Durante la madrugada de hoy tuve algo que no puedo definir si fué sueño o pesadilla.
Mi esposa ha tenido problemas serios con su colon irritable a lo largo de este año. A veces ha tenido cólicos tan severos que ha tenido qué ausentarse del trabajo, y otras hemos tenido qué emplear medicamentos pesaditos para controlar el cuadro al ver que no era nada de índole quirúrgico.
Un Domingo cualquiera, tuvo un cuadro doloroso particularmente intenso, pulsátil, incapacitante al grado que la hacía llorar y gritar que la llevara a un hospital. Justo al momento que estoy llamando una ambulancia, notamos que su ropa se está manchando de sangre; le retiro sus prendas para examinarla, y para nuestra sorpresa nos damos cuenta que está pasando por un trabajo de parto, con una pequeña cabeza coronando en su entrepierna.
Estaba muy nervioso debido a que habían pasado diez años desde la última vez que atendí un parto. Pero el shock que me provocó esta revelación era lo que más predominaba en mi persona mientras hacía las maniobras.
Rompimos en llanto. Tras un año de intentarlo tantas veces de manera infructífera, un bebé vino a nuestra vida justo cuando nos habíamos decidido por comenzar a investigar los trámites de adopción.
Lo besamos, lo abrazamos, lo acurrucamos en los brazos de Ludym mientras buscaba colchas y toallas para cubrirlo, en lo que esperábamos la ayuda.
Pero no era posible que un embarazo nos pasara por alto. Tantas veces que he tenido qué revisarla no era posible que no pudiera distinguir la formación de un ser humano en su vientre.
Simplemente era imposible.
Pero quería pensar que eso no era un sueño...
...entonces, desperté muy vacío y triste.
5 comentarios:
me gusta tu blog recien te he descubierto saludos desde el silencio
En donde andes, mucha diversión y a la vez paz y plenitud en estas fechas de fiestas para el mundo, aún con esta época tan peculiar. Un saludo.
Hola, qué tal. Ando ahorita de rol por blogs visitando de vuelta de rápido. Que tengas buen fin de semana, saludos.
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