sábado, 14 de marzo de 2015

Mi querido Yo (carta a mí mismo de chaval)

Querido yo:

Primero que nada, te extiendo de la manera más cordial y respetuosa mis saludos. Tu niñez apestó mal pedo (sí, tienes lenguaje de marinero ebrio de adulto) y la neta no te culpo por sentirte rodeado de enemigos en la escuela, en la calle y hasta en tu propia casa, así que antes de comenzar esta carta aburrida, reconozco tu valía, tu persistencia, tu inteligencia y esas pelotas que tienes para levantarte todos los días a enfrentarte a toda esa mierda, defendiéndote de todo y todos cuando al mismo tiempo te odias a tí mismo un poquito y le das la razón a la gente para encontrarte detestable.

Quizás en este punto de tu corta vida te preguntas si no terminarás fracasando en grande en todo lo que te estás proponiendo, al grado de que terminas en la calle alcohólico, drogadicto, enfermo y marginado por la condescendencia de la gente que odias: no, no será así. Quiero informarte que esa alegría tan peculiar que sientes en el laboratorio y en las clases de química y biología te ha llevado al camino correcto, y aunque vas a encontrar muchos obstáculos en los siguientes años, contra tus propios malos pronósticos te unirás al gremio médico...sí, sí, sí, ya sé, ¿cómo es que llevando tanto rencor en tu corazón es que tomarás la decisión de ayudar a otros?...bueh, siendo honesto por un lado escogerás esa carrera porque tú y yo sabemos que la sola idea de que la vida de gente pomposa y maldita que hoy te trata como un pedazo de mierda dependa de tus manos te da una sensación extraña de satisfacción, pero también te moverá el deseo de ser una mejor persona, de hacer lo que tú consideras es lo correcto, y de darle a otros la importancia que el resto de la gente no les brinda como seres humanos.

Y hablando de dificultades: jamás retrocedas, jamás huyas ante la adversidad. Por más inadecuado que te sientas, aún si el conocimiento te falta, o si no cuentas aún con la experiencia necesaria, eso no quiere decir que seas indigno de ocupar un asiento en un salón de clases, un puesto de trabajo o un cargo importante que implique un alto grado de responsabilidad. Irte de casa, dejar la zona de confort o alejarte de tus amigos más cercanos te irá mostrando la pauta para dejar atrás esos miedos. Las exigencias de tus superiores y tu ambición de ser mejor no te permitirán permanecer estático...irás mejorando y así será toda la vida.

También te aconsejo que sigas siendo tú mismo. Sí, es cierto, eres todavía tan inmaduro que eres condescendiente con la bola de pubertos pendejos que te rodean, pero te darás cuenta que hay cosas más importantes en la vida como para irte preocupando por cómo te vean los demás, si tus compañeros no terminan de crecer o si tú eres el que está mal. Estás mal por llegar a pensar que eres un perdedor por preferir ser un geek a irte de juerga entre semana, por fumar en el colegio (aún con permiso) para encajar o comenzar a probar alcohol muy joven por no sentirte menos que esos juniors sin padres que los disciplinen. Hay una edad para todo, y creeme que no te estás perdiendo de nada del otro mundo. Eventualmente te irás haciendo de amigos muy valiosos que aparte de compartir tus intereses intelectuales y ociosos, también comparten tu sentido de la moral. De esos, sólo encontrarás unos cinco en tu escuela. No pierdas el tiempo buscando allí.

De chicas. No te hagas ilusiones por el simple hecho de hacerte amigo de una o varias. Jamás terminarás por entenderlas. Encontrarás menos frustración disfrutando de las amistades. Los amores llegan solitos y sin mucho esfuerzo...y cuando por fin se te comience a hacer, no te dejes llevar. Ninguna novia amerita que te dejes humillar, que te falte el respeto o que le toleres que te tome el pelo...y también jamás olvides ser un caballero, no dejarte llevar por las hormonas (protege su imagen y la tuya), y por sobre todas las cosas, que nadie merece pagar por los platos rotos de alguien más. Verás que cuando por tí mismo aprendas todo esto, vas a dar con una gran compañera de armas que te cubrirá la espalda como tú la suya.

Haz actividad física, por el amor de Belzebú. Odias el futbol, lo sé...y también odias el béisbol, el basketbol y demás bols que podamos nombrar. Y en vista que la piensas mucho para practicar un arte marcial, vete a la fácil y adquiere una bicicleta. Verás que te vas a desestresar mucho, aprenderás las reglas básicas del tránsito antes de agarrar un auto, y te moverás adonde tú desees cuando estés hasta la madre de tu casa. Tu yo del futuro que paga las consecuencias de nuestra pereza de juventud te lo agradecería mucho.

Ya por último: disfruta tu familia. Ningún malentendido vale la pena. Por más idiotas que sean tus hermanos, son tus hermanos, los futuros tíos de tus hijos, los padres de tus futuros sobrinos, y tus aliados cuando llegue el momento de tomar decisiones importantes cuando le llegue el momento a tus papás de ser los cuidados. Tu madre es tu primera mejor amiga, tu padre por más denso que es te adora como tú a él, y tus abuelos y tíos no van a estar por siempre...no te desafanes de las reuniones. Ámalos, disfrútalos, toma fotos, y sobre todo siéntete parte de esa gran familia, porque de verdad es un privilegio y un honor formar parte de un entramado tan bello. Tus rencores del pasado o tus no creencias religiosas no te impiden quererlos a todos.


Me gustaría darte todos y cada uno de los detalles, pero crecer también amerita cometer muchos errores, y de esos no se te puede eximir. Sé fuerte, sé persistente y sé leal contigo mismo. Y jamás olvides que la persona más importante en tu vida siempre debes ser tú.
Te espero en un punto más alto cuesta arriba, que todavía nos falta para alcanzar la cima.


Atentamente, Eduardo a unos días de cumplir sus 30.

P.D. No te vas a morir si de una buena vez aprendes a sonreír. Te ves mal en las fotos con ese ceño fruncido, y peor en vivo.

1 comentario:

Gary Rivera dijo...

caray! preciosa carta! jajaja me has hecho reir! por belzebu!

yo tambien odio los deportes!
sabes hace un tiempo escribi algo parecido, te suplico le des una ojeada

http://hijodelaluna-mphisto.blogspot.com/2011/02/mi-viaje-al-pasado.html