Haciendo memoria de olores, recuerdo mucho de mi infancia el olor de las farmacias donde acompañaba a mis abuelos a comprar sus antiácidos y vendajes por el Centro. Una mezcla rara de agua oxigenada, jabones neutros y Ungüento de la Campana era el común denominador de todas, me seguía a todo lado al que íbamos en ese destartalado Valiant blanquiazul con tapiz sucio...
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