Hace trece años mi mejor amiga me hizo la confidencia de que estaba embarazada de su novio, necesitaba platicarlo con alguien ya que los síntomas se volvían más fuertes, su cuerpo comenzaba a cambiar y contando apenas con 17 años iba a ser inevitable que tomara decisiones que le cambiarían la vida para siempre.
Afortunadamente sus padres aunque desepcionados, la apoyaron al 100%, y de forma libre ella misma asumió la responsabilidad de traer al mundo a un ser nuevo para amarlo, guiarlo y darle todas las herramientas a su alcance para que lograra ser feliz en la vida.
El nacimiento de mi sobrino se dió justo en la época en la que tenía que ir preparando el camino para disputar mi lugar en la carrera, por lo cual a partir de ese momento mi contacto con mi querida amiga y su pequeño se limitaron a mensajes y llamadas ocasionales para ponernos al corriente.
Cinco años más tarde, poco antes de que me ocurriera mi caída, por fin tuvimos la oportunidad de convivir los tres en persona...mi pequeño y yo hicimos una conexión inmediata gracias a su curiosidad y a mi peculiar forma de hacer muecas.
Desde ese reencuentro no hemos vuelto a perdernos la pista, y el niño ha sido partícipe de nuestras locuras, paseos de aventura y comidas sociales. Desde que su madre tuvo qué buscar oportunidades de trabajo fuera de la ciudad, con el consentimiento de la abuela he sido su tío de fin de semana, de alguna forma tratando de recobrar los años perdidos al mismo tiempo que lo cuidaba y consentía como su propia madre lo haría (el padre al poco tiempo de nacido rompió con ella y hasta los cinco años nunca más volvió a buscar a mi niño).
Hoy cumplió 12 años mi pequeñito, y mientras lo felicitaba me fue inevitable chillar un poco al recordar de golpe todos esos hermosos sentimientos que un niño sin parentezco conmigo me ha generado desde el día de la confidencia.
Mirando atrás, solo espero que en el tiempo que llevo de haberlo conocido haya aportado algo valioso a su vida más allá de regalos, desayunos, vagancia y una manía insana por los gatos.
1 comentario:
Aportaste tu presencia ¿Te parece poco? A ese niño no le hará ninguna falta su padre porque estás tú.
Un abrazo
Publicar un comentario