martes, 4 de diciembre de 2012

Donde inician los resentimientos

Cada que un niño es llevado a mí y conversamos al mismo tiempo que lo exploro, es muy evidente que sin importar la clase social o su contexto familiar, es un niño como cualquier otro que ríe de tonterías varias, se apena, se impacienta o hace muchas preguntas.
Es triste que a pesar de que ellos evidencian que todos nacemos para ser iguales, a veces las mismas familias de ellos no les dan el lugar que merecen ni respetan la etapa que ellos deberían estar viviendo al exponerlos a vicios, malicia, violencia o incluso haciéndolos a menos peor que a un perro callejero.

Hoy al averiguar las historias detrás de esos niños, internos de un albergue para hijos de presos, conocí un nuevo nivel de negligencia y desintegración familiar que me es imposible no juzgar con dureza (no al preso, sino a la familia restante).

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Y toda esa negligencia y abandono no se destierra nunca mas.

Gary Rivera dijo...

He conocido familias rotas! Donde los niños son literalmente la ultima rueda del coche, que hacer para combatir eso, me produce impotencia!