Hoy nuevamente iré a aquella institución defensora de la "pureza" de los jóvenes.
Opté por dar el taller de uso correcto del condón a los más mayorcitos y a las madres prematuras, pero tengo miedo de que la respuesta sea aún más pobre que la de la semana pasada.
Al menos iré orgulloso de mis ojeras y mi letra cursiva en los títulos de los rotafolios.
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