![]() |
| Y justamente el cambio brusco de clima, un misterioso olor a mar en el aire en una ciudad seca, y el recordatorio del invierno en un árbol me hicieron darme cuenta que ya me tardé en escribir algo. |
Debido a que reestablecer comunicación con alguien siempre es incómodo de una forma u otra después de transcurrido un período considerable de tiempo, empezaré como la costumbre manda: Hey, ¿cómo han estado?.
De Noviembre de 2014 para Febrero de 2015 es quizás el tiempo de inactividad bloguera más largo que he tenido en toda mi miserable vida, y aunque es cierto que necesitaba concentrarme en mi trabajo (el cual me robó la inspiración), también debo admitir que el motivo de mi tardanza era que desde hace ya algún tiempo he sentido que mis entradas comenzaron a carecer de ímpetu. Todo se tornó un eterno recordatorio de lo furioso que me ponía la pinche raza de los ferrocarriles, que tenía qué aguantar de aquí al finiquito de mi contrato, lo mucho que me emputa estar a dieta y cargar con la responsabilidad de cuidar mejor de mi salud, los eternos conflictos en mi casa con mi hermano, los ocasionales malentendidos con mi padre, y de cómo me fui convirtiendo en una especie de zombie que solamente tenía uno o dos objetivos claros en mi existencia (no vida).
Leerme a mí mismo en esas condiciones me provocó mucho asco, y eso a su vez me hizo darme cuenta que seguramente hacía poco placentera la visita de ustedes, mis lectores estimadísimos. Fue así que decidí no volver a entrar a la cuenta hasta que por fin me sintiera compuesto y listo para compartir otras ideas menos fatalistas de la vida y las estupideces que me vienen en mente (que por supuesto, esas nunca faltan de mi parte, para aquellos que me tienen agregado en Facebook).
Apenas el día de ayer firmé mi renuncia voluntaria al trabajo para así poder integrarme a mi ambiente hospitalario el Lunes de esta semana entrante. Llevo una semana dedicándome a fodonguear sabroso las vacaciones que no pude gozar en todo un año de trabajo poco fructífero, y debo decir que me ha sentado muy bien. He podido viajar para visitar a mi linda prometida sin anillo (sus padres ya me aceptan, ¡victoria!), he convivido más con mamá y papá, me he dado chansa de reparar una que otra cosita descompuesta que he tenido qué aplazar desde hace tiempo (mi bici, por ejemplo, que la pobrecita ha sufrido mucho por las lluvias de estas semanas), he retomado libros y cómics de mi gusto (adoro poder comprar mangas y estoy más que complacido con La Familia Burrón), he ñoñeado tantito con videojuegos de última generación en la computadora (Steam es el futuro), y por ende le he dado más uso a mi laptop nueva (tristemente la anterior pasó a mejor vida tras 6 años de leal servicio)...y eso refuerza más mi odio por Windows 8, Office y demás chingaderas básicas que año con año se han tornado menos funcionales a cambio de una supuesta mejor estética y accesibilidad (FAIL).
Mañana intentaré darles algo más chido, por hoy le quiero dejar hasta aquí porque si me he hecho de un buen hábito en todo este puto año, es el de dormir temprano para no despertar al día siguiente sintiéndome de la chingada.
Los extrañé mucho, y si ustedes están bien, yo estoy mejor (perdónenme, pero amé esa frasesita de Juanga).

1 comentario:
Se que son tus mismas aventuras que me cuentas. Pero es divertido leerlas en este medio...
Extrañaba leerte, mi amor...
Publicar un comentario