No sé si es un pensamiento egoísta, pero me gusta saberme necesitado por la persona que amo. Me gusta saber que mi abrazo la protege de todo mal, que mi voz es su guía a aguas tranquilas, que mi tacto resta dolor a su cuerpo, que mi fe en ella le da fuerzas en momentos de duda, que verme cruzar la puerta directo a sus brazos haga que sus ojos brillen, y que al despertar bruscamente por las noches ella me tenga la confianza de despertarme para que espante demonios, destierre brujas y le ayude a volver a dormir con toda tranquilidad.
En lo absoluto deseo que una persona (salvo mis hijos en el futuro) dependa de mí, y ella dista de ser una mujer dependiente. Pero simplemente mi corazón salta de alegría cuando Ludym me hace saber que me necesita en su vida.
Tanto como yo la necesito en mi vida.
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