Peor desde que cambié de emple, ahora sí comencé a probar lo que es tener qué embotellar la negatividad que me nace de lidiar con dos o tres cabrones hijos de la chingada en el trabajo para no perder la compostura y mi querido (tan necesario) sueldo. A veces tener qué hacer lo imposible contra reloj y siempre dar un poco más de lo que creo ser capaz de lograr con tan poco que se me da para cumplir.
De repente todo eso hace menos atractivo salir a buscar aventuras allá afuera y mejor encerrarme en la oscuridad de mi cuarto, tener todo apagado y perderme por horas en las negras profundidades del sueño.
Estando cansado y padeciendo de esa estúpida falta de tiempo para todo, hasta gracias doy al Monstruo de Espaghetti Volador que los pinches Domingos existen con o sin cerveza en mano. Tener un día (yo afortunadamente dos) para gozar de precioso tiempo de sobra es un privilegio del que realmente pocos a mi edad con necesidad de ingresos seguros pueden tener.
Por eso ahora me trago mis palabras y mientras puedo disfruto de esta libertad para tirar hueva antes de que lleguen mis humanitos (hijos) a mi vida a destruir mis nervios a tempranas horas sintonizando al puto Chabelo.
2 comentarios:
La felicidad, esa cabrona que aparece y desaparece como le da gana y de repente se reencarna en una personita chiquita....
Aprovecha los domingos, te lo dice alguien que lleva toda su vida sin ellos u_u
Y esta bien hermosa la imagen del perrito, se parece un monton a mi Neutrino :3
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