martes, 4 de septiembre de 2012

Y siempre habra motivos para celebrar

Como algunos de ustedes sabran, este viernes sera el dia que marque en mi calendario desde el mes de Abril como el dia en el que me agarraria a golpes con el mismo examen que el año pasado termino por quebrar mi moral ya de por si contundida.
Ustedes me han acompañado a lo largo de los meses en un proceso arduo de reconstruccion, crecimiento, mucho estudio y grandes esfuerzos por no volver a presentar esa prueba siendo todavia el mismo hombre, y yo se de antemano que sin importar el resultado (que tengo un fuerte presentimiento que sera favorable) yo ya no tendre culpas en mi conciencia sobre lo hecho, lo no hecho o miedo al porvenir.
No obstante, hoy revisando mi papeleria vi que curiosamente el 7 de Septiembre del año pasado fue el mismo dia que presente mi examen profesional, o como a mi me gusta decirlo: el dia que me case con mi carrera.

A muchos eso les suena demasiado pretencioso, sin embargo esto es totalmente ajeno a lo que me dedico y las nociones que tienen mis cofrades o la sociedad sobre la medicina. Yo se muy bien que soy algo mas que un galeno, soy un hombre poseedor de todos los defectos y virtudes que un ser humano es capaz de poseer, y como tal no soy de palo y o puedo dedicar toda mi vida solamente a trabajar. Sin embargo yo igual que mucha gente de distintas areas he tenido que invertirle años de esfuerzo, he tenido que ser paciente en los momentos de mayor presion, aprender a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar de mi carrera o ella de mi, a encontrarle el balance entre su desarrollo y mi desenvolvimiento como individuo, no dejarme llevar por solo opiniones ajenas o recomendaciones y ponerle un poco de fe en que todas las cosas que estaba haciendo eventualmente tendrian su recompesa, de aprender a darle siempre su lugar en mi vida, y sobre todas las cosas de siempre ejercerla con mucho amor, pues sin este ultimo elemento todo lo anterior no es mas que un compromiso forzado, sin rumbo y muy falto de sinceridad.

Fueron siete años de mi juventud que se ven reflejados en mis ojeras, mi cabello, mis manos y hasta en algo de mi caracter; tiempo suficiente para darme cuenta si realmente esto no era lo mio, renunciar y quizas probar suerte en otro lado. No negare que hubo veces en las que creia que nunca llegaria a ese punto en el que me pararia frente a tres especialistas listos para bombardearme con preguntas exponiendo mis fortalezas y debilidades, que no era merecedor del honor de tener ese titulo por tropiezos en el trayecto, que no estaba a la altura de los demas al no presentar una tesis en forma o no ser acreedor a recibirme con honores; pero a pesar de todas las inseguridades, yo jamas puse en duda que de corazon queria ser un medico (mis razones ya son cosa personal, pero les aseguro que ni es la mamada hipocrita de 'quiero ayudar a la gente' ni tampoco la del dinero).
Esa noche le probe a mis antiguos maestros, a mi familia, y sobre todo a mi mismo cuanto era que yo queria mi carrera, que tan lejos estaba dispuesto a llegar por ella y que estaba listo para en base a un juramento (no el de Hipocrates, sino el de Ginebra) declamar con toda la seguridad del mundo que a partir de ese momento formaria parte de mi ser.

Hubo una epoca en la que creia en los amores eternos, en la fidelidad, en la entrega total y hasta en el sueño cliche de casarme y quizas formar una familia. Pero como ya los mas añejos saben, la experiencia me enseño a la mala lo cruda que es la realidad y de lo autodestructivo que puede llegar a ser confiar tan ciegamente en otra persona. Mi sueño tan precioso, tan acariciado y tan aguardado (pero aceptemoslo: idealista a final de cuentas) se hizo pedazos; y curiosamente donde un proyecto se derrumbo, el otro se evidencio como el mas solido, honesto y de mejores fundamentos.

No se exactamente lo que me depare el futuro, pero lo que si se en estos momentos tengo definidas tres cosas con respecto a mi vida: nunca mas volvere a confiar en una amante (sea amiga con derechos, nalguita, novia, esposa o lo que sea), que mi familia siempre es primero, y que no me arrepiento de haberle dado el si a mi carrera.


Por esto mismo, saliendo del examen y una vez en mi habitacion completamente solo abrire una botella, me servire en un vaso que me traere para ese objetivo expreso, y al aire brindare por muchos años mas de exitos, de crecimiento y de mas y mas amor por lo que hago.

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

El viernes cuando esté en el concierto, me acordaré de ti y brindaré por estas palabras tan sentidas que salieron del fondo de tu alma.

TeReSa dijo...

Los éxitos vendrán, sólo prepárate para saberlos reconocer.

Saludos...