sábado, 18 de enero de 2014

Estás enamorado, Charlie Brown

Mi linda chica cursi salió estos días de viaje con su familia, y por primera vez en seis meses de relación he resentido un poco su ausencia; no en el sentido egoísta, sino que a diferencia de otras ocasiones es más evidente que un elemento falta en la ecuación.
Esto de alguna forma es una pequeña probada de lo que me espera estos meses que iniciará su Servicio Social, y la misma necesidad de sentirla cerca me hace evocarla mucho viendo sus fotografías, leyendo sus mensajes llenos de dulzura y recordar nuestro sábado de Diciembre.



Esta foto tiene un significado muy especial para mí: esa noche tras tener una conversación sincera con su madre decidimos tener nuestra primera cita en tres años, esta vez sin coartadas, miedos o verdades a medias; salimos de su casa tomados de la mano como un par de niños de secundaria y en nuestro peregrinar buscando algún maldito taxi y un cine en funciones saboreé cada minuto de sentir su mano entrelazada a la mía, su cálido abrazo, sus besos tímidos y su sola presencia a mi lado.
Podría jurar que toda esa velada eramos unicamente nosotros dos, que no había audiencia, comensales o gente deambulando a nuestro alrededor. La ciudad entera era nuestra y el tiempo que nos quedaba más valioso conforme se nos iba acabando.
Cuando la encaminé a casa, al ver esas hojas en el pavimento no pude evitar detenerme para preservar el momento y los sentimientos que llevaba en el corazón en esa foto, como un recuerdo de nuestra juventud compartida y de los sueños que aspiramos desde entonces a hacer realidad juntos.
Tal vez las fotos y demás evidencia del pasado no son sustitutos para la magia que a diario podemos hacer juntos, pero sí son un recordatorio de gran peso de por qué me he comprometido a ser fiel y leal (que no son lo mismo) a esta jovencita que me robó por segunda vez el corazón, y que terminó siendo el último empuje que necesitaba para por fin seguir adelante con mi vida.


Sé que es raro que me lean así (bueno, no para Milly y Aseret), pero es algo que me ha tenido muy pensativo esta semana y necesitaba escribirlo para encontrarle sentido. Creo que lo conseguí.


2 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Extrañar es comprensible, normal. Una de las pruebas de que lo que se tiene con la persona es más que un simple gusto por convivir juntos.

Pero a su vez, ese tiempo fuera sirve. El que se fortalezcan como individuos en sus actividades aparte, fortalece su relacion a su vez. Antes que ser parte de una pareja, se es un individuo. Y vaya, a fin de cuentas, si el sentimiento es genuino y maduro entre ambos... están y seguirán estando juntos.

TeReSa dijo...

Son muchas cosas por las que van a pasar y compartir, habrá muchas primeras veces de algo.

Salu2!!