martes, 29 de diciembre de 2015

Esa época del año

Oh sí, tras darse mucho a desear el puto calor en Torreón (háganme el rechingado favor que la noche del 24 estábamos a 32°), por fin la temperatura comenzó a bajar al grado de que aún de noche debo ponerme una sudadera, llevarme un mug térmico adonde sea es una magnífica idea, y mi cocina vuelve a impregnarse de los olores de orégano, miel, limón, epazote y gordolobo (lo cual a su vez implica que al día me gasto un rollo entero de papel de tanto que me escurre mi pobre nariz).
Yo aunque bien reniego un poco del frío por las mañanas, lo disfruto mucho siendo de una región donde la mayor parte del tiempo parece verano.
Es una pena que no todos (en especial las personas en situaciones precarias) experimenten el lado bonito del invierno, pero también creo que con más razón es motivo para ser agradecidos con la buena suerte que nos toca y ser compartidos como podamos.

Después de todo, ese es el espíritu de las festividades invernales.

1 comentario:

Alexander Strauffon dijo...

Aquí en Monterrey fue Navidad y Año Nuevo calurosos.