No estoy seguro si antes lo he comentado por estos lados, pero aunque mi bici me ayuda mucho a ahorrar dinero en gasolina, mantenerla en buenas condiciones demanda de tiempo y algo de efectivo, a veces hasta llegar a niveles castrantes.
El segundo apodo de mi bicicleta es también "La Frankenstein" justamente por las muchas veces que he tenido qué quitarle piezas originales para en su lugar ponerle nuevas de origen y/o finalidad distinta. Es el problema de las biclas básicas y económicas: los materiales baratos no duran, no tienen buen diseño y son empleados con la finalidad de que la chingadera que compraste se averíe las suficientes veces para que termines comprando una nueva, recurras muy seguido a los servicios de un taller de mala muerte o termines por abandonar las buenas intenciones de pedalear a cambio de la "comodidad" del transporte público.
Al principio las llantas y la patita de apoyo no fueron gran problema...a final de cuentas es común que esas piezas se desgasten por su tipo de uso. Pero las piezas de metal cromado (salpicaderas, manubrio, cadena, rines, rayos) han sido hasta la fecha mi eterno dolor de cabeza. A pesar de que procuro mantener la bici cubierta, el uso de una lona y bolsas negras de basura no han sido suficientes para prevenir la oxidación del metal. Pasta de dientes, bicarbonato, esponjas de alambre, cepillos de dientes, ceras especiales, Salsa Valentina o combinaciones distintas de las anteriores han sido mis elementos para combatir a este enemigo que en más de un año de uso con el clima más raro que la región ha sufrido en años no me ha dado cuartel. Y cada vez se vuelve más tedioso repetirlo una y otra vez.
Este fin de semana por fin me harté, y sacrificando una suma que tenía otro destino desingnado por fin compré refacciones de aluminio para ya no tener qué sacar manchas.
Amo mi bibicleta, pero enserio que es un fastidio cuidarla...
El segundo apodo de mi bicicleta es también "La Frankenstein" justamente por las muchas veces que he tenido qué quitarle piezas originales para en su lugar ponerle nuevas de origen y/o finalidad distinta. Es el problema de las biclas básicas y económicas: los materiales baratos no duran, no tienen buen diseño y son empleados con la finalidad de que la chingadera que compraste se averíe las suficientes veces para que termines comprando una nueva, recurras muy seguido a los servicios de un taller de mala muerte o termines por abandonar las buenas intenciones de pedalear a cambio de la "comodidad" del transporte público.
Al principio las llantas y la patita de apoyo no fueron gran problema...a final de cuentas es común que esas piezas se desgasten por su tipo de uso. Pero las piezas de metal cromado (salpicaderas, manubrio, cadena, rines, rayos) han sido hasta la fecha mi eterno dolor de cabeza. A pesar de que procuro mantener la bici cubierta, el uso de una lona y bolsas negras de basura no han sido suficientes para prevenir la oxidación del metal. Pasta de dientes, bicarbonato, esponjas de alambre, cepillos de dientes, ceras especiales, Salsa Valentina o combinaciones distintas de las anteriores han sido mis elementos para combatir a este enemigo que en más de un año de uso con el clima más raro que la región ha sufrido en años no me ha dado cuartel. Y cada vez se vuelve más tedioso repetirlo una y otra vez.
Este fin de semana por fin me harté, y sacrificando una suma que tenía otro destino desingnado por fin compré refacciones de aluminio para ya no tener qué sacar manchas.
Amo mi bibicleta, pero enserio que es un fastidio cuidarla...
1 comentario:
Pues aunque sea costosa como mencionas, sí resulta mejor alternativa a otros medios. Es ejercicio y transporte sin tanto costo en uno. Claro que ya si quieres hacer un salto a algo motorizado pero que ahorre lo más, siempre están ahi las motos.
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