jueves, 11 de abril de 2013

A smoker is always a smoker




Recién regresé de un break de 5 minutos que me dí de mi simulacro de examen, y como siempre al acabarme el cigarro en mi patio al sentir la quemazón en la boca y la garganta me pregunto por qué sigo gastando dinero ocasionalmente en cigarros.
Yo en lo personal me considero un fumador social: nomás me junto con mis amistades que comparten el hábito, y me entra el deseo de volver a encender un cigarro durante la conversación; siempre acabo comprando una cajetilla de Marlboro Fresh para no verme muy gorrón y los sobrantes (si es que no me puse intenso) los reservo para situaciones que creo lo ameritan. Son esas situaciones en las que vuelvo al punto de partida en el que cuestiono mi consumo.

Ahora que ya no tengo qué guardar capital para las citas, igual debería considerar seriamente comprarme un e-cig de sustituto. Me dicen que se ahorran mucho dinero, no deja olores y ayuda mucho a quitar la ansiedad de tener una colilla en la boca.



(Este post no es patrocinado...aclaro.)


3 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Y yo que sueño aprender a fumar como una lady de Polanco :(

Alexander Strauffon dijo...

Yo lo dejo por periodos de tiempo significativos, dejo descansar al cuerpo de ese vicio, mientras a su vez le atasco otros.

Esos cigarrillos de mentiras no sé qué hacen exactamente o si sirven, en mi vida he usado uno, y no creo hacerlo.

Gary Rivera dijo...

Vaya, realmente espero se te quite esa costumbre que no te hace ningún bien ni a los que te rodean. Un abrazo para ti!!