciendome imposible la tarea de ponerme de pie si asi yo lo hubiera querido.

Despues de una hora de pelearme con mi sentido comun, hice a un lado mi orgullo y le envie un mensaje de texto invitandola a cambiarse de lugar conmigo a unos asientos del frente que estaban vacios...si ella gustaba. Me retire los audifonos, tome mis cosas, y con paso cauteloso me movi tratando de no caer en el intento mientras disimulaba tranquilidad, apropiandome del asiento haciendome a la idea de que sin importar que ella no atendiera me quedaria ahi.
Al momento que senti que tomo el otro asiento, mi cuerpo respondio haciendome voltear la cabeza, mirarla a los ojos, y saludarla con una sonrisa calida, pero silenciosa.

El viaje se sintio como una eternidad de tanto que hablamos, como si en realidad no nos dirigieramos a ningun lado. Me importaba un bledo las miradas indiscretas de los compañeros, los murmullos o la estupida pelicula que pasaban en la pantalla: por fin tras tanto tiempo me di la oportunidad de hablar con sinceridad del por que de mis silencios, mi ira y de por que estuve evitando a toda costa volverla a ver.
A pesar de todo lo que ocurrio entre nosotros habia una parte de mi corazon que aun estaba dispuesta a dar borron y cuenta nueva, de abrirle de nuevo las puertas a la parte mas vulnerable de mi ser y de solo enfocarse en ser feliz. Incluso el miedo al examen se habia esfumado, y no queria que ese momento acabara nunca.

Sin embargo desperte, y con esos sentimientos aun frescos dejandome un nudo en la garganta, estaba muy desepcionado de mi mismo. En aquel sueño-pesadilla estaba por echar a la borda mi primera leccion sobre ser un adulto real a cambio de volver a sentir uno de esos abrazos interminables; me estaba olvidando que sin importar cuan sinceros sean mis sentimientos, eso no les da el credito para ser el compas que marca la direccion que debe tomar mi vida.

Soy realista, y se que todos tenemos necesidades por satisfacer, entre ellas el amor. No soy tan tonto como para creerme que soy tan sarcastico, fuerte y centrado como mi alter ego de este blog, pero tampoco soy ya el romantico sin remedio que solia ser el Eduardo de aquel blog lleno de cursileria, ingenuidad y poca fe en si mismo. Haber caido tan duro fue lo que me hizo entender por fin que nada bueno me traia perdonar toda ofensa, dar prioridad a una persona que me hacia sentir cosas bonitas y que no sabia corresponder, que aparte de los sentimentalismos necesito que mi compañera sea tan fuerte que me cubra las espaldas mientras yo cubro las suyas en la guerra sin cuartel de la vida, que es peligroso comprometerme con una persona que no tiene ni siquiera la certeza de saber que hay dentro de su corazon, que tal vez donde yo siento que tuve una gran perdida quizas la otra persona tiene mayores facilidades para seguir adelante con su vida, que mi corazon debe ser ganado o recuperado con hechos y no promesas y que sin importar la opinion que tengan todos de mi yo tengo el pinche derecho a ser feliz le pese a quien le pese.
Esta leccion no solamente me costo a mi, tambien hubo gente que salio afectada en el proceso de aprendizaje, o que la sufrieron aguantando mis quejidos durante todo este tiempo, y lo menos que les debo es no desecharla asi como asi.


Solo espero no verme tan en la necesidad de salirme seguido de la linea habitual del blog. Sin embargo hoy me urgia mi catarsis.