El año pasado mis jefas de turno al saber por mi propia boca que estaba atendiendo terapia psicológica, y no me estaba bastando, me mandaron buscar una valoración psiquiátrica complementaria, y resulta que ese era el elemento faltante para ayudarme a enfriar mi cabeza, ordenar mis pensamientos, darme más resiliencia e incluso volverme super eficiente en mis manejos de tiempo y mi capacidad de razonamiento (¡bendita Citalopram y bendito Metilfenidato!).
Desde entonces, las terapias psicológicas comenzaron a fluir, mejoré la precepción pública de los derechohabientes (aunque se siguen quejando de mi cara, ugh), y he logrado por fin aceptar que por más bien que quiera hacer las cosas y educar a la gente, es un desperdicio en aquellos necios que creen estar por encima de los hechos...y eventualmente regresan con la cola entre las patas facilitándome el trabajo al convencerse solitos.
También aprendí durante este mes de crecimiento que lo peor que le puedes hacer a alguien que genuinamente solo busca provocarte es desearle un hermoso día, que vaya con Dios (pero no tan aprisa), y que se le colme de bendiciones. Es como ver a un vampiro sisear ante salpicaduras de agua bendita.
Con esto, espero que a partir de ahora las publicaciones sean menos sombrías u recuperen un poco de la amenidad de antaño.
2 comentarios:
Me gusta como lo escribes
Me gusta que estés mejor
Te dejo un abrazo desde el centro de mi amor
¿Tú también andas por esos mundos sombríos? Me da gusto que estés mejor. Me caes muy bien y tu Lucerita también. Salúdamela por favor.
Gracias por tus palabras animosas.
Un abrazo
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