Este Lunes tras cuatro años nuevamente me vestí de blanco, me calcé mis zapatos hospitalarios, y tomé una nueva ruta en un nuevo horario hacia el hospital que me verá a lo largo de tres años estudiar, trabajar y mejorarme a mí mismo para seguir avanzando y ser un mejor médico para mis pacientes.
Mis padres estaban orgullosos, mi Lucerita estaba echándome porras, y todos mis amigos por distintos medios me mandaban buenas vibras que por mucho superaban los nervios de volver a ser sometido evaluaciones, colas largas de racilla y cochinas guardias.
En estos tres días las cosas han marchado muy bien, mis nuevos compañeros parecen ser muy buen pedo, y disfruto cada instante de lo que está ocurriendo.
Tengo un buen presentimiento sobre el futuro cercano y mi actividad bloguera :D
2 comentarios:
Creo que esta de mas, pero nunca hace mal reafirmarlo...
Te amo y estoy muy orgullosa de ti :3
Pues a darle que es mole de olla.
Saludos
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