domingo, 17 de agosto de 2014

Cena Atípica

Bastó acordarme de una anécdota de la niñez para que se me antojara volver a probar morcilla tras veinte años del último bocado comercial (5 desde una sopa de moronga hecha con sangre fresca). Me dí cuenta que los tiempos cambiaron drásticamente los gustos del norteño promedio, pues ni en las carnicerías populares podía encontrar tiras o preparados de embutido sangriento, e incluso dos de tres señoras me hacían mueca de fuchi al preguntarles.
Hoy haciendo unas compras, pasando por el area de botanas importadas ví paquetes de salchichas de morcilla argentinas y españolas. Lo que yo buscaba era el sabor condimentado a paprika, similar al estilo ibérico, sin embargo dos salchichas por $50 era demasiado para mí en contraste con el paquete de seis argentinas a $70.
Tienen un aspecto muy atractivo que ruegan por ser asadas al carbón, pero tenía que probar una al natural para determinar si era así de buena. Hoy al llegar de cubrir a una compañera en el trabajo ví el momento ideal: saqué el paquete del congelador, dejé una cocinándose al microondas varios minutos y me preparé una clamacheve en caso de que no me gustara. ¡¡¡CARAJO QUE ESTABA BUENÍSIMA!!!
Tenía el toque salado de la salchicha típica, pero una vez en la boca era agridulce al contener pasas y nueces en la mezcla. Muy distinta a la morcilla que ya conocía, pero muy deliciosa, hasta juraría por el puro sabor que no tiene sangre (solo se vé en el color y al soltar tantita al ser calentada).
Así mi curiosidad despertó y decidí preparar una en huevos revueltos con sus tortillas y cerveza para completar la cena.

Aún tengo qué pensar de qué otra forma cocinaré  las otras. Pero sé que de cualquier forma me gustará.

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