Papá, mamá y yo emprendimos un viaje corto a Chihuahua el sábado para encontrarnos con Ludym y su familia. La intención era formalizar la pedida de mano ante la inminente de la fecha así como también presentarse como mi respaldo emocional, y ponerse a sus servicios dentro y fuera del asunto de la boda.
Lu y yo temíamos que pudiera haber malentendidos por la diferencia de costumbres de ambas familias, pero en la práctica todo salió a pedir de boca y todos nos quedamos muy satisfechos con la experiencia.
Ahora solo resta liquidar pagos y esperar al día prometido...
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