Mentiria si dijera que en este momento soy frio como un tempano, pero tampoco puedo darme el lujo de dejar que el miedo al fracaso arruine un año de arduo trabajo y la voluntad de cambiar para mi propio bien y el de la gente que depende de mi.
Cada que veo el calendario recuerdo muchas cosas que sucedieron hace un año, hasta la mas pequeña e insignificante idea que me cruzo por la mente, la forma en la que lidie con el estres, y sobre todo esa idea inminente de que sin importar que hiciera mi mejor esfuerzo no lograria mi cometido.
Ya no me siento igual de indefenso e insignificante que en aquella epoca. Todos los dias han sido una prueba constante para demostrarme a mi mismo de que tanto soy capaz, y ahora mas que nunca necesito ser firme, seguro y con una voluntad de triunfar que semeje un impulso vital.
El trabajo ya esta hecho, solo es cosa de afinar detalles y alistarlo todo para ese gran dia que me espera.
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