De las muchas cosas que le podría agradecer a mis exes, es que me han hecho muy intolerante hacia la cobardía.
Prefiero por mucho un 'ya no te quiero' a un culero 'no sé' acompañado por el mal logrado 'no quiero lastimarte'.
Me emputa muchísimo que me crean así de fragil y crédulo cuando tantas decepciones amorosas fortalecieron a mi corazón cual acero templado y me han facilitado reconocer las señales de lo obvio.
Veremos si sale del escenario con más dignidad, resuelve sus issues estúpidos o cae del pedestal...
2 comentarios:
Ser cobarde no vale la pena, desde hace tiempo lo entendí y mucho menos en una relación.No aguanto medias tintas.
Te doy la razón, lo mejor es ser sincero y eso de que “no quiero perder tu amistad” me parece una cojudez, pero en fin! Lo bueno es que uno aprende!
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