Platicar sobre juguetes, caricaturas, planes de Navidad, que me pregunten por mi reloj de agua del escritorio o mi botón de Macoy en el suéter ha formado parte de mi rutina diaria, y ciertamente se sentirá extraño ver pacientes lo que resta de las festividades invernales sin que me pueda dar ese lujo de no tomarme tan enserio mi trabajo o mi persona.
En otras cosas, sentí muy bonito cuando al ver que uno de mis chamacos andaba con las agujetas sueltas, me dió por sentarlo, arrodillarme y darme mi tiempo de atárselas. Desde entonces no he parado de sonreír a pesar de que me pegaron sus rinovirus fastidiosos...
1 comentario:
Cada vez me caes mejor :)
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