jueves, 20 de diciembre de 2012

Ellos sacan lo mejor de mí

Estos días antes de que los niños de mis instituciones salieran de vacaciones, me he divertido de lo lindo haciendo sus expedientes, entrevistarlos e ir conociendo un poco más de ellos a la vez que me presento personalmente.

Platicar sobre juguetes, caricaturas, planes de Navidad, que me pregunten por mi reloj de agua del escritorio o mi botón de Macoy en el suéter ha formado parte de mi rutina diaria, y ciertamente se sentirá extraño ver pacientes lo que resta de las festividades invernales sin que me pueda dar ese lujo de no tomarme tan enserio mi trabajo o mi persona.


En otras cosas, sentí muy bonito cuando al ver que uno de mis chamacos andaba con las agujetas sueltas, me dió por sentarlo, arrodillarme y darme mi tiempo de atárselas. Desde entonces no he parado de sonreír a pesar de que me pegaron sus rinovirus fastidiosos...