Con este tag, ustedes fueron testigos de un cambio en mi persona que me levantó del hoyo en el que yo solo me atrincheré por dos años. Han visto cómo día tras día le volví a encontrar sabor a la vida ayudando a otros, tocando vidas y haciéndome conciente de la existencia de internados, asilos y patronatos que desgraciadamente no cuentan con apoyos mediáticos para darse a conocer.
Olviden lo ocurrido el viernes, eso quedó resuelto (el viejo retrógrada estaba ausente y conté con la bendición de una abuelita buena onda que hasta salió aprendiendo a usar un condón): hace días recibí un correo de los altos mandos del D.F. en el que me cuestionaron las cifras de mi productividad bajas a comparación de los otros monos obreros a lo largo de los meses que llevo en su empresa, y yo muy ofendido por el cuestionamiento hice un correo muy largo que me tomó una hora en componer en el que exponía con todo lujo de detalle los factores que dan como producto final esas cifras, tales como el pobre interés de parte de las ONG's afiliadas a nuestros servicios, que nos dan largas en sus respuestas, solo visito las que me lo solicitan, que no todas tienen derechohabientes internados, no todo mundo está enfermo por lo cual está difícil para mí lograr 18 consultas diarias como mínimo en una sola visita programada por día, las pláticas de salud las doy basadas en las necesidades reales que encuentro en la institución de turno y no a lo pendejo, las rutas de autobuses que me reembolsan no cubren todos mis destinos y eso me obliga a dejar las beneficencias retiradas en último lugar, y aparte les hice saber que por iniciativa propia me he dado a la tarea de abrir expedientes clínicos como respaldo médico-legal de aquellas que manejan población infantil en riesgo (tarea que demanda dedicar al paciente minimo 40 minutos de entrevista y examen físico, a lo cual también se agrega que al ser niños en edad preescolar y escolar debo ir por las tardes pasadas mis horas reglamentarias de trabajo para no interrumpir sus estudios). A todo eso agregué un argumento final de que jamás me causó bochorno alguno reportar mis actividades porque siempre supe que hacía lo correcto, que lejos de violar políticas estaba poniendo en práctica los principios que profesa la empresa, y que mis pacientes lo agradecían.
A esto obtuve de respuesta un correo en el que se me daba la razón, PERO se me seguía instando a hacer modificaciones a mi calendario de trabajo para poder subir las cifras.
Ni las comprensivas palabras de mi jefa, ni las palmaditas de espalda de mis compañeros de trabajo me han ayudado a quitarme el mal sabor de boca. Todo el fin de semana he tenido un fuerte dolor de cabeza de tanto que he repasado el correo inicial y su respuesta, y la razón de ello es que he buscado por todas partes razones que los justifiquen. No las hay.
Claro: ellos por más altruismo que hagan no dejan de ser una empresa que maneja enormes cantidades de dinero, tienen una imagen qué mantener, y poco importan los medios para lograrlo. Si ven que un elemento les está rindiendo poco a diferencia de la media tienen qué comenzar a evaluar si tienen qué prescindir de él o no, eso lo entiendo. Pero me encabrona sobremanera que pongan entredicho una labor que hice con mucho amor y me pidan que comience a darle importancia a la cantidad sin descuidar la calidad.
Yo siento que no es mas que señal de que al final soy un elemento prescindible y poco importa la diferencia que yo haga en ese lugar.
Mañana llamaré a dos de mis coordinadores para ver si hay forma de conciliar mis intereses y los de ellos; pero como sé de antemano que les van a resbalar mis razones, me estoy preparando para renunciar de tajo, agarrar mis cosas y dejarles todo colgando igual que lo hicieron mis otros antecesores. No me preocupo por mis niños, ancianos y necesitados porque siempre puedo darme la vuelta a continuar con mi labor, ahora sí como una genuina caridad. Y yo como médico puedo siempre agarrar un nuevo trabajo en la farmacia de cualquier rancho de los alrededores sin complicármela mas que para darle cambio a mis pacientes a la hora de la cobranza.
2 comentarios:
Detesto confirmártelo, pero son así siempre, en todas partes. Por algo nombraron "recursos humanos" a los empleados desde hace mucho tiempo. Por mucho que ahora quieran disfrazarlo, es lo que los asalariados somos: recursos, prescindibles, algo a lo cual sacarle jugo.
Has hecho tu parte, y has trabajado de forma profesional y digna. Esa es tu victoria, aunque ellos no lo reconozcan. Que se entere la mayoria de como son ahi, es lo unico que puedes hacer.
Sólo sigue manteniendo tu ética y esfuerzo, decepciones por ser un número más o que la gente recuerda sólo lo "malo" es una afrenta al entusiasmo pero aprende a sobrellevarlo.
Saludos...
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