Sin embargo, la semana se agrió un poco al tener un accidente doméstico (muy estúpido) al manipular un exacto oxidado (nunca usen esas madres para modificar materiales que no sean papel o cartón) que como podrán apreciar me despojó de una cantidad nada despreciable de piel en una zona de movimiento importante. De eso ya ha pasado una semana, y la cicatrización ya me permite tener más tiempo la herida sin cubrir (me vacuné al día siguiente, no se preocupen).
Las cosas adquirieron un mejor matiz el día de ayer, pues mi sobrinito cabezón y yo participamos en una rodada masiva de 46 Km pedaleando (en algunos puntos cuesta arriba) un circuito que abarcaba tres ciudades vecinas. Para nuestro beneplácito, todos esos paseos dominicales recorriendo juntos de un extremo a otro la ciudad rindieron frutos, al ver que mi pequeño no solo lo toleró, sino que se enamoró de la experiencia y muestra interés porque paseemos más seguido por rumbos distintos a los que acostumbramos.
Hasta ahora, la cuenta regresiva al inicio de las guardias me tiene sin cuidado. Ojalá no me retracte de aquí al Domingo...
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