Mientras estaba haciendo uno de mis repasos, note que mi libro tras menos de un año de haber sido adquirido estaba comenzando a desempastarse, y en eso se me prendio el foco: haciendo remembranza de como mama y papa solucionaban ese pequeño inconveniente sin tener que recurrir al engargolado (que desgraciadamente empeora las cosas), tome prestado un taladro y con cuidado hice cuatro agujeros cerca del lomo del libro, tome el rollo de cañamo de mis dias de novato (con eso practicabamos disecciones en cadaver...me sobro con todo y eso), y tras dar dos pases con ayuda de una aguja para estambre, remate tensando la cuerda con la tecnica quirurgica de nudos que ya facil pasaron dos años que no tenia oportunidad de emplearla. Ya por ultimo forre nuevamente.
Aparte de darme cuenta de que no pase por la vida sin aprender muchas cosas utilisimas, me senti sumamente orgulloso de ver que cuando sea mi turno de forrar y empastar libros nunca le quedare mal a mis niños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario