miércoles, 12 de diciembre de 2012

Una mejor clase de golosina

En vista de que la última vez que visité este internado de niños de escasos recursos los chamacos me quisieron cambiar mi manzana por los chocolates que les regalé, el día de hoy les llevé unas deliciosas manzanas para comer después de cada consulta.

Me puso tan contento ver sus caritas cuando les entregaba la fruta en sus manos, que no solo me hicieron olvidarme del hambre tan visible que tenían aquella vez, sino que además me ayudaron a darle vuelta a la página del asunto feo del sábado por la noche.

Mañana iré a otro, y esta vez llevaré mandarinas con la esperanza de inculcarle a éstos chiquitos no sólo el valor de una buena alimentación, sino que además hay cosas más sabrosas y buenas al cuerpo que un dulce de los que anuncia la tele.



Cositas como éstas me llenan de esperanzas.

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

Me da gusto que seas consciente con ellos. :)

Gary Rivera dijo...

Muy buena idea! Fomentar una alimentación adecuada en los niños es muy importante! Yo siempre pensé que había algo “malo” cuando el odontólogo me premiaba con un caramelo cuando me portaba bien durante la consulta.