Estaba en mi clinica rural donde preste Servicio Social, como siempre todo lagañudo a las 6 de la mañana preparando mi desayuno que muy probablemente tambien fungiria funciones como cena mas tarde, consistente en un delicioso huevo revuelto con salchicha para asar y consome de pollo para sazonar.
No podia estar mas orgulloso de los resultados de mi ingenio improvisado con un presupuesto limitado (recordemos que el Municipio solo nos daba 250 pesos al mes de ayuda, mi institucion de Salud un sueldo de 700 quincenales que ni podia cobrar al no haber bancos en mi rancho, y lo demas tenia que venir de lo que mis papas me pudieran alivianar para aguantar el viaje de 20 dias al mes), y para dar el ultimo aval autocongratulatorio probe tantito con una tortilla de maiz (por supuesto que hecha por mi).
Todo iba bien, hasta que masticando senti una textura que no debia estar entre el huevo y la salchicha...cartilago. De inmediato escupi en una servilleta el bolo de comida, y entre los restos habia una pata de roedor. (antes de leer lo que falta de mi relato recuerden que es una pesadilla y cuando uno esta en el sueño REM la logica no existe) Y ante ese horrendo hallazgo busque bien con la espatula entre la comida, y de ahi emergio una asquerosa rata con la mitad del cuerpo freida, que a pesar del dolor que seguramente las quemaduras de segundo y tercer grado le debian estar generando, todavia caminaba sobre mi obra, defecaba en ella y hasta masticaba un poco por puro instinto.
No conforme con eso, la maldita volteo a verme y me dijo 'Ah, hoy preparaste huevo con salchicha, te quedo muy rico. Solo deja que que acabe de comer y despues podras servirte tu.' Estaba asqueado y muy emputado, pues no solo mis esfuerzos por limpiar diario mi clinica, incinerar mi basura y de desengrasar esa estufa solo sirvieron para limpiarle su casa a roedores insanos...tambien una fraccion de mi dinero que debia cuidar muy celosamente se acababa de ir a la basura porque mi alimento se habia tornado inmediatamente en incomestible.
No era lo mismo a comerme una rata de campo o culebras como lo solian hacer los habitantes del pueblo, se trataba de un animal oportunista que a mis cuestas estaba encontrando sustento para si misma, y que ademas era un animal que particularmente me genera fobia de lo horripilante que es (de verdad ver una rata enorme de mercado hace que vomite, sude frio y me aumente el pulso).
Sin poder aguantar semejante asquerosidad, sali corriendo buscando un martillo, regrese a la cocineta y sin darle oportunidad de reaccionar le machaque la mitad del cuerpo desparramando sobre el desayuno sus inmundas entrañas, y acto seguido arroje la sarten con todoy su contenido afuera de la clinica para que Cosa (mi perrita adoptiva con tendencia a comerse sus crias y cadaveres de otros canes) se comiera el huevo desperdiciado y los restos de esa plaga.
Y que en chinga agarro tablas para hacer un micro cerco en la cocina, y de inmediato salgo disparado a la tienda del rancho a comprar cantidades ridiculas de veneno para mezclar con mas comida, con la vision de matarlas a todas las supervivientes que se estaban escondiendo ahi en menos de 24 horas, sin darles oportunidad de escapar a la masacre silente que les esperaba.
Asi fue como a raiz de una pesadilla, recorde que pese al fallo del Tribunal Peña Nieto no va a triunfar jamas en un pais donde somos especialistas en ser mecos de primera.
1 comentario:
Ni en mis sueños más dantescos he soñado con ratas, pero no me daría miedo -poquito nomás- tu sueño estuvo muy pirado.
Saludillos.
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