Apenas llegué hoy a casa, mamá me recibe con la noticia de que uno de los vecinos de enfrente esta tarde se quitó la vida.
Esposo, padre y abuelo, el señor Fernando por un largo tiempo luchó contra una depresión clínica que ni los medicamentos ni la terapia pudieron combatir efectivamente.
Lo conocía poco, sin embargo ha sido mi vecino por más de diez años y he visto de lejos a su familia crecer y extenderle la mano a sus semejantes...lo conocí lo suficiente y conozco tan bien a la muerte como para lamentar su repentino deceso y la pérdida de sus seres amados.
Momentos como estos me hacen valorar las alegrías que tengo en la vida, que mis terapeutas me han podido ayudar en mis puntos más bajos, y que la química de mi cerebro (de momento) no me traiciona.
Lo unico que me queda por esperar después de dar mis condolencias, es que la gente los deje en paz y nadie tenga el atrevimiento de decir chingaderas sobre los suicidas y el infierno.
Odio eso.
2 comentarios:
O decirles cobardes cuando en realidad enfrentarse a la muerte por propia mano no lo es.
Un abrazo
Que descanse en paz. La propensión al suicidio es un detalle clinico, una anomalia mental, y no una debilidad del carácter o "busqueda de salida facil" como muchos tontamente dicen. Por desgracia, la cultura de prevención no está lo suficientemente extendida. A la aparicion de señales tempranas puede darsele terapia y lograr una mejora en el paciente.
Entiendo lo que sentiste, llegue a conocer gente que tambien optó por irse de esa forma.
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