Podría entrar en lujo de detalles sobre las muchas cosas que pasamos juntos Ludym y yo por cuatro días enteros en su tierra, pero con cada visita hecha y carta entregada se hace evidente que los detalles aunque importantes pasan a segundo plano cuando se trata de satisfacer esa extraña sed de amor que nos embarga de semanas sin volver a estar juntos.
Los abrazos se vuelven incesantes, los besos más hambrientos, las manos inseparables y el tiempo cada vez más insuficiente. Hablar de planes a un plazo cada vez más corto se vuelve menos abrumador con esos deseos que tenemos de nunca más separarnos por las circunstancias que sean, las miradas tiernas ya no conocen de reservas ante los ojos atentos de nuestros respectivos anfitriones, y las alegrías de cada vivencia grande o pequeña que se comparte entre ambos iluminan nuestra vida aunque sea por esos instantes que no podemos concebir apartarnos.
A veces no me explico cómo es que a pesar de tantas dificultades en nuestro camino cada vez siento que la amo más. Pero también creo que gracias a eso nos hemos permitido confiar en el otro sin reservas.
Los abrazos se vuelven incesantes, los besos más hambrientos, las manos inseparables y el tiempo cada vez más insuficiente. Hablar de planes a un plazo cada vez más corto se vuelve menos abrumador con esos deseos que tenemos de nunca más separarnos por las circunstancias que sean, las miradas tiernas ya no conocen de reservas ante los ojos atentos de nuestros respectivos anfitriones, y las alegrías de cada vivencia grande o pequeña que se comparte entre ambos iluminan nuestra vida aunque sea por esos instantes que no podemos concebir apartarnos.
A veces no me explico cómo es que a pesar de tantas dificultades en nuestro camino cada vez siento que la amo más. Pero también creo que gracias a eso nos hemos permitido confiar en el otro sin reservas.
2 comentarios:
Qué bonito amor.
Los admiro... no es fácil pero es maravilloso.
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