martes, 8 de enero de 2013

En realidad tengo alma de Godínez Corporativo

Al principio creía que iba a sufrir mucho el reestablecimiento de mi ritmo de trabajo usual con el fin de la temporada de harinas, bocados salados y demás viandas deliciosamente engordativas; pero afortunadamente me he dado cuenta de que lejos de resentirlo, el tener una fila de pacientes ansiosos por contarme los inconvenientes de su salud, y estar dispuestos a pasar unos minutos extra de retroalimentación me llena mucho de buenos ánimos. Después de todo, se trata de señales de que mi labor es apreciada de alguna manera.
Lo único que no ha estado chido ha sido los cambios tan inesperados de temperatura, el nuevo pico de violencia que se ha sentido en la ciudad, y que a causa de ambos ya van dos días que me he visto en la necesidad de postponer mi ida al gimnasio; aunque pensándolo bien creo que de momento me ahorro la molestia de ver el lugar sobrepoblado por usuarios que por mera estadística se hacen weyes por un mes de oquis quitándome espacio de recreación.

Mañana será ya miércoles, y todo promete que va a mejorar.

2 comentarios:

xhabyra dijo...

aquí en enero lo que se llena de gordos arrepentidos es el malecon,...


:-)

xhaludos!

Alexander Strauffon dijo...

Mejor que vayas al gimnasio en unos dos meses más, sí. Déjale el actual a aquellos con afán de protagonismo en cuanto a sus dizque-propósitos para el 2013. Después dejarán de ir, como siempre.