domingo, 12 de julio de 2015

Feliz Segundo Aniversario



Seré humilde y lo aceptaré públicamente: mi novia es quien me salvó de arruinarme solito la vida ciclándome perpetuamente en una burbuja de egoísmo, odio y desconfianza, condenándome para toda la eternidad a fracasar en toda empresa con la idea de que por mis miserias era merecedor de la compasión ajena, que mis retrocesos y fallos eran culpa de otros o las circunstancias, y que tal vez no tenía derecho aspirar a mejores condiciones por los errores que he llegado a cometer hasta la fecha.

Es por su devoción que perdí el miedo a comprometerme a llevar una relación seria, es por su paciencia que eventualmente yo solo me dí cuenta que llevar a rastras mi pasado me entorpecía mi paso por la vida, y su candidez la que me sacó de mi estupor y me hizo ver lo estúpido que era por tener miedo amar a alguien que sólo se ha preocupado por mí.

Me dí cuenta por ella de que era algo más que sólo las expectativas que cree alrededor de mí mismo para el presente y el futuro, que mi valor iba más allá del dinero percibido, del empleo ocupado, la aprobación de otros o mi cuerpo flácido. Que podía brillar si me permitía volver a creer en mí por lo que era y no por lo que creía me faltaba ser.

Volví a tener la ilusión de hacer una familia, le perdí miedo a la idea de separarme de mis padres a mediano plazo para valerme por mí mismo, me evalentoné para salir de mi zona de confort y aceptar un reto que jamás en la vida pensé que agarraría...hasta comencé a hacer público mi amor por una persona que nunca conocieron mis seres queridos más cercanos sin importarme las preguntas incómodas, las sugerencias bien intencionadas (pero muy desatinadas) y las observaciones.

Mi corazón volvió a entrar en sintonía con otro, o tal vez por primera ocasión lo hizo realmente al grado que a veces parece que nos leemos la mente y anticipamos las acciones, palabras u ocurrencias del otro. Se comenzó a enternecer por sus detalles, se trozaba con sus llantos, se aceleraba con sus besos, y también la empezó a adormecer cuando la reconfortaba contra mi pecho con gestos tiernos que sólo un bebé se merece.

Al día de hoy no he dejado de amarla ni un poquito, seguimos creciendo tomados de la mano, nos cuidamos y nos atrevemos a soñar con que llegaremos juntos a viejos más sólidos que un diamante y a la vez más tiernos que una pareja de niños en el primer amor.

"Tú sacas lo mejor de mí". Trazos originales de Lucerita Asíntota.


Te amo, Ludym. Gracias por darme la oportunidad de hacerte feliz y de ser cada día mejor hombre para tí y para quienes me necesitan. Que siga la cuenta de años de júbilo.

2 comentarios:

Lucerita Asíntota dijo...

Terminaré de lagrimear y llorar como niña para tratar de resumir en unas cuántas palabras todo lo que quiero decir....

Te amo muchísimo, gracias por estar conmigo y por enseñarme que el amor no es una cadena cíclica de sufrimiento o de que no lo merezco... Sólo tu me has logrado volver a sentir esa cosquillas como una adolescente perdida en su primer amor... Otra vez...

Gracias infinitas.

la MaLquEridA dijo...

¡Que lindos! Los felicito. Me da mucho gusto saberlos felices, de verdad.

Un abrazo a los dos.