lunes, 27 de junio de 2016

De lluvia y whisky

Y así como lo estuvimos anunciando con bombo y platina desde hace meses, mi Lucerita Asíntota y yo contrajimos matrimonio el 25 de Junio de 2016 a las 20:00 hrs en la Ciudad de Chihuahua en presencia de familiares y amigos (la lista tuvimos qué hacerla pequeña, créannos que de verdad quisimos invitar a todos nuestros amigos de la blogósfera) tras mucho renegar de detalles pequeños que se hicieron grandes, de opiniones no solicitadas, de temores racionales, de contratiempos monetarios y de una carrera contra el tiempo que se hizo sentir hasta el último minuto.

Como en todo, hubo detalles que bajo otras circunstancias y estados de ánimo potencialmente pudieron habernos hecho pedazos, pero yo prefiero ver eso como una prueba superada de resistencia y de empatía de pareja que a la larga contribuirá a que como esposos nos mantengamos unidos ante la adversidad. A pesar de ello, disfrutamos mucho terminar de hacer decoraciones, de afinar detalles de nuestro arreglo personal, de compartirnos mutuamente nuestros más íntimos pensamientos y de encontrar en todo algún chascarrillo que nos hiciera más amena la espera al día prometido.

Juntos redactamos nuestros votos matrimoniales, los plasmamos solemnemente en papel y hasta los recitamos en voz alta ante todos nuestros testigos prometiéndonos fidelidad, comprensión, amor, protección y eterna devoción más allá de lo que dicta la ley, de nuestras familias y del tiempo que nos quedara de vida, intercambiamos nuestros anillos y bailamos juntos nuestra primera pieza musical como marido y mujer para el asombro de mi familia (resultó que ni mis padres ni mis hermanos sabían bailar...ups), dejamos a más de uno pasmado con una o dos sorpresas que preparamos (en especial Ludy, que a mí también me reservó algo) y hasta donde nos fue posible atendimos a cada uno de nuestros invitados que nos pudieron honrar con su presencia.

Finalmente, anoche partimos con rumbo a Torreón para ahí hacer escala, asearnos, desayunar y emprender nuevamente camino hacia nuestro destino. Así es como tras casi 5 años regresé a Cuatro Ciénegas muy bien acompañado, con niebla y lluvia aguardándonos como comité de bienvenida, una botella de whisky para brindar en privado en nuestro balcón, y una vista maravillosa que merece ser apreciada con ojos de amor.

Vista cortesía del hotel Quinta Santa Cecilia


Pronto subiremos el video especial de antes y después de la boda. Mientras tanto queremos compartirles que estamos muy felices de haber dado el paso más grande de todos en nuestras vidas y que saboreamos cada segundo de soledad compartida.

2 comentarios:

la MaLquEridA dijo...

¡Queremos pastel, pastel, pastel!

¡Arriba los novios!

!Chiquitibum bombita,
chquitibum bombita,
ay qué novia tan bonita!

Estaré pendiente de sus publicaciones. ¡Qué padrísimo!

Besos y felicidades de nuevo.

TeReSa dijo...

Me gustaron sus votos matrimoniales...

Felicidad eterna a los dos... :D