Todos los años ha sido la misma historia de siempre: llega el 14 de Febrero, y sin importar si tengo novia o no en su momento me pongo de peor humor del usual y me cago en lo empalagosas que se ponen las parejitas conocidas, o siento feo de ver a tantos vendedores ambulantes en las calles con un excedente de mercancía que tratarán de liquidar desesperadamente el día 15. Eran más los contras que los pros que le veía a esta festividad artificial que buscaba hacerme sentir culpable de no regalar flores, invitar una comida especial o no participar más activamente del espíritu compartido ese día.
Hoy puedo decir que aunque mi opinión sigue siendo la misma, el sentimiento es menos negativo: después de todo tiene un origen muy noble (la persecución y castigo bajo pena capital de casamientos cristianos celebrados clandestinamente), tengo una novia con la que sin importar el día del año somos peor de empalagosos que cualquier cabrón motivado por la festividad, y pues si no quiero complicármela con la saturación de florerías, moteles, restaurantes y lo que sea, todo se puede hacer un día antes o después (¡así ayudamos también a nuestros comerciantes!).
Pero más allá de esta nueva actitud, haciendo recuento de días de San Valentín pasados me doy cuenta del curso que tomó mi historia personal tratándose de asuntos cursis e íntimos; ciertamente me ha ido mal la mayoría de las veces, pero he ido aprendiendo a llevar las cosas con calma. Siento que estas experiencias me han ido moldeando y guiando a tomar un camino mejor, y es gracias a las buenas y malas decisiones tomadas que me reencontré con una persona muy especial que me cambiaría la vida de manera insospechada.
En fin, aquí les dejo un fragmento de la obra magna de literatura romántica: El Arte de Amarte por Nappa. Feliz Día de San Valentín, damas y cabrones.
Hoy puedo decir que aunque mi opinión sigue siendo la misma, el sentimiento es menos negativo: después de todo tiene un origen muy noble (la persecución y castigo bajo pena capital de casamientos cristianos celebrados clandestinamente), tengo una novia con la que sin importar el día del año somos peor de empalagosos que cualquier cabrón motivado por la festividad, y pues si no quiero complicármela con la saturación de florerías, moteles, restaurantes y lo que sea, todo se puede hacer un día antes o después (¡así ayudamos también a nuestros comerciantes!).
Pero más allá de esta nueva actitud, haciendo recuento de días de San Valentín pasados me doy cuenta del curso que tomó mi historia personal tratándose de asuntos cursis e íntimos; ciertamente me ha ido mal la mayoría de las veces, pero he ido aprendiendo a llevar las cosas con calma. Siento que estas experiencias me han ido moldeando y guiando a tomar un camino mejor, y es gracias a las buenas y malas decisiones tomadas que me reencontré con una persona muy especial que me cambiaría la vida de manera insospechada.
En fin, aquí les dejo un fragmento de la obra magna de literatura romántica: El Arte de Amarte por Nappa. Feliz Día de San Valentín, damas y cabrones.
1 comentario:
Pero bien que te gustó y te brillaron los ojitos con mi regalo adelantado del 14 de febrero, amargoso amado mío... XD
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